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Prueba Infiniti QX30 2.2d 7DCT AWD (III): valoración y conclusiones

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La versión crossover del crossover de Infiniti (valga la redundancia) es una alternativa interesante dentro de un segmento con cada vez más oferta. Tiene buenos argumentos para gustar, pero la gama de tan solo dos versiones nos parece muy escasa.

El Infiniti QX30 está a la venta con cualquier combinación de motor, caja de cambios y tipo de tracción siempre y cuando sea diésel de 170 CV, con caja automática de doble embrague y con tracción total. Las dos únicas posibilidades de elección dentro de la gama se limitan al nivel de equipamiento, y el color de la carrocería, claro.

El QX30 que hemos probado durante una semana era el "menos" equipado, teniendo en cuenta que hablamos de una dotación bastante generosa, en la que muchos clientes pensarán que va hasta sobrada. Tener elementos como el navegador o el climatizador bizona de serie no son moco de pavo.

Eso sí, la diferencia de precio respecto al Q30 con todo igual es muy difícil de justificar, de la misma forma que la Clase GLA sube mucho de precio respecto a la Clase A por un pilar C distinto y la suspensión elevada unos milímetros. El Q30 y el QX30 son prácticamente idénticos por dentro, por fuera las diferencias son muy sutiles. En mi opinión es insuficiente.

Entonces, ¿por qué elegir el QX30 en vez del Q30? Por estética no me parece el mejor criterio, me parece más recomendable la versión comentada a quienes necesiten una altura libre elevada, sus 200 mm al suelo son más de lo que suelen ofrecer muchos SUV (más 4x4 que turismos), y el Q30 ya va muy alto respecto a la competencia. El QX30 va aún más elevado.

¿Y esto qué significa? El Q30 será más cómodo de conducir porque la suspensión no necesita el mismo reglaje para mantener el coche en su sitio, el centro de gravedad es más bajo. Además, el Q30 tiene más variedad de motorizaciones. Con el mismo motor y tracción delantera el Q30 cuesta casi 6.000 euros menos. De ahí que recomiende más la versión más "turismo".

El Q30 más económico con motor gasolina es el 1.6t y cuesta 24.900 euros

Hay que rascarse un poco más el bolsillo por el diésel de 109 CV (motor de origen Renault/Mercedes), 26.700 euros. El precio es un poco alto pero hay que tener en cuenta el equipamiento que viene a cambio respecto a cualquier alternativa en Audi, BMW o Mercedes-Benz. Esos son más de ir poniendo extras, la mayoría a la carta, las marcas orientales son de menús cerrados.

Dentro de la gama QX30, considero que la dotación de equipamiento que trae el Premium es más que suficiente y casi toda la diferencia de precio con el Premium Tech se va en cuero para los asientos. Por fuera nadie se va a dar cuenta de cuál tenemos. De hecho, ya cuesta mucho diferenciar un QX30 de un Q30 para un ojo no entrenado.

Lástima que no haya apenas extras, es que va casi todo en el lote. Solo hay un paquete para el Premium y se llama "Tech Pack". Integra, entre otros, la entrada sin llave, cámara de visión trasera, manetas cromadas en las puertas, la visión cenital (cuatro cámaras), el techo solar panorámico y la asistencia al aparcamiento con sensores delanteros. No se puede pedir todo eso por separado.

En el Premium Tech hay que pagar aparte por el "Safety Pack", que incluye el control de crucero inteligente, aparcamiento automático, cámaras de visión periférica y la alerta de vehículos en el ángulo muerto. Otro paquete, el "Cafe Teak", cambia la tapicería de los asientos por color chocolate, los retrovisores exteriores tienen acabado plateado y lleva un tintado más intenso en las lunas traseras. Se pueden pedir aparte un sistema de sonido BOSE y el techo solar panorámico.

Si Infiniti quiere ser tomada más en serio como marca Premium en el mercado europeo, va a tener que ajustarse más a los gustos locales. En el mercado americano funciona muy bien lo de tener gamas más cerradas, porque son más comprar los coches en campas que pidiéndolos a fábrica con una elevada personalización. Europa funciona de otra forma.

Las tres marcas principales en esta liga dan mucha libertad de elección a los clientes en cualquier sentido: motores, cajas de cambio, versiones de tracción total, muchas llantas y acabados, un número elevadísimo de extras... Es mucho más fácil tener un coche al gusto de cada uno, pero claro, presupuesto mediante. Para los que no se quieran complicar la vida, Infiniti se lo pone muy fácil. Pero la gama es muy escasa.

Existiendo el Q30 no le veo demasiado sentido al QX30, pero lo que importan son los números, no lo que piense este periodista. Personalmente veo complicado justificar el salto desde el Q30 si solo se va a circular por carretera, pero bueno, es fácil opinar con el dinero que no es de uno. Si tuviese que elegir, me quedaba con el Q30 Sport, que cuesta lo mismo, y tiene mejor dinamismo al ir menos elevado que el resto de la gama. Ya lo probamos, por cierto.

Y por nuestra parte, eso es todo...

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