Europa se parte por el futuro del coche y España ya ha elegido lado: más eléctrico y menos combustión
La industria automovilística europea sigue esperando una decisión de la UE para saber qué sucederá finalmente con la prohibición de los motores de combustión para el 2035. El bando a favor de no relajar los objetivos, entre los que está España, ha vuelto a pronunciarse.

Europa confirmó hace unos años que, a partir del 2035, solo se permitiría la venta de vehículos cien por cien eléctricos en la UE. Desde entonces, se han generado importantes debates y críticas a este plan, sobre todo por parte de algunos países.
Una fractura que se ha ido acrecentando con el tiempo, con la implantación de más aranceles a las marcas chinas y con una revisión de los objetivos de emisiones de CO2 para las marcas de coches. Ahora, en vistas de una nueva reunión de los responsables de medio ambiente a finales de mes, un grupo de países europeos se ha pronunciado al respecto.

Siete países de la UE unen fuerzas
Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Suecia… y España han realizado un escrito conjunto en el que pide directamente a la UE que mantenga una estrategia y una dirección claras: la electrificación del parque automovilístico.
Como sabrás, a la fecha inicial impuesta del 2035 para prohibir la venta de vehículos con motor de combustión, la Comisión Europea anunció en diciembre del 2025 que se pretendían modificar los planes, pero incluso estos no parecen todavía del gusto de todos.
Entre estos planes estaba el de pasar del cien por cien al 90 por ciento de las reducciones de emisiones de CO2 en los coches nuevos, una apuesta por los combustibles alternativos y por los supercréditos para fomentar la fabricación de coches eléctricos pequeños y asequibles.
Los siete países antes mencionados, entre los que está España, se oponen a cualquier tipo de flexibilización adicional a la normativa actual. De hecho, Francia, Dinamarca y Países Bajos ya votaron a favor de imponer los aranceles adicionales a la entrada de coches eléctricos desde China, al considerar que estos se favorecían de una situación de competencia desleal.
El resto, España incluida, se abstuvo en esa votación, pero sí que muestra ahora su rechazo directo a que haya más cambios en el "Paquete Automotriz". «La electrificación no es solo un objetivo de la política climática, sino también necesaria para nuestra seguridad energética».
Cualquier desviación de este plan sería un «error estratégico» que afectaría a la confianza y la estrategia de toda la industria, y más en un momento de crisis energética actual, con la que queda clara la necesidad de reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles, según estos países.

Alemania lidera el bando contrario
El gobierno germano ha sido uno de los que más ha presionado a Europa para rebajar los planes de eliminación de los motores térmicos. Alemania es, en realidad, el pulmón automovilístico europeo, por lo que su influencia es y ha sido siempre enorme, como vimos cuando Europa relajó su normativa CAFE para el cálculo de emisiones medias de CO2.
A los teutones no les valen las concesiones realizadas ya por la UE y quiere dar todavía más protagonismo a los vehículos híbridos, los cuales ya quedaban de alguna forma "salvados" en los nuevos planes presentados el año pasado. Pero Alemania quiere más, y su socia Italia aclama el mantener con vida los motores térmicos gracias al uso de combustibles renovables, como los e-fuels o los biocombustibles.
En definitiva: España, Francia y compañía piden a Europa mantenerse firmes en sus planes en favor del coche eléctrico y de establecer, además, cuotas obligatorias para la electrificación de las flotas de las grandes empresas; por su parte, Alemania, Italia, República Checa y demás piden requisitos menos estrictos para los vehículos híbridos enchufables y objetivos intermedios de CO2 más flexibles. ¿Quién se llevará el gato al agua?
Fuente: Electrive.com

