Europa ha conseguido hacer frente a China con la única arma que ellos no tienen: viajar en el tiempo
Después del éxito del Renault 5, en el Salón de París 2026 se ha visto una respuesta clara por parte de los fabricantes europeos: disfrazar tecnología presente y futura con un vestido de nostalgia para hacer frente a la veintena de marcas chinas que han acudido a la capital francesa.

A falta de máquina del tiempo, DeLorean o cualquier dispositivo similar, los fabricantes europeos han contraatacado en el Salón de París 2026 frente a la hornada de 20 marcas diferentes procedentes de China. Y su as en la manga, el arma con la que China no puede contar, no es otra que una que ya conocemos de hace mucho tiempo: el factor nostalgia.
Nada nuevo bajo el sol, pues ya llevamos varios años observando el éxito del Renault 5 - que no se basa solamente en un diseño retro, sino un coche con encanto en su conjunto, bonito y a precio razonable, acompañado por una estrategia de marketing que ya quisieran muchos de los que vienen ahora del gigante asiático. Es el pequeño Renault 5 E-Tech el que ha marcado en cierto modo el camino que ahora siguen otros fabricantes.

Viajar en el tiempo para defenderse de los rivales chinos
Por supuesto, después del Renault 5 y sobre la misma plataforma hemos visto en tiempos recientes el Renault 4, uniéndose al repertorio el Renault Twingo que se coloca por debajo en la gama - vestido en un ‘revival’ de la primera generación, en lugar de buscar formas nuevas como la segunda o la inusual tercera generación que se atrevió a llevar el motor por detrás del eje trasero. Un Twingo que lleva ya meses en producción y suma ya dos hermanos, el nuevo Dacia Spring de segunda generación y el Nissan PIXO.
A modo de globo sonda, la marca del rombo mostraba también el E-Space, recuperando no sólo la forma del Espace original de 1984 (recordemos que el Espace se sigue vendiendo, pero como SUV híbrido de 7 plazas), sino el concepto de monovolúmenes que lleva en decadencia el mismo tiempo que llevan los SUV en auge. Sus otras tres grandes bazas son también de líneas retro: el anticipo de la silueta del Alpine A110 de 3º generación, manteniendo la inspiración en el modelo de los años sesenta, el Renault 8 Gordini Concept y el Alpine A310 Vision, que nos muestra cómo sería el retorno del ‘911 francés’ pero sobre la plataforma APP de coches eléctricos en lugar de llevar un cuatro cilindros en línea o un V6 debajo del capó.
Stellantis ha pegado muy fuerte en este Salón de París 2026
El gran protagonista de este Salón de París 2026 y especialmente del lado Stellantis ha sido, sin duda, el 2CV. Presentado tanto en su versión clásica como furgoneta comercial, el 2CV regresa como coche eléctrico asequible, con esa promesa de 15.000 € antes de descuentos e incentivos con la que volver a facilitar la movilidad a miles de personas como hizo el original, este en un contexto de una Europa mucho más rural. Eso sí, habrá que esperar hasta 2028, lo que da a los chinos margen de sobra para que aterricen más modelos rivales y que se establezcan.

Stellantis ha atacado una y otra vez con el factor nostalgia. Lo ha hecho con el E-T16, para los más puristas de la competición, inspirándose en el Peugeot 205 T16 que logró tanto ser campeón del WRC en 1985 y 1986 como del Dakar años después. También se ha ido más al presente con el RCZ Vision, recordando un modelo de coche bastante inusual que llegó en el ocaso de los coupés generalistas.
Diferentes formas de encender la chispa nostálgica
También lo ha hecho con el FIAT Multiplina, que es una referencia al 600 Multipla de 1956, así como con el concept FIAT Multiplay, un claro guiño al Multipla de 1998 que se ha convertido en objeto de culto. Una plataforma con la que quieren mostrar nuevas ideas, aunque de momento no se traslade en un modelo de producción concreto. Por otro lado, el grupo Volkswagen no apela a la nostalgia remota, pero sí a la familiaridad de nombres como ID. Tiguan. Mostraron un ID. Polo con un cuadro de mandos retro, inspirado en el velocímetro del primer Golf con una cinta de casete virtual... pero resultó ser una broma inocente de la marca, según el jefe de diseño Andreas Mindt. Humor alemán, vaya.
Ford, por su parte, no tenía concepts retro, pero sí que tenía modelos históricos expuestos. En su stand apareció un Ford Escort MKI, que junto con el MKII son coches muy utilizados, incluso a día de hoy, en rallyes históricos en Reino Unido. A su lado estaba el Ford RS200, su máquina de la era del Grupo B que compitió contra el Peugeot 205 T16, así como el MG Metro 6R4, los Audi Sport Quattro y Sport Quattro S1, el Renault 5 Maxi Turbo en el que se basa el 5 Turbo 3E, el Lancia Delta S4 (cuyo sucesor, el próximo Delta, es el siguiente Lancia que llegará al mercado) y muchos más.

Un arma que los chinos no van a tener a corto plazo
Todo esto no lo tienen los chinos. No lo tienen porque ni tienen cultura de motorsport, ni demasiado interés allí - hablamos de una cultura donde el coche se conduce siendo llevado, no al volante, de ahí esos acabados de lujo, versiones de batalla extendida y preferencia por ir cómodos incluso a costa de volumen de maletero. Eso sí, van aprendiendo, especialmente con una Geely que lleva ya tiempo compitiendo en turismos (WTCR y ahora TCR World Tour) a través de Cyan Racing.
Otra cosa que merece la pena resaltar: la nostalgia por sí sola no hace nada. El MINI actual, sin su predecesor, no se entendería. Quizás el ejemplo más exagerado lo vimos a principios de siglo cuando Chrysler puso en el mercado los PT Cruiser y Chevrolet tuvo el SSR, modelos con formas que recordaban a los años 30-50… que a duras penas se entendieron en Europa, entre otros aspectos en contra.
