Volkswagen, Stellantis y Renault exploran alianzas frente a China: «Estamos bajo una gran presión»
Los tres grandes fabricantes de coches generalistas en Europa siguen uniendo fuerzas. Durante los últimos días, con el Salón de París de telón de fondo, han sincronizado sus discursos en aras de salvar la industria del automóvil en nuestro continente.

Las marcas chinas y su rápida expansión han hecho que el "Big Three" del sector del automóvil en Europa (Volkswagen, Stellantis y Renault) estén uniendo fuerzas por un bien común. No es que estén colaborando para desarrollar coches juntos, no, sino que están aunando esfuerzos para ejercer presión a la Unión Europea.
¿El motivo? La industria podría estar en peligro en los próximos años si no se toman medidas urgentes, y estas tienen que ver con la Ley de Aceleración Industrial que se está desarrollando en Bruselas. Eso, y que se revisen las normativas de emisiones de cara al 2030.

Los fabricantes europeos unen fuerzas ante la amenaza china
El Salón del Automóvil de París 2026 ha sido el escenario perfecto para que los tres grandes de nuestra industria, responsables de fabricar al menos 6 de cada 10 coches en el Viejo Continente, vuelvan a mostrar un discurso común.
Ya en junio publicaron una declaración conjunta en favor del "Made in Europe", en el cual defendían unos principios muy claros: que la UE favorezca la producción local mediante «requisitos realistas», que las normas compensen las diferencias de costes frente a fabricantes extranjeros (los chinos, vamos) y que no solo se tengan en cuenta los componentes físicos al ahora de determinar el origen europeo de un coche.
Hay que tener en cuenta un detalle importante: tanto Volkswagen, como Stellantis, como Renault, son grandes fabricantes de coches generalistas, dependen en gran medida de los coches de gran volumen y tienen unas enormes estructuras industriales en nuestro continente.
Es decir, no centran su rentabilidad en fabricar coches de lujo, sino que necesitan producir y vender cientos de miles de coches a precios, cuanto menos, asequibles. Y las normas que están en camino y el contexto actual del mercado ponen en riesgo este modelo de negocio.
De ahí que aprovechen su peso, tamaño y posición para intentar cambiar las condiciones de la transición al coche eléctrico en Europa, con los años 2030 y 2035 marcados en rojo en el calendario.

Más contenido local y flexibilidad con las normas de emisiones
En esos años, la UE tiene establecidos que los fabricantes deberán limitar las emisiones medias de sus flotas de coches nuevos: para el 2030, un 55 por ciento menos respecto a las emisiones medias de CO2 respecto al 2021; para el 2035, un cien por cien, aunque la Comisión Europea ya ha dejado pistas de que podría rebajarlo al 90 por ciento.
Respecto a las exigencias de producción local, la idea que defiende el "Big Three" europeo (en comparación con los tres grandes fabricantes norteamericanos) es la de que las ayudas públicas y las ventajas regulatorias vayan en favor de los coches cuya producción genere suficiente valor dentro de la industria europea.
Stellantis, VW y Renault consideran que no solo los componentes físicos deben ser valorados, sino que se deberían incluir actividades como la ingeniería, la investigación y el desarrollo, y no solo la fabricación.
Este mensaje está claro: las marcas chinas ya están acelerando sus esfuerzos por empezar a fabricar o ensamblar coches en Europa, y podrían beneficiarse de estas normas. Sin embargo, los grandes fabricantes europeos buscan que el valor añadido tenga que ver también con el trabajo previo de sus empleados en Europa.

Renault advierte de un recorte de 300.000 coches en Europa
No son solo los fabricantes los que están presionando: Alemania y Francia, a nivel político, están uniendo también fuerzas para presionar a Europa, considerando que ese 90 por ciento es insuficiente y que se deben tomar medidas urgentes para el 2030.
Esta unión francoalemana puede ser la que de verdad impulse el cambio y que ayude a ejercer la presión necesaria para los dirigentes europeos. Renault fue más allá en los últimos días, lanzando una dura advertencia.
El CEO de la firma francesa, François Provost, además de defender el cupo de coches híbridos impuesto a China, avisa que, se no se establece una mayor flexibilidad frente a las normas del 2030, podrían recortar la producción europea de hasta 300.000 coches.
Si las marcas no consiguen reducir sus emisiones medias en sus flotas, pueden verse obligados a limitar las ventas de los coches con motor de combustión que todavía tienen demanda. Esto afectaría a sus volúmenes de producción y la rentabilidad de las fábricas.
¿Resultado? Renault y otras marcas europeas podrían verse en la obligación de despedir a miles de trabajadores e incluso cerrar fábricas.
Fuente: Reuters / Autonews

