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    Prueba Alfa Romeo Giulia, la gran alternativa

    Prueba Alfa Romeo Giulia, la gran alternativa
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    Alfa Romeo presenta su modelo más clásico en forma de berlina deportiva
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez22 min. lectura

    Si te hablo de una berlina deportiva, es muy probable que la mayoría sepamos en cuál es la primera que has pensado. Sin embargo, existe una alternativa italiana llamada Alfa Romero Giulia y es capaz de dejar más de una mirada indiscreta por el camino, así como darnos un extra de sensaciones de las que pocos fabricantes pueden presumir.

    Siempre nos han contado que hacernos con una berlina alemana es alcanzar el summum de los coches cómodos, prácticos y de bonita y elegante apariencia. Entre estos modelos siempre encontraremos ejemplos en los clásicos Audi A4, Mercedes Clase C o BMW Serie 3. Sin embargo, algo más al sur de Alemania, los italianos han demostrado que son capaces de hacer una berlina con todos los atributos mencionados anteriormente, pero añadiéndole el factor deportividad.

    Por supuesto hablo del Alfa Romeo Giulia, todo un portento que gana muchos enteros en el momento en el que te ubicas tras su volante, pero de esto hablaremos más adelante. El Giulia ya es un viejo conocido para todos pues su comercialización se inicio en el pasado año 2016. Desde entonces ha sabido encandilar a muchos con su estética única, así como por un nivel de sensaciones deportivas al alcance de muy pocos modelos a la venta actualmente.

    Ciertamente, ¿alguien puede afirmar que el Giulia no es espectacular?

    De mirar y no cansar

    Da igual qué versión o motorización escojamos para nuestro Alfa Romeo Giulia, en cualquier caso este será un coche que siempre será capaz de arrebatar alguna que otra mirada indiscreta. Y es que sí, el Giulia es estéticamente precioso, esto es algo que nadie en su sano juicio debatiría. Alfa Romeo es una marca que siempre -o casi siempre- ha podido presumir de lanzar modelos estéticamente bonitos o llamativos. Sus característicos frontales han hecho mucho en este favor, pero a mi gusto personal, todo esto se ha sabido llevar un paso más allá en el modelo que protagoniza nuestra prueba de hoy.

    Como digo, el Giulia es un modelo que ya es capaz de guardar pocos secretos estéticos para todos. Incluyendo su última actualización, la cual llegó al mercado hace aproximadamente dos años y por la que se puso al día en el apartado más tecnológico, principalmente, mientras que en lo estético apenas tuvo un pequeño toque con nuevos colores con los que decorar su carrocería o nuevos juegos de llantas. Tampoco recibió novedades mecánicas de relevancia en aquel momento más allá de la supresión de las cajas de cambio manuales, por lo que su oferta de motores permanece intacta hasta nuestros días.

    Pero a nadie importó el hecho de que el Giulia no se actualizase más allá de puntadas casi desapercibidas, pues tal y como llegó al mercado hace más de un lustro se posicionaba como uno de los coches más atractivos del mercado, el cual, de forma paralela, también se sitúa en el Olimpo de las berlinas deportivas del segmento.

    Su imagen es la misma que la de su llegada en 2016, aunque tampoco necesita cambios

    En el apartado técnico, como ya hemos mencionado, el Giulia eliminó de la gama las cajas de cambio manuales en favor de insertar una transmisión automática de 8 velocidades para todos ellos (incluyendo la variante deportiva QV); también se hizo un mayor esfuerzo en la insonorización y el aislamiento de la cabina con respecto a los ruidos externos del modelo, tales como el de rodadura, el aerodinámico o el de los propios propulsores. Para ello se aplicó una mayor cantidad de material aislante en el túnel central de transmisión, así como en los paneles de las puertas y en los cristales de las ventanas. Adicionalmente, también se hicieron leves retoques en los brazos de suspensiones delanteras

    Como vemos, los pequeños retoques técnicos y estéticos fueron realmente escuetos. Sin embargo, los cambios más relevantes que llegaron al Alfa Romeo Giulia el pasado año 2020 se centraron especialmente en el entorno del habitáculo. La mejora más notoria fue la incorporación de un nuevo sistema multimedia con tecnología táctil y una dimensión de 8,8 pulgadas. Este sistema es posible manejarlo a través del propio uso táctil o, como alternativa, a través de los mandos instalados en la consola central.

    Este nuevo sistema de info-entretenimiento actualizó de forma notoria al anteriormente empleado en el modelo de 2016, ya que sus gráficos ya se veían anticuados y sus menús eran poco intuitivos. Todo esto se llevó hacia nuevos entornos con la actualización integral del mismo que, adicionalmente, también incorporó la conexión con smartphone vía Apple CarPlay y Android Auto. De forma paralela también se ha actualizado la pantalla de la instrumentación, así como todos sus menús y su funcionalidad.

    El habitáculo es donde más ha variado el modelo, especialmente el área tecnológica

    De forma adicional, el interior también acogió pequeñas remodelaciones como la inclusión de un sistema de carga inalámbrica para smartphone bajo el reposabrazos central. También se han retocado los paneles y tapizados, así como los mandos principales, como la palanca del cambio, para ahora presentar un tacto más premium y de mejor calidad en general, mucho más acorde con lo que podríamos esperar de una marca que se encara hacia el segmento premium y a ponerle las cosas difíciles a las tres grandes berlinas alemanas.

    Como decimos, el Alfa Romero Giulia se ha actualizado en términos muy concretos por lo que la habitabilidad no es uno de ellos. En este aspecto el modelo sigue presentando unas cotas interiores más que adecuadas, mientras que en la segunda fila de asientos, a pesar de ser muy cómoda en la mayoría de aspectos, personas de más de 1,85 metros de altura podrían rozar con la cabeza en el techo. En el apartado de espacio para las piernas es más que sobrado para casi cualquier talla de los ocupantes.

    El maletero hace gala de un volumen mínimo de carga de 480 litros; la misma capacidad que presenta el BMW Serie 3, y por encima del Audi A4 (460 litros) y del Mercedes Clase C (455 litros). En el caso del italiano, su segunda fila de asientos se puede abatir en formato 40:20:40; pero aunque la capacidad aumente, su boca de carga nos impedirá introducir objetos voluminosos, como grandes cajas. Y esto es de lo que más suelen pecar las berlinas, por lo general, de una escueta boca de acceso al maletero.

    Su maletero, junto con el Serie 3, son los mayores del segmento de berlinas premium, con 480 litros

    Acabados, mecánica y precios

    En los últimos meses desde su actualización comercial, el Alfa Romeo Giulia ha modificado levemente sus acabados comercializados y ahora cuenta con un total de cinco, el último en llegar es el que más atributos presenta (Estrema). Los diferentes acabados son por orden de equipamiento: Super, Sprint, TI, Veloce y Estrema. El de acceso cuenta con asientos de tela, llantas de 17 pulgadas o el sistema central de 8,8 pulgadas y conexiones con smartphone. El Sprint (el escalón por encima) cuenta con tapicería de tela y cuero, levas tras el volante y llantas de 18 pulgadas; el TI, por su parte, aumenta el equipamiento con inserciones de madera de roble, asientos completos en cuero o llantas de aleación. Finalmente, los dos últimos escalones (Veloce y Estrema) son los que más aprecio presentan pues, al mismo tiempo, son los que acogen una imagen más deportiva y agresiva.

    A día de hoy, en cuanto a mecánicas se refiere, la gama está compuesta por motores diésel o gasolina sin ningún tipo de electrificación, por lo que en ambos casos contarán con la etiqueta C de la DGT. También hay versiones con tracción total o trasera, mientras que todas ellas montan el cambio automático de 8 relaciones. El motor diésel cuenta con tres escalones de potencia (160, 190 y 210 CV) siempre erogados desde el mismo bloque de 2.2 litros de cuatro cilindros, mientras que los de gasolina únicamente cuentan con dos niveles de potencia, uno de 200 CV y otro de 280 CV también exprimidos del mismo bloque mecánico de 2.0 litros turbo.

    Pero si hay algo de lo que podríamos discutir largo y tendido sobre el Alfa Romeo Giulia, son sus precios. Y es que estos presumiblemente se sienten bastante altos, en general. El precio de partida del modelo se sitúa en los 49.900 euros para la versión Super de entrada. El abultamiento de la factura final irá aumentando conforme subamos el acabado escogido, culminando con el Veloce y sus 58.200 euros o el Estrema y sus nada desdeñables 64.760 euros. Eso sí, en el último caso, prácticamente contaremos con un modelo “todo incluido” a falta de algunos detalles decorativos en su mayoría.

    La calidad de acabados ha sido algo en lo que ha mejorado el modelo actual

    Aquí empezamos a entender esa duda que muchos clientes potenciales pueden tener. Con el dinero en la mano ¿te decantarías más por la berlina italiana o por algunas de las tres clásicas alemanas? Es posible que la mayoría conozca la respuesta a tal cuestión, sin embargo, esta puede no ser tan clara y concisa una vez nos hayamos puesto tras los mandos del Giulia, pues esta elección puede tornarse con diferente conclusión.

    Prueba dinámica

    Alfa Romeo siempre promete diversión, sensaciones y deportividad en sus, por ahora, dos únicos modelos, Giulia y Stelvio, a la espera de la llegada del nuevo Tonale. En el caso del SUV de mayor tamaño, ya pudimos corroborar sus buenas sensaciones hace algunos meses durante una prueba. Ahora llega el turno para el Giulia, un modelo que por concesión natural está destinado a presentar un tacto incluso mejor que su hermano de corte sobre elevado.

    De hecho, aparentemente ambos modelos de la gama son capaces de enamorar con solo un primer vistazo. Y es que Alfa sabe hacer muy bien las cosas en cuanto a diseño exterior se refiere. Nuestra unidad estaba equipada con el acabado Veloce, el color rojo Etna, llantas de 19 pulgadas y unas pinzas de freno decoradas en color amarillo. ¿Algo más que pedir en el apartado estético? Yo, particularmente y en mi modesta opinión, no.

    Sus asientos son muy cómodos y sujetan muy bien cualquier tipo de fisionomía

    Y tan bueno es en lo estético como en lo dinámico. Basta con sentarnos tras el volante y adecuar el asiento a nuestra fisionomía, para darnos cuenta que el enfoque que busca Alfa con este coche es sustancialmente distinto a lo que propone BMW, Audi o Mercedes con sus berlinas. Aquí el puesto de conducción es notablemente más bajo, mientras que el volante también queda mucho más abajo, lo que proporciona una primera sensación mucho más deportiva que en sus competidores. Nuestra unidad iba equipada con el bloque motor de cuatro cilindros diésel con 210 CV de potencia y la tracción total Q4. Esto, bajo la teoría de las especificaciones, supone que tenemos cifras para aburrir, pero ¿será así realmente?

    Durante los primeros metros a bordo del Alfa Romeo Giulia, y de cualquiera de los dos modelos de la gama de la marca italiana, llama poderosamente la atención su dirección tan sumamente directa. No es comparable con ninguna otra que haya probado, sin entrar en el tedioso terreno de los deportivos. Con solo girar el volante unos pocos grados, la dirección tomará una reacción inmediata de la acción. Esto es realmente bueno para momentos de éxtasis sobre carreteras de curvas ya que nos da una precisión como prácticamente ninguna berlina media del mercado sabe hacer.

    En términos generales, el Alfa Giulia es un modelo que se mueve con particular soltura y agilidad sobre terreno urbano, aunque conduciendo a velocidades bajas, ciertamente su motor diésel se dejará oír con particular sonoridad. En este sentido vendría bien un retoque para hacerlo más disimulado o, a grandes rasgos, menos sonoro. Por lo demás, es un coche que en las grandes urbes es muy cómodo de conducir. Sus asientos tienen un mullido muy bueno y la propia posición de conducción a la que antes hacíamos referencia, da mucho de sí. También lo hace una visibilidad exterior bastante buena por lo general. Aquí, el italiano es capaz de cumplir con unos consumos medios de alrededor de los 6,4 litros, no es una cifra excelsa pero tampoco es nada mala si tenemos en cuenta la cantidad de potros de los que disponemos bajo el pedal derecho.

    Cabe la posibilidad de decorar las pinzas de freno en diversos colores

    En una ruta por vías rápidas obtendremos justo lo esperado: una cómoda y práctica berlina con unos consumos más que contenidos. En este territorio el Giulia firma un consumo medio de 5,5 litros. Pero si es en la comodidad en lo que queremos centrarnos, este será capaz de mucho, pues, como hemos mencionado anteriormente, tanto los asientos como la posición de conducción tendrán un gran protagonismo en ello.

    Como en la práctica totalidad de vehículos actuales, podremos echar mano de la posibilidad de seleccionar el modo de conducción que queremos según la situación en la que nos encontremos. El selector se sitúa sobre la consola central, y presenta tres variantes bajo las siglas DNA: D (Dynamic), N (Normal) y A (Advanced Efficiency). Estos, con la actualización del modelo, fueron debidamente revisados para que ahora funcione el llamado “modo vela” tanto en el modo N como en el A. Para un uso medio en vías rápidas y, por regla general, el más lógico será el Normal (N), ya que nos presenta un equilibrio de todas las funciones; mientras que en el modo A todo es mucho más lento y pausado; por último, en el modo D es para cuando queramos sacarle todo el jugo al potencial del Giulia, que es mucho.

    En términos generales, las suspensiones presentarán un tarado bastante confortable, pero sin entrar en el terreno de los SUV, ya que aunque este sea capaz de engullir bien las imperfecciones de la carretera, en el momento en el que queramos hacer frente a una sinuosa ruta de curvas, estas no presentarán un gran balanceo u otras condiciones que deriven en una falta de confianza.

    En el volante se encuentra el botón de arranque del motor

    En el modo D, todo se vuelve más rígido e instantáneo, ya que este actúa sobre los cambios de marchas y la sensibilidad del acelerador, pero también sobre la dureza de las suspensiones o de la dirección. Es decir, el Alfa Romeo Giulia, en estos casos, se vuelve algo más capaz de lo que, por regla general, ya lo es. Este modo es particularmente recomendable si estamos en una carretera de curvas y queremos pasarlo bien con esta berlina italiana, ya que las posibilidades con ella existen.

    Si a todo esto unimos la dirección más directa de las berlinas medias, un total de 210 CV disponibles bajo nuestro pedal del acelerador y una tracción total, lo cierto es que la receta de la diversión está servida. El Giulia es capaz de agarrarse en las curvas como si fuese por raíles. Dichas curvas se pueden coger a un ritmo mucho mayor del que cabría esperar, gracias a los tres factores que acabamos de nombrar. La tracción total estará en la mayoría de situaciones enfocada en detonar su potencial sobre el tren trasero, sin embargo, en el momento en el que pisemos el acelerador, el reparto de par entre los dos ejes será instantáneo, dando así una mayor seguridad en curva, pero también una mayor aceleración en rectas.

    Conclusión

    Como conclusión solo puedo añadir que el Alfa Giulia es todo lo que esperaba de él. Una escultural berlina deportiva a la que no puedes parar de echarle el ojo, pero tampoco quieres bajarte de él por lo soberbia que se presenta su conducción en la práctica totalidad de situaciones. ¿Recomendaría la compra del Alfa Romeo Giulia? Por supuesto que sí, no me cabría la menor duda. ¿Merece el precio que cuesta? Ya ahí podríamos debatir largo y tendido, pero sí tengo claro que un coste inferior podría ser decisivo a la hora de plantarle cara a “las tres alemanas”.

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