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Prueba BMW 216d Gran Tourer: Comportamiento y conclusiones

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Aunque ya os he hablado detenidamente de diversos aspectos del Gran Tourer, es hora de conocer cómo se comporta la que será una de las variantes mecánicas más vendidas de todas. Esta es la prueba del BMW 216d Gran Tourer.

Empecé la presentación contando lo raro que suponía la llegada de un monovolumen a una marca como BMW. Tan raro que es el primero que vemos en los casi 100 años de historia de la compañía. Tan raro que es el único modelo de este tipo en el segmento Premium. Sin embargo también os he contado que aunque muchos puedan echarse las manos a la cabeza, el BMW Serie 2 Gran Tourer es digno de su emblema. Aplaudo el atrevimiento de romper con los esquemas preestablecidos, y estoy seguro que BMW se va a hinchar a venderlo.

Faros típicos, parrilla típica y diseño típico. Un BMW de tomo y lomo

Volviendo al tema raro, el Gran Tourer cuenta con importantes diferencias mecánicas con respecto a sus hermanos de marca. Lo digo no solo por el diseño, sino porque también incorpora tracción delantera, al igual que el Serie 2 Active Tourer y motores de tres cilindros, como el BMW Serie 1. Sin embargo, y aunque esto ya debería darnos muestras suficientes de que estamos ante un modelo poco usual, el Serie 2 Gran Tourer es el primer BMW que se centra más en el confort que en la dinámica.

Un monovolumen es la mula de carga de las familias. Están pensados para almacenar gran cantidad de bártulos y para resistir largos recorridos sin inmutarse. También debe valer para el día a día, para ir a recoger a los niños, para ir al trabajo, para ir a la compra, para todo en realidad. Aunque otros BMW también pueden mostrar esta capacidad de usabilidad (la mayoría de hecho) ninguno llega a las cotas que presenta el Gran Tourer. Y lo siento por los puristas, pero BMW ha hecho el coche que tenía que hacer, cómodo, confortable y fiable.

He tenido la ocasión de probar también el Active Tourer, el hermano pequeño, y tengo que reconocer que estamos hablando de dos coches completamente diferentes. Podrás pensar, pero bueno si es el mismo coche pero un poco más grande. Nada más lejos de la realidad, es otro coche completamente diferente, por suspensiones, dirección y rendimiento. Mientras que el Active Tourer puede llegar a parecer duro para ser el tipo de coche que es, el Gran Tourer es radicalmente opuesto, más blando, afrontando los malditos badenes sin apenas inmutarse y siendo capaz de filtrar el 90% de baches y molestias de la carretera. El otro 10% no lo salvas ni yendo andando.

El interior presenta varios niveles de equipamiento, incluyendo sistemas como el Head-Up Display

Durante la presentación tuve la oportunidad de hacer una buena cantidad de kilómetros con el que a mi parecer puede ser una de las unidades más vendidas de todas: el 216d. Antes de seguir déjame que te diga que este bloque presenta tan solo tres cilindros, 1.5 litros de cubicaje y una potencia de 116 CV y una sorprende cifra de par de 270 Nm. Este bloque se puede asociar a un cambio manual de seis velocidades o uno automático Steptronic del mismo número de relaciones. En mi caso opté por el primero.

Hay que decir que a priori las cifras de rendimiento del 216d no son nada del otro mundo. Es capaz de acelerar de 0 a 100 Km/h en 10.9 segundos, y su velocidad máxima está fijada en 192 Km/h. Digo que no son nada del otro mundo porque BMW nos ha acostumbrado a ver cifras más bajas, pero la verdad es que está en consonancia con el resto de modelos del segmento. Si queremos algo más cañero deberemos irnos a motores más potentes, siendo el 220i la unidad más rápida de todas.

La tecnología EfficientDynamics ha tomado el control del motor, y esta sabe combinar el rendimiento medio del monovolumen con unas cifras de consumo realmente sobresalientes. El gasto medio de carburante está homologado en cuatro litros cada 100 kilómetros, con unas emisiones de 106 gramos de CO2 por kilómetro recorrido. Lo dicho realmente buenas. Si a esto le sumamos un tanque de combustible grande, la autonomía del Gran Tourer es superior a los 1.100 kilómetros. Durante la presentación no tuvimos oportunidad de realizar una prueba de consumo, pero en todo momento nos movimos en cifras cercanas a los 5-5,5 litros. No me cabe duda que si somos cuidadosos con la conducción veremos asomar los cuatro en el ordenador de a bordo.

El 216d es la variante más baja de la gama del Serie 2 Gran Tourer

Ahora bien, lo realmente importante, ¿cómo se conduce el 216d Gran Tourer? Pues abreviando, fantásticamente. No lo podemos comparar con un M4 o un 235i, sería injusto e irresponsable por mi parte. Es un monovolumen, y conociendo otros modelos del mercado puedo decir que el 216d está por encima de la media. Su rendimiento no es extraordinario, pero la verdad es que no se necesita más para el día a día. Vamos, yo al menos no encuentro una situación en la que tengamos que necesitar más, aunque sí que es cierto que en cuanto a potencia, más vale que sobre qué no que falte.

El empuje es el correcto, la relación de cambio es la adecuada, la dirección es bastante directa, aunque al abusar de la dirección asistida en ciertos momentos puede llegar a no transmitir toda la información. Se nota el cambio con respecto al Active Tourer, y se nota para bien, porque sintiéndolo mucho por los fanáticos de BMW, un monovolumen tiene que ser así. No hay que reinventar la rueda, simplemente mejorarla, y eso es lo que han hecho.

El único defecto que le veo al coche no tiene nada que ver con la dinámica, y es su pilar A. Puede que aquí veamos un error de novato en BMW, puesto que el pilar es tan gordo que en muchas ocasiones impide ver el interior de una curva cerrada, siempre y cuando el giro sea a izquierdas. En estos casos deberemos movernos para tener toda la visibilidad, pero la verdad es que no es nada inseguro. Solamente hay que acostumbrarse. Por cierto este detalle también lo observé en el Active Tourer.

Conclusiones

La conclusión es que el BMW Serie 2 Gran Tourer es un buen coche. Una gran apuesta por parte de la marca, que no está nada acostumbrada a hacer modelos de este tipo, pero que aun así ha resuelto la papeleta con buena nota. Es grande, es espacioso, es práctico, tiene calidad, está bien construido, es confortable, el fácil de conducir y su rendimiento está en consonancia con el resto del mercado.

A pesar de ser un monovolumen, también se puede combinar con el paquete aerodinámico M

Así que sí, es un BMW y es un buen monovolumen. A su favor juega el hecho de que no tiene rival en el mercado, es el único de categoría Premium, aunque el precio también acompañe a esta denominación. Aunque si tenemos en cuenta que es tan solo 1.500 euros más caro que un Active Tourer correspondiente…el precio es bastante bueno. Lo dicho, no creo que BMW tenga problemas para venderlos.

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