Me pongo tras el volante del coche con menos sentido, pero más potente, que jamás haya fabricado BMW: ¡es espectacular!

El XM no gustará a todo el mundo, pero nadie puede discutir que es uno de los SUV más impresionantes del mundo. Es tan excesivo como rápido, tan extremo como caro. O lo odias o te enamora. No tiene término medio.

Me pongo tras el volante del coche con menos sentido, pero más potente, que jamás haya fabricado BMW: ¡es espectacular!
El XM me parece basto y ordinario, pero en realidad BMW ha hecho un gran trabajo con este coche.

Publicado: 04/08/2026 08:00

14 min. lectura

Hay coches que tienen sentido y otros que no. En un mundo tan globalizado y politizado, todo parece llevarse a los extremos. O blanco o negro, sin olvidar de que existe una infinita gama de tonos grises. Los fabricantes de coches, en cambio, ofrecen posturas intermedias con las que intentar conquistar a los cada vez más dubitativos clientes. El BMW XM no es uno de esos casos. No busca ser el más neutral de la clase, no quiera el más educado o respetable. Al contrario, el XM busca llevar al extremo un concepto que fue creado para ser el perfecto punto intermedio.

Al volante del XM acostumbras a ver a jugadores de fútbol o gente rica.

Hoy el mundo parece decantarse entre los coches electrificados o los 100% términos. En medio, en su particular oasis de eficiencia, los híbridos enchufables representan una alternativa lógica y razonable. Sí, llevan enchufe, pero no dependen exclusivamente de él para moverse. Los PHEV pretenden ser eficientes en los terrenos donde los coches de combustión no lo son, mientras que pretende ser más polivalente en los escenarios donde un coche eléctrico sufre.

Con una gran parte eléctrica, el XM asegura ofrecer hasta 85 kilómetros en modo 100% eléctrico, 82 kilómetros si nos centramos en la versión más extrema de todas. En condiciones reales, te lo digo porque he podido comprobarlo, apenas se supera la frontera de los 70 o 75 kilómetros -yendo con calma-, pero aún así es un dato excelente teniendo en cuenta que el común de los mortales no supera una media de 50 kilómetros diarios. Es decir, el XM tiene la autonomía real eléctrica suficiente para llevarte y traerte cada día sin encender su motor de gasolina.

Cada día, el XM puede estar listo para ofrecerte su parte más eficiente siempre y cuando tengas un enchufe en el que poder conectarlo. Ese es el peaje que exigen los híbridos enchufables. ¿Se puede usar sin recargar la batería? Por supuesto que sí, pero pierde el poco sentido que tiene, por no hablar de que si no pasamos por un enchufe de forma habitual podemos destruir la batería, lo que supondría una reparación de varios miles de euros. Obviamente, si tienes el dinero suficiente para comprarte un XM tienes el dinero suficiente para arreglarlo, pero a nadie, por mucho dinero que tenga, le gusta rascarse el bolsillo de forma innecesaria.

El BMW XM exige recargarse, no solo para ser más "eficiente" sino para así poder ofrecerte el máximo de su extremo rendimiento. Ten en cuenta que te estoy hablando del XM Label -antes conocido como Label Red- y eso quiere decir que te estoy hablando del BMW más potente jamás fabricado en serie. Sí, tal y como lo estás leyendo. El XM es más potente que cualquier BMW M5, M3 o M4 que los de Múnich hayan fabricado a lo largo de su extensa y exitosa carrera.

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El XM fue el regalo de cumpleaños que se hicieron a sí mismos los jefes de BMW M.

El XM es la respuesta de BMW a una triple conjunción. Por un lado es un SUV como respuesta a la incesante e infinita demanda de SUV. Da igual el tamaño, el formato o la marca, los SUV han sido y siguen siendo los coches más vendidos del planeta. La segunda cuestión que resuelve el XM es el aniversario de la división BMW M. La rama más loca de la marca cumplió en 2022 40 años de vida desde el lanzamiento del primer BMW M1. Fabricado entre 1978 y 1981 tenía 277 caballos de potencia instalados bajo el capó. Una locura para la época, pero una cifra ridícula para la actualidad.

Así que los ingenieros de BMW se han regalado un enorme SUV por su 40 cumpleaños, pero ¿cuál es la última necesitad a la que responde el XM? La eficiencia. Durante más de un siglo hemos vivido en un mundo donde la escalada de potencia ha ido siempre estrechamente asociada al aumento de la contaminación. Hoy, esa parte de la historia del automovilismo forma parte del pasado. Las marcas deben demostrar que pueden incrementar el rendimiento de los coches a la vez que se comportan de forma ecológicamente respetable. Es decir, que gastan menos. Los híbridos enchufables como el XM son la demostración de que los ingenieros pueden hacerlo.

BMW XM: todos los precios, ofertas y versiones
BMW XM

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A ver, tampoco te voy a engañar, bajo el capó, el XM lleva instalado un descomunal bloque biturbo V8 de 4,4 litros que se convierte en el corazón y los pulmones de esta bestia. Por sí solo entrega 585 caballos de potencia a 5.600 revoluciones y 750 Nm de par motor entre las 1.800 y las 5.400 vueltas. Estas cifras se quedaban cortas. Recuerda que los ingenieros de BMW tenían que demostrar que podían ser poderosos y respetuosos. La solución fue ponerle un sistema híbrido enchufable. Problema resuelto, o al menos la mayoría.

La parte eléctrica del XM está compuesta por un motor de 197 caballos y una batería de iones de litio de 25,7 kWh de capacidad. Si lo sumamos todo el resultado son 748 caballos de potencia y 1.000 Nm de par motor encapsulados en un SUV de 5,11 metros de largo capaz de catapultarte de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos mientras te vas dando, tranquilamente, un masaje y tus hijos o acompañantes disfrutan de uno de los interiores más espacioso y mejor acabado de BMW. A priori, pocos coches en el mundo son capaces de igualar las condiciones que nos proponen los alemanes con el más extremo de sus coches.

El BMW de fábrica más potente de la historia. Tiene su gracia, no me digas.

Realmente, el BMW XM Label es una bestia difícil de describir. Cualquier cosa que te pueda contar con palabras se va a quedar corta ante la inmensidad de un coche que apenas presenta rivales dignos. Su patada es tan fuerte como constante. El bloque V8 representa el empuje principal. Un motor, que como ya hemos dicho en otras ocasiones en Motor.es es difícil, por no decir que imposible, de acabar. Estira tantísimo que no parece tener fin. Es capaz de dejarte, literalmente, pegado al asiento. Pisar el acelerador a fondo supone dejar atrás a todo objeto fijo o móvil que esté a tu lado. De hecho, impresiona más como acelera de 100 a 140 km/h que de 20 a 100 km/h.

Para llegar a ese extremo rendimiento, BMW M ha tenido que instalar un gran y pesado sistema híbrido enchufable que eleva el peso del conjunto hasta los 2.795 kilogramos. Una absoluta barbaridad en términos de eficiencia. Es 1.500 kilogramos más pesado que el M1 original. Es más del doble de peso. El problema es que habitualmente el peso destroza por completo cualquier enfoque deportivo/dinámico. Digo habitualmente porque los ingenieros de BMW ni son habituales ni entienden de limitaciones.

Por los casi 200.000 euros que cuesta, BMW te recompensa con uno de sus mejores interiores.

Para "contener" tanta masa han tirado de un sinfín de recursos técnicos. Desde el eje trasero direccional a soportes, barras estabilizadoras y programas electrónicos que ajustan los reglajes del XM al más mínimo gusto particular de cada cliente. Se puede regular la respuesta del acelerador, el freno (brake-by-wire), suspensión, dirección, control de tracción...todo, hasta el escape. Es lo más parecido a un coche de carreras que puedes encontrar. El conductor tiene el control de todo, aunque el carácter habitual del XM siempre es el mismo; ser duro.

Cuando te hablo de duro, es muy duro. Extremadamente duro. Ridículamente duro. Al fin y al cabo no queda otra. Siendo capaz de alcanzar semejante velocidad es necesario y obligatorio controlar la masa en todo momento y por muchos trucos que hayan usado en BMW M, la mejor solución es tensar la suspensión y el chasis. Eso quiere decir que el XM es extremadamente rígido siempre. Condición que favorece el paso por curva y la agilidad, pero que destruye por completo el confort de marcha. Tampoco ayudan los neolíticos compuestos Pirelli P Zero de 23 pulgadas que se montan.

Es extremadamente espacioso detrás, pero tremendamente incómodo y duro.

A los pocos segundos de estar rodando con el XM te das cuenta de esa dureza. La más mínima irregularidad de la carretera llega al interior. No es el mejor coche para viajar, ya te lo puedo garantizar, pero pardiez, cuando empiezas a jugar con él es sorprendentemente bueno. El principal obstáculo para llevarlo al límite de forma segura es, una vez más, el peso. Aunque los frenos y los discos muerden rápidamente y con contundencia, el conjunto de frenada se queda algo corto ante semejante combinación de caballos y kilos. Las pastillas dicen basta más pronto que tarde.

Dejando a un lado ese factor condicionante, que no es baladí, el XM es una verdadera bestia en curva. Ni el más mínimo balanceo de la carrocería. La dirección responde inmediatamente y el eje trasero direccional eleva la capacidad de giro. Potencia no le falta en ningún momento, aunque la respuesta queda condicionada al estado de la batería. Con la pila agotada el XM reduce su entrega, pero sigue siendo mucho más que suficiente para batallar. Un tramo de curvas con el XM en modo Sport debería convalidar como 3 horas de gimnasio.

Lo que realmente nos gusta
  • Rendimiento espectacular
  • Sistema híbrido enchufable
  • Dinámica extrema
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Peso elevado
  • Sistema de frenado limitado
  • Confort de suspensión y neumáticos

La pelea es incesante. Es una lucha entre la física y el hombre. Una batalla que cuenta con la electrónica como principal aliado. Nunca te recomendaré quitarle las ayudas a un coche así circulando por carreteras abiertas. El peligro de perder el control es enorme y el problema no solo es lo que te puedas hacer a ti mismo sino al resto. El modo MDM es perfecto para hacerte creer que eres mejor conductor de lo que realmente eres. Te deja algo más de libertad, pero siempre se mantiene vigilante para que no te animes demasiado. La seguridad prima. Manteniendo pulsada la leva de la izquierda se activa la función Boost en la que el XM te ofrece durante unos segundos la mayor respuesta que es capaz de entregar.

BMW XM y sus rivales

P.V.P 135.990123.078

P.V.P 101.50191.736

109.496

P.V.P 100.37393.389

P.V.P 106.19496.750

Javier Gómara

La opinión de Javier Gómara

Técnicamente hablando es un coche extraordinario. Es un excelente regalo de la división BMW M pues demuestra claramente que sus ingenieros son capaces de crear lo que ningún otro a creado antes. La lógica no ayuda a la existencia del XM. No tiene ningún sentido más allá del hecho de ser un capricho, pero lo cortés no quita lo valiente. Dejando a un lado su diseño o su lógica, el XM Label debe ser aplaudido y defendido como deportivo tecnológicamente avanzado que es. Una respuesta directa y contundente a lo que el mercado exige a un producto moderno firmado por M: SUV, potente y eficiente.