En Europa se venden 3 millones de coches menos que antes del COVID: VW, Stellantis y Renault piden estas medidas urgentes
Tres de los principales fabricantes de coches en Europa, Volkswagen, Stellantis y Renault, han enviado un escrito conjunto dirigido hacia los dirigentes de la UE con un propósito claro: solicitar medidas para salvar la industria del continente y favorecer la producción local.

El "Big Three" de la industria europea se ha unido para enviar una petición conjunta a los dirigentes de la Unión Europea en busca de soluciones urgentes. Volkswagen, Stellantis y Renault, que acaparan el 60 por ciento de la producción de coches en nuestro continente, lanzan un mensaje de ayuda.
La carta conjunta, cuyo contenido ha sido revelado por la agencia Reuters, llega en un momento que no es casual. La UE se reunirá pronto para ver qué hace con los diferentes objetivos anunciados a finales del año pasado: ¿qué pasará con la prohibición de los coches térmicos en 2035?, ¿habrá una categoría para los E-Cars?

VW, Stellantis y Renault apuntan en una dirección concreta
Europa está dividida entre lo que piden imponer objetivos más flexibles en el camino hacia la electrificación y los que quieren que Europa respete los planes originales anunciados. Pero es la Comisión Europea la que tiene que decidir.
Hay división principalmente entre los países miembros, con Alemania e Italia en un bando, Francia y España en otro… y luego están los fabricantes de coches. Ah, y las marcas chinas también de por medio, que en el fondo son causantes de que muchos de los actores pidan medidas para proteger la industria europea.
Eso es precisamente lo que están pidiendo Volkswagen, Stellantis y Renault. En su carta conjunta enviada a los miembros del Parlamento Europeo, solicitan que el 70 por ciento de los coches vendidos en la UE estén fabricados en un 70 por ciento de su valor dentro de los países del bloque comunitario.

Esto implicaría toda la cadena de valor: desde su ingeniería, pasando por las baterías, hasta su fabricación. Los tres grandes fabricantes, con mayores y menores problemas productivos reconocidos en Europa, afirman mantenerse comprometidos con la industria en nuestra región, pero siempre que dependan de un marco regulatorio que consideran más realista.
«Los fabricantes de automóviles europeos se enfrentan a un desafío sin precedentes para su competitividad debido a importantes brechas tecnológicas en áreas estratégicas, una intensa presión competitiva global y unos costes persistentemente altos de energía, fabricación y regulación»
La susodicha carta menciona la caída que ha sufrido el mercado europeo en la última década, con un total de 3 millones de coches menos vendidos al año en comparación con el 2019. La pandemia por el coronavirus y los problemas posteriores, con los recordados problemas de suministro de semiconductores, las diferentes crisis energéticas, logísticas, la llegada de los coches eléctricos baratos desde China…
Demasiadas trabas que ya se están dejando ver en los resultados financieros de estos grupos, con varias fábricas amenazadas y miles de empleos pendiendo de un hilo.

Medidas concretas para salvar la industria europea
El "trío calavera" menciona algunas medidas urgentes y más concretas, más allá del 70 por ciento de producción local, en un momento en el que Europa está sopesando ideas para una política industrial más amplia que acelere la transición hacia el vehículo eléctrico.
«Queremos ofrecer coches limpios, asequibles y tecnológicamente avanzados a la clase media europea», y eso tiene nombres y apellidos: los E-Cars, o M1E. Como ya hemos explicado aquí varias veces, se trata de una nueva categoría que impulse la fabricación y venta de coches pequeños, eléctricos y asequibles, fabricados además en Europa.
Su reglamento está todavía por definirse, pero estos fabricantes, que en su momento inundaron el mercado de coches pequeños y baratos (VW Up!, SEAT Mii, Skoda Citigo, Peugeot 108, Citroën C1, Renault Twingo…), piden su regreso urgente y una reglamentación más laxa que permita que su fabricación vuelva a ser rentable para ellos.
También piden un mayor apoyo estatal e incentivos vinculados a la producción local, de forma que se puedan fortalecer las cadenas de suministro, salvar empleos y reducir la dependencia de las importaciones. Es decir, reducir la dependencia de China, con especial atención y mimo a la producción local de baterías, uno de los talones de Aquiles de la UE en la actualidad.
Fuente: Reuters

