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PruebaPorsche Cayenne 2015, presentación (IV): Cayenne S Diésel, prueba dinámica, conclusiones y valoración

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La historia no ha deparado grandes finales para los motores diésel, pero para eso está el Porsche Cayenne S Diésel. Dispuesto a tapar muchas bocas y a mostrar de lo que son capaces. El Porsche Cayenne S Diésel es, para mí, la joya oculta de la actual gama del todoterreno alemán. Su comportamiento, velocidad y diversión le hacen ser mejor de todos ellos.

Estamos muy acostumbrados a hablar de potencia, a dar cifras y a clamar a los cuatro vientos los números desmesurados que están alcanzando algunos coches. Pero casi siempre se nos olvida de dar una cifra que es igual, o más, importante que la potencia, y ese es el par. En esta ocasión, en la prueba del Porsche Cayenne 2015 S Diésel, apenas leeréis la potencia, pero os aseguro que se os grabará a fuego la cifra de par.

El par no es más que un momento, es decir una fuerza por una distancia. En un coche nos indica cómo evoluciona la potencia del motor. En síntesis representa la capacidad de trabajo que puede producir. Por lo tanto si nos encontramos con un motor de alta potencia, pero bajo par, las capacidades seguramente sean mínimas, pero si nos movemos al caso contrario, potencia baja o media y alto par, nos estamos asegurando una diversión sin límites.

Mucho más estilizado, el Porsche Cayenne ha evolucionado en cuanto a diseño

Lo más normal es encontrarse con motores donde ambas cifras se equiparen. Pero para el caso que nos ocupa, el Cayenne S Diésel, son tan dispares que en un primer momento asusta. Estamos hablando de 385 caballos de potencia y 850 Nm de par motor. Como podréis comprobar no se acercan ni la una ni la otra. De hecho el S Diésel es, atentos a esto, el Porsche de calle con mayor cifra de par, más incluso que el hiperdeportivo 918 Spyder.

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Si recordáis la tercera parte de la prueba del Porsche Cayenne 2015, hablaba específicamente de la versión Turbo, con 520 CV y 750 Nm de par. Es decir 135 caballos más pero 100 Nm menos de par. Pueden parecer insignificantes, pero la diferencia es tan grande como el día y la noche, tanto que el Cayenne se transforma de manera espectacular.

Si los comparamos cifra a cifra, es obvio que el S Diésel pierde en la mayoría de casos, pero no todo en esta vida son números y marcas exactas, es más la sensación que aporta uno u otro. Como ya os conté, el Turbo es un señor coche, una máquina devoradora de asfalto, gasolina y ruedas, pero os aseguro que el S Diésel es aún mejor. Mientras que a uno se le puede notar un poco perezoso o relajado, el otro borra de un plumazo todas las ideas preconcebidas que podamos tener sobre los motores diésel.

Y este es el mayor lujo, el mayor premio que te puede entregar un coche, sorprenderte allá donde no lo esperabas. Tanto es así que en un momento tuve que parar, bajarme y mirar si realmente era un diésel, no me lo podía ni creer, os aseguro que pensaba que Porsche se había equivocado de insignia. No se siente como un diésel, no va como un diésel y que me aspen, no suena como un diésel.

Resulta curioso pensar que bajo esta denominación se esconde el mejor de todos los Cayenne

No hay por qué preocuparse, el Cayenne es un coche muy fácil de conducir, a pesar de las altas cifras de rendimiento

Es aquí donde encontramos otro punto a favor del S Diésel, el sonido. Si no lo leísteis, ya os comentaba que el Turbo me había decepcionado en cuando a decibelios producidos. En este caso, desde el primer momento que giras la llave de contacto, siempre a la izquierda como todo Porsche que se precie, la sensación es maravillosa. Realmente notas que hay un V8 en el morro, y por el gorgoteo al ralentí dirías que con una potencia mayor de la que tiene.

Pero lo mejor te está esperando cuando hundes el pie derecho a fondo, en ese momento el Cayenne libera todo lo que tiene guardado, una jauría de animales desenfrenados que están esperándote para llevarte a los altares de la deportividad y de la emoción. Tengo que aplaudir a Porsche, a sus ingenieros y desarrolladores y al fin y al cabo a todo aquel que haya tenido que ver con ese rugido, bravo señores, así deberían sonar todos los diésel.

Al fin y al cabo el Cayenne S Diésel cuesta la friolera de 98.000 euros, como poco, ya lo visteis en la primera parte de la prueba. Por lo tanto no podemos limitarnos a su rugido, ya que su rendimiento es igual o más de importante. En este terreno es donde volvemos a encontrarnos sorpresas, a pesar de ser un coche tremendamente pesado, casi 2.200 kilogramos, el paso por curva, tanto a la entrada como a la salida, se le nota liviano y alegre. Su excelente motor te entrega lo mejor en cualquier momento y situación y si activamos el modo Sport Plus, inmediatamente notamos como el coche cambia, incluso parece querer salir corriendo.

La tapicería bi-tono forma ahora parte del equipamiento opcional, y está en particular me resulta preciosa

Su acelerador parece un interruptor, con solo pisarlo sales disparado. Te voy a explicar cómo funciona de la manera más fácil. Ves hacia dónde quieres ir, hundes el pie derecho y estas allí. Así de simple así de sencillo. Olvídate de las situaciones de estrés que pueden presentarse a la hora de adelantar, con este bicho entre tus manos necesitarás un espacio mínimo.

Puedes afrontar las curvas de manera salvaje, que la tracción total siempre te mantendrá en la trazada, aunque con cuidado

Su aplomo es maravilloso, sí que es cierto que la unidad probada montaba la suspensión neumática y eso siempre ayuda, pero ya sea en modo Confort o en modo Sport Plus la filtración de las irregularidades es máxima, apenas se filtra nada al interior. Además deberás ser muy pero que muy bruto para sacarlo de la trazada, pero si esto llega a ocurrir se producirá una ligera insinuación de la trasera, alegrándonos un poco más la vida, y dando un ligero toque de gas todo se corrige.

Si hablamos de los frenos, en esta ocasión sí que he notado una ligera diferencia con el Turbo, donde uno apenas presentaba respuesta en el primer tercio del recorrido, el S Diésel se presenta más contundente y más confiable, pero aún así me sigue pareciendo un poco esponjoso y largo en su recorrido.

Conclusión

En definitiva el Porsche Cayenne 2015 es un coche sensacional, una compra lógica aunque cara, igual demasiado. No importa la unidad o la versión que elijas, no te equivocarás, desde el ahorrador Diésel hasta el todopoderoso Turbo. Su diseño ha mejorado, como ya os conté, abandonando ese aspecto embrutecido con el que apareció, ahora es más refinado, más elegante. Su equipamiento es grande, incluso desde la versión más baja, pero algunos extras se me antojan excesivamente caros.

Porsche debería dar muchas lecciones a otras marcas sobre como fabricar un coche diésel

En cuanto a su comportamiento, no hay palabras, es tranquilo cuando se requiere, pero puede adoptar una postura más radical si nos apetece. Será en este momento donde podamos descubrir las glorias que ha preparado Porsche. Lo mismo ocurre si abandonamos la carretera. Igual es el terreno donde más llama la atención, no es un SUV, ni un crossover, es un todoterreno, puro y duro, te llevará donde tú quieras, siempre y cuando el camino no se vuelva demasiado peligroso. Diésel como este, los que quieras.

Especificaciones técnicas Porsche Cayenne Turbo

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