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PruebaMitsubishi ASX 180 DI-D Kaiteki (III): Prueba dinámica, conclusiones y valoraciones

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En esta tercera parte de la prueba del Mitsubishi ASX 180 DI-D Kaiteki, analizaremos el rendimiento del motor, así como su consumo, aportando las conclusiones finales. El motor diésel que impulsa a la unidad de pruebas del Mitsubishi ASX se muestra voluntarioso sin embargo presenta algunos problemas si lo exigimos al máximo.

Como ya os dijimos en la primera parte de la prueba del Mitsubishi ASX 180 DI-D Kaiteki, la marca japonesa oferta tres motores, uno gasolina y dos diésel. La unidad de pruebas llevaba asociado el que a mi parecer será el motor más comercializado de todos, el bloque de cuatro cilindros y 1.800 centímetros cúbicos que desprende una cifra de potencia de 116 CV y un par máximo en de 300 Nm en un estrecho margen entre las 1.750 y las 2.250 rpm.

Comportamiento dinámico

Una vez comentadas estas cifras hay que sumar unos valores de rendimiento discretos, de cualquier forma, lógicas y habituales, no me mal interpretéis. Capaz de llegar desde parado hasta los 100 Km/h en 10,2 segundos y alcanzar una velocidad punta de 189 kilómetros por hora.

Como podréis comprobar el ASX no es un coche diseñado para correr, está pensado principalmente para lo más común entre los mortales, el día a día. Es en este entorno donde se maneja a la perfección, las medidas recortadas y la alta postura de conducción permiten tener una excelente visibilidad desde cualquier ángulo. Aunque como ya os dije en la segunda parte de la prueba, también puede resultar un problema.

Puedes ver las 51 imágenes de la prueba del Mitsubishi ASX 180 DI-D Kaiteki en nuestra completa galería de fotos

En ciudad, y carreteras abiertas, principalmente autopistas, el ASX convence y mucho. Un aplomo sensacional derivado de unas suspensiones con ajustes un poco blandos, capaces de filtrar todas y cada una de las imperfecciones de la carretera. A altas velocidades resulta sorprendente cómo se mueve el ASX. Además esto se traduce en un alto grado de comodidad en el interior, donde, si circulamos a velocidades legales, apenas se filtra ruido, pero que si hundimos un poco más el pie, la fricción con el aire se filtra de manera más ostentosa, pero nada desagradable ni mucho menos.

Es al llegar a terrenos con curvas cerradas y enlazadas es donde encontramos el único problema de la configuración blanda de la suspensión. El balanceo de la carrocería se nota, no es incómodo ni mucho menos, pero hay que tener cuidado porque las reacciones pueden ser un poco lentas. Sin embargo, si tenemos el día cañero, y con ganas de tomar las curvas a lo loco, el coche no te lo va a permitir, la electrónica salta pronto, igual en exceso, cortando de forma inmediata la fuerza y retomando el coche a la senda correcta. Todo controlado por este lado.

Es en este tipo de carreteras donde encontramos otro ligero problema, la dirección. Al igual que las suspensiones, está pensada para un uso tranquilo y urbano, el exceso de dirección asistida provoca que en ciertos momentos no se perciba con exactitud hacia donde apuntan las ruedas, debiendo corregir levemente de vez en cuando. Cuesta acostumbrarse, pero una vez que te hagas a ello, no habrá problemas en absoluto.

Como ya te he dicho el motor presenta 116 CV, más que suficientes para el día a día. Asociado a él se encuentra una caja de cambios manual de seis velocidades. Mitsubishi solo oferta una caja de cambios automática, y siempre va asociada al motor más alto, el 220 DI-D con tracción total, el mismo motor que el Outlander que hemos probado. El rendimiento de la unidad de potencia, es correcto, las cifras anteriormente lo corroboran. Sin embargo sí que he notado que el coche se vuelve muy perezoso en marchas largas.

El problema es que los ingenieros han diseñado una transmisión más centrada en el consumo que en el rendimiento, lógico por una parte, pero igual en exceso. Las tres últimas marchas, cuarta, quinta y sexta, tienen una relación de cambio exageradamente larga. Las revoluciones descienden tanto que cuesta encontrar el empuje, provocando que las recuperaciones sean lentas.

Debido a esto, si tu día a día va a requerir circular por zonas de montaña, por carreteras donde se requiere adelantar constantemente o siempre cargado hasta los topes, te recomiendo que optes por el motor más alto, con 150 CV, que realmente mueve de maravilla al coche en cualquier situación. Eso sí deberás pasar por caja y pagar los 13.375 euros de diferencia, pero siempre asociado al acabado más alto de gama y a una tracción total con cambio de marchas automático, esas son las ventajas.

Si algo bueno tiene esa relación de cambio tan larga es la cifra de consumo. Realmente me he quedado sorprendido en este aspecto. Llevándolo con cariño, sin acelerones y manteniendo una velocidad legal sostenida, el consumo rondará los 5 litros, buena cifra. Pero además, si tienes el día cañero y hundes el pie en el acelerador, el consumo tampoco se dispara, ya que difícilmente vas a pasar de los 7,6 litros cada 100 kilómetros. Y en ciudad tres cuartas partes de lo mismo, como mínimo yo he conseguido una cifra de 5,7 litros, siempre ayudado por el start&stop.

El Mitsubishi ASX es una muy buena opción si quieres un SUV compacto, económico y con un aire urbano

Si a estos datos le sumamos que el depósito de combustible tiene una capacidad de 63 litros, no hay que ser ningún Einstein para deducir que con el depósito lleno y siendo cariñoso no te costará mucho esfuerzo llegar a hacer 1.000 kilómetros seguidos con él. Yo, con el depósito lleno, y en muchas ocasiones no siendo nada cariñoso, lo reconozco, me he quedado en 880 kilómetros. Increíble.

Parte de esos kilómetros los hice por pistas y caminos. Obviamente el ASX no es un todoterreno, ni mucho menos. Los 18 centímetros de altura libre con respecto al suelo te permiten adentrarte en caminos poco peliagudos con total confianza. En este terreno tendrás ocasión de volver a comprobar el trabajo sensacional de la suspensión, no me cansaré de repetirlo, es su mejor cualidad.

Conclusión

Desde un primer momento el Mitsubishi ASX llama la atención por su precio. Uno de los más bajos del segmento. A continuación lo hace por el equipamiento de serie y por la calidad de los materiales que emplea. Comparándolo con otros rivales más caros del mercado, estamos ante un punto fuerte. Sin embargo hay que decir que Mitsubishi oferta paquetes excesivamente cerrados de equipamiento, incluso algunos extras son demasiados caros, como el navegador.

Si seguimos con los puntos fuertes es en el confort donde encontramos la excelencia, sensacional aplomo en carretera y filtración perfecta de los baches e imperfecciones, completado además con unos asientos realmente cómodos. Otra cualidad es el consumo bajo, muy bajo, que sumados al gran depósito, permiten conseguir una autonomía excelente.

Como puntos débiles no puedo si no destacar la relación de cambio excesivamente larga y una dirección en ciertos momentos imprecisa. Pero a fin de cuentas el ASX ha sido diseñado para el día a día en entornos más urbanos, donde realmente es un coche que destaca sobre la competencia por su relación calidad-precio.

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