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PruebaKia Sorento 2015, presentación (III): Prueba dinámica, conclusiones y valoraciones

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El Kia Sorento 2015 ya está aquí, en apenas dos meses dará comienzo su comercialización en toda España, donde solo una versión mecánica sera posible. El único motor que llegará a nuestro país presenta un buen carácter rodador, siendo la elección de la transmisión el mayor cambio que puede notarse a la hora de conducir.

Las apuestas mecánicas de Kia siempre han tirado a lo conservador. Siempre se han decantado por bloques de alta eficiencia y rendimiento discreto. Lo mismo ocurre en el caso del nuevo Kia Sorento, que a diferencia del resto de la flota, solo contará en España con una única unidad propulsora diésel, aunque con una tracción y un cambio que varía en función del nivel de equipamiento seleccionado.

El 2.2 CRDi es la única opción posible de motor en el nuevo Kia Sorento, al menos en España

Personalmente he tenido la ocasión de probar el motor con dos configuraciones posibles, con cambio automático de seis velocidades y con cambio manual del mismo número de marchas. La diferencia entre los dos es sorprendentemente, ya que el coche se comporta de manera muy diferente en función de la transmisión. Donde no hay apenas cambios es en la tracción. Si bien la opción de cuatro ejes motrices puede ser resolutiva en algunas situaciones, no es especialmente necesaria para una circulación habitual en asfalto.

A la hora de circular no hay diferencia notable, y si nuestro uso cotidiano no se va a alejar de las carreteras no veo necesario incorporar la tracción total, aunque sea obligatoria al seleccionar el acabado más alto de todos, como ya expliqué en la primera parte de la prueba del Kia Sorento. Sí a fin de cuentas esta es nuestra elección, no hay nada por lo que preocuparse, porque además trae consigo un bloqueo electrónico del diferencial que nos permitirá salir de cualquier apuro en pistas o en zonas de muy baja tracción.

Si hablamos del motor hay que decir que su comportamiento es intachable. Es un rodador nato. 2.199 centímetros cúbicos turboalimentados que generan una potencia de 200 CV a 3.800 rpm y un par de 441 Nm entre las 1.750 y las 2.750 revoluciones. Aunque la prueba no contó con excesivos kilómetros y donde el consumo no era el principal objetivo, hay que decir que las cifras no se dispararon, quedando en torno a los nueve litros cada 100 kilómetros. No me extrañaría nada que con una conducción eficiente esas cifras podrían bajar más. Lo que sí que me sorprendió es que el manual consiguiera mejores cifras de consumo, y es aquí donde reside la principal diferencia de todas, el cambio.

Ya sea automático, o manual, el cambio presta seis relaciones. Empezando por el automático, hay que decir que es la mejor opción posible si nuestro uso va a ser por carreteras abiertas, manteniendo velocidades sostenibles. Es cómodo, aunque no se le nota especialmente ágil, ni al subir ni al bajar marchas. De hecho hay situaciones en las que se encuentra un poco perdido ante la marcha en la que debe circular, pero son bajo condiciones de requerimientos máximos, grandes aceleraciones a bajo régimen, por lo que tampoco hay nada de qué preocuparse. Lo que si hay que saber es que no existe posibilidad de incluir levas tras el volante.

Aunque ya tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport, la diferencia entre ellos tampoco es abismal

Teniendo esto en cuenta, para mí, el mejor cambio posible es el manual. Es una elección rara, ya que los automáticos siempre cuentan con una mayor cantidad de virtudes, pero este no es el caso. La palanca presenta unos movimientos precisos y cortos, su tacto es agradable y no hay un solo reproche que hacerle. A diferencia de la versión automática, el cambio manual se le nota más resolutivo en los momentos de empuje. A un régimen y engranaje correcto se le nota más alegre a la hora de acelerar. La diferencia es bastante notable, es como si la relación de cambio fuera completamente diferente, con una sexta, que a pesar de estar pensada para rodar, es capaz de ofrecer unas muy dignas cifras de recuperación.

Personalmente optaría por el cambio manual. Arroja unas mejores sensaciones de conducción, además muestra consumos más bajos

Para aquellos interesados en el Kia Sorento, no debéis buscar prestaciones puras, obviamente el coche no se ha diseñado para eso, y ni quiere ni pretende sorprender en ese aspecto. Es un coche grande y pesado, y se nota. En una conducción tranquila es impresionante el comportamiento que tiene, toma las curvas de manera contundente y solo en algún tramo enlazado con una velocidad alta se le notará más perezoso de la cuenta, pero la verdad es que apenas he llegado a tener esa sensación durante los kilómetros de la prueba. El Sorento tiene poco o nada tiene que envidiar a las Premium en cuanto a comportamiento en carretera.

Otro aspecto que me ha gustado el Sorento 2015 es su comodidad de rodadura. Es confortable sea cual sea la situación. Se nota el trabajo realizado en la suspensión, apenas se balancea y es capaz de afrontar cualquier bache sin apenas inmutarse. Las vibraciones habituales de un diésel no se han dejado notar, incluso en momentos de marchas largas y bajo número de revoluciones no ha habido quejido alguno, ni por parte del motor ni por parte de ninguna pieza de la estructura o el interior. Es realmente sorprendente. La rumorosidad también lo es. Tampoco es que sea el coche más silencioso del mundo, pero el ruido que se filtra al habitáculo no es para nada molesto.

Conclusiones

En el nivel de equipamiento más alto, el Sorento presenta una gran cantidad de gadgets

Bueno, tras haber analizado al detalle cada parte del Kia Sorento 2015 es hora de determinar las conclusiones. De fuera a dentro: en temas de diseño no hay nada escrito, los estilistas de Kia han considerado que este era el mejor diseño posible para el nuevo Sorento. La verdad es que yo estoy de acuerdo. Tampoco es que sea un diseño emocional ni conquistador, pero se le nota con mucho más empaque que generaciones pasadas. A mí el cambio me gusta y apoyo a Kia a seguir por ese camino. Aunque sus dimensiones son exageradas para un uso urbano.

Lo mismo puedo decir del interior. Sin lugar a dudas la calidad ha sido el principal objetivo del proyecto. El cambio no es que sea notable, es que es radical, lo mires donde lo mires. Los plásticos, los apliques, las tapicerías, todo presenta un tacto soberbio, arrojando una excelente sensación de ensamblaje y durabilidad. El equipamiento es otro factor determinante en el Sorento. Incluso desde los acabados más bajos llega cargado de tecnología, aunque como es habitual deberemos irnos a los equipamientos más altos para poder optar por los elementos más exclusivos.

El tamaño del Sorento puede ser un arma de doble filo, ideal para los viajes, pero una verdadera tortura para el uso urbano

La habitabilidad, de la que os hablé en la segunda parte de la presentación, muestra puntos débiles. Si bien todas las plazas convencionales presentan niveles de confort muy elevados, sobre todo las traseras, donde el espacio sobra por todos lados, son las dos butacas de la tercera fila de asientos las que presentan un peor aspecto. No en el tamaño, que es el que es normal para estos casos, pero sí el acceso. No es ni cómodo ni fácil. Ya sé que son plazas que apenas se van a usar, pero la verdad es que hay que desmontar media parte trasera para llegar a ellas.

La parte mecánica ha sido igualmente trabajada. Es una pena que solo se vaya a ofertar con un motor, pero bueno, la verdad es que su comportamiento es intachable. Tampoco me gusta el hecho de que nos obliguen a escoger la tracción total en el acabado más alto, es un encarecimiento que no todo el mundo tolerará. Lo que sí me parece una buena estrategia es la posibilidad de elegir el cambio, y es aquí donde me muestro más contundente, el manual es mejor que el automático, ya que es capaz de mover el coche con mayor soltura y alegría, pero ojo, no es que el automático sea una mala opción en absoluto.

Si buscamos un coche de estas características, el Sorento debe ser una de las opciones a considerar

En definitiva, hay que alabar a Kia por crear el producto que han creado. El salto evolutivo es sorprendente y el Sorento será una gran compra para todos aquellos que opten por ella. La nota final es completamente justa. Es un gran rival para el segmento, donde se va a encontrar con dos primos hermanos, el Hyundai Santa Fe y el Gran Santa Fe y con otros modelos Premium, donde la diferencia que los separa ya no es tan grande.

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