¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
Mis favoritosAccesoVender coche
Autobild.es

PruebaAudi Q7 3.0 TDi: En marcha y conclusiones (IV)

31

Nos ponemos al volante del Audi SUV de más de cinco metros. El periodo de adpatación al enorme tamaño es relativamente corto. El confort de marcha y la sensación de calidad percibida, redondean un producto que a pesar de todo tiene pequeños inconvenientes a mejorar.

Es hora de subirse y poner en marcha el Audi Q7. La primera vez que abres la puerta, impresiona porque ofrece una excelente presencia y un impacto visual de primera clase. También genera alguna que otra duda la manejabilidad de semejante tanque, pues hay que recordar que Madrid no está diseñada precisamente para coches de más de cinco metros de longitud.

Nos ha sorprendido que el cuero presentaba cierto envejecimiento prematuro, lo que nos avisa que es mejor guardar cierto respeto con el cuero (Valcona en nuestra unidad) a la hora de subir y bajar. Lo cierto es que a veces es inevitable arrastrarse por la butaca para conseguir descender del vehículo por su elevado puesto de conducción. Esta situación se da en parkings con plazas estrechas, que en Madrid, son casi todos.

Sin embargo una vez nos hemos acomodado, es cuestión de segundos hacerse a los comandos principales del vehículo; sobre todo si por tus manos ha pasado otro coche del grupo Volkswagen, pues su manejo es similar, salvando las diferencias con el segmento superior que ofrece una mayor dotación de opcionales.

Al apretar el botón de arranque emerge la pantalla (aunque podemos mantenerla oculta y solo se desplegaría si por ejemplo tenemos activados los sensores de aparcamiento y realizamos maniobras marcha atrás). La velocidad de subida y bajada de este display es rapidísima y te hace pensar en que en todos los detalles, el Audi Q7 es un coche Premium.

Solo verlo por el retrovisor, impone de forma descomunal

El coche dispone de iluminación ambiente y de iluminación de contornos. Se diferencian en que la primera está diseñada para alumbrar de forma agradable ciertas zonas del vehículo y la segunda, se compone de tiras luminiscentes perfectamente visibles a lo largo del salpicadero y puertas. Las de las puertas tienen una función añadida, y es que se iluminan de color rojo si, por ejemplo abrimos la puerta y se aproxima un vehículo por el ángulo muerto.

La posición de conducción se coloca mediante comandos eléctricos, en asiento y volante, y una vez tenemos más o menos claras las funciones básicas, arrancamos el vehículo. El motor emite muy poco ruido al habitáculo. Es más rumoroso en frío y a baja velocidad que en caliente y llaneando en carretera.

Es esta situación la que sorprende positivamente ya que a pesar de contar con unos neumáticos tan anchos y de perfil bajo como poco innecesarios (285/40 R21), el acristalamiento doble hace un trabajo de insonorización increíble. Situaciones cómicas se dan cuando intentas hablar con una persona situada en el exterior del habitáculo y terminas por bajar una ventanilla para no gritar por encima de lo que lo harías en un coche convencional. Sin duda, un punto a favor.

Consumos que nunca llegan a 10l/100km y en carretera, por debajo de 8l/100km

Buenas noticias en sus extensos programas de conducción (lift/offroad, allroad, efficiency,confort, auto, dynamic e individual), pues además de poder disfrutar de un modo para cada situación, es posible, en el modo individual, ajustar la dirección total, la suspensión, motor y cambio y ACC en tres posiciones (comfort, auto y dynamic).

La suspensión neumática sube o baja para ajustarse a la situación predeterminada, pero echamos en falta poder regular nosotros mismos la altura en el modo individual. Aviso para navegantes: la mayoría de situaciones no requerirán más que dos modos, Auto o Efficiency.

Algunos de los muchos sitemas de asistencia. La luz de contorno queda mejor en azul

De buena tinta os recomendamos el más relajado pues es en el que mejores consumos se van a obtener. Además tiene una indicación que avisa con antelación cuándo levantar el pie del acelerador para aprovechar más la frenada y es capaz de desacoplar la caja de cambios del motor al levantar el pedal del acelerador para realizar largos trayectos llaneando con el mínimo consumo.

Además, la dirección se comporta de forma noble tanto en ciudad como en carretera sin notar flotación incómoda, aunque por supuesto tampoco es la más directa. Es sencillamente, correcta.

En la mayoría de situaciones recomendamos el modo Efficiency por su equilibrio y mínimo consumo

Precisamente gracias a este programa de conducción, en carretera es fácil realizar unos consumos con los que presumir incluso ante coches compactos de gasolina. Realizamos un recorrido de 80 kilómetros a una velocidad media de entre 100km/h y 120km/h.

La realidad es que a medida que aumentamos la velocidad el consumo aumenta considerablemente, pero el cómputo final se detuvo pocas décimas por encima de 7l/100km. Es una cifra asombrosa, y aunque se aleja de los 5,4l/100km que ofrece la marca como homologado (con llanta de serie), sigue siendo un dato increíble.

En carretera, además, sorprende la ayuda que proporciona el aviso de cambio de carril, compuesto por tres ledes de grandes dimensiones en los espejos retrovisores exteriores. Uno de los mejores y más perceptibles del mercado actualmente.

En ciudad, por supuesto se cuenta con medidas como el apagado y encendido automático del motor, pero el consumo se mantuvo en una respetable cifra poco por encima de los 9l/100km. No llegar a 10l/100km ya me parece un buen avance para un coche con un peso de 2.070 kilos.

Dinámicamente es más próximo a un turismo que a un todoterreno

Ciudad

El principal miedo con el Audi Q7 en ciudad es que las líneas de la carretera se tornan muy estrechas y los demás vehículos parecen juguetes al lado. Es, precisamente el efecto contrario que sucede si conduces un Mazda MX-5; con ambos coches pasas miedo, pero en el segundo caso tienes una sensación de inseguridad inversamente proporcional al Audi Q7, y esto a veces es peligroso, pues en situaciones de estrés es inevitable sacar un ego de dos toneladas y tratar de defender la prioridad de paso, tengas o no razón.

Precisamente es algo que habrás vivido en múltiples ocasiones. El miedo viene cuando tienes que controlar las proporciones, pero a decir verdad, se antoja realmente fácil en relativamente poco tiempo. Esto se ha conseguido gracias a una posición de conducción más baja incluso que en la generación anterior y con una dinámica bastante próxima al de una berlina de gran tamaño.

Con el volante controlamos el cuadro de instrumentos. Por detrás, la palanca controla el ACC

La dirección total ayuda bastante, por ejemplo a la hora entrar y salir de un aparcamiento porque el radio de giro se reduce. Ni que decir que el sistema de cámaras se antoja imprescindible. Sobre todo la trasera puesto que es en el ángulo donde menor visibilidad se tiene, pero puestos a pedir, nuestra unidad equipaba delantera y laterales delanteras y traseras (realmente estas dos últimas se consiguen gracias a una distorsión tipo ojo de pez de la delantera y trasera, aunque es bastante eficiente para salir con ángulo muerto) e incluso aérea.

Hubo una situación donde al salir marcha atrás de un garaje no advertimos que venía un coche y el Audi Q7 pisó el freno de golpe. Sin los asistentes de ciudad, hubiera tenido un pequeño roce, así que es recomendable incorporar ayudas a la conducción.

El cambio de 8 velocidad tiene un funcionamiento suave y refinado

Sin embargo, el asistente en atascos y el asistente de dirección tiene mucho que mejorar pues al activarlo se vuelve demasiado intrusivo incluso circulando por un carril sin tráfico. Advierte demasiado pronto los límites de la carretera y a veces en vez de ayudar al conductor le obliga a corregir las imperfecciones del sistema.

Las llantas de 21 pulgadas son pura estética y su neumático tiene un perfil muy bajo (40)

Además, en retenciones igualmente hay que mantener las manos sobre el volante y atentos al control de crucero adaptativo para que no tenga ningún fallo (aquí todavía existe miedo psicológico, pues lo cierto es que sólo peca de impreciso cuando el coche que nos precede se pierde en una rotonda y dejamos de tenerlo en un ángulo cómodo para el sistema). Por tanto, como el nivel de tensión sigue siendo elevado, tan sólo me pareció lógico el control de crucero adaptativo que además calcula la velocidad en curvas y la programa en el coche para ese momento puntual. Es una evolución realmente asombrosa del sistema.

Ni que decir tiene que los faros Matrix LED enamoran en cualquier situación de noche por un funcionamiento realmente exquisito y preciso. No he visto el del Audi A8, que con su faro con decenas de ledes debe ser objeto de estudio por la competencia.

La única incógnita es si en un futuro el Audi Q7 incorporará láser como ha hecho BMW en su BMW Serie 7. Apostamos a que para la puesta a punto la respuesta es que sí.

Formas identificables, pero modernas por detrás. El intermitente es dinámico

La suspensión es muy cómoda, aunque para el mayor confort posible, una llanta de menor medida hubiera ayudado de forma positiva, pues no es un coche destinado al dinamismo sino al confort de marcha.

Al contrario, se supone que incluso por campo debe responder bien, pero os aseguro que con una llanta de 21 pulgadas da mucho miedo introducir la rueda en baches fuertes.

La dirección, sin embargo parece acostumbrada a este tipo de trotes en el modo más campero, pues apenas notamos movimientos incómodos. Se nota que el Audi Q7, a pesar de no estar orientado a practicar una conducción off-road, tiene aptitudes para solventar su papel como todocamino con algo más que dignidad. Pero con otro neumático si este tipo de conducción se antoja vital para ti.

Los modos de conducción individualizan la experiencia a gusto del consumidor

La caja de cambios de convertidor de par no peca de escalonamientos extraños ni de un funcionamiento poco refinado. Al contrario, es tan efectiva que es difícil sacar alguna pega y este punto marca la diferencia entre un coche de alta calidad y otro que debe mejorar.

Tiene ocho relaciones aunque las últimas están más orientadas al desahogo y a poder conseguir consumos realmente bajos. Y además cuenta con levas, que ofrecen un punto de emoción añadida al conductor, pero por el tipo de vehículo, si las lleva como si no, es prácticamente indiferente.

El navegador es funcional, aunque el sistema de infoentretenimiento requiere, por lo general, un aprendizaje previo, pero nada que no se pueda solventar en un par de horas con el coche. Y te aseguro, que conviviendo con el Audi Q7, enseguida pensarás que es tu coche de toda la vida.

Noticias relacionadas

Audi Q7 3.0 TDi: En marcha y conclusiones (IV)
Configuración de cookiesLas cookies son importantes para el correcto funcionamiento de nuestra web. Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, recordar tus datos de inicio de sesión y recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad de la web y ofrecerte contenido personalizado en función de tus intereses. Lee aquí nuestra política de cookies. Acepto