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Prueba Nissan Qashqai e-Power, la transición ecológica

Prueba Nissan Qashqai e-Power, la transición ecológica
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Oscar Magro
Oscar Magro13 min. lectura

Como conducir un eléctrico pero sin limitaciones de autonomía o enchufes. Probamos el esperadísimo Nissan Qashqai e-Power que completa la gama del popular SUV nipón. La marca japonesa presenta en Europa este sistema de propulsión como una tecnología de transición entre los híbridos y los coches 100% eléctricos.

El nuevo Nissan Qashqai es el primer modelo en Europa que adopta la motorización electrificada e-Power, una interesante tecnología que argumenta ser capaz de proporcionar las mismas sensaciones que conducir un coche 100% eléctrico pero sin los inconvenientes de la limitación de autonomía o recarga de ese tipo de vehículos.

El Qashqai e-Power se asienta sobre la misma plataforma CMF-C del resto de variantes mecánicas del Qashqai

Este sistema de propulsión debutó en 2016 en el Nissan Note exclusivamente para el mercado nipón y enseguida sedujo a la clientela hasta el punto de que el Note se convirtió en el modelo más vendido de Japón en 2018. Nissan expandió las versiones e-Power a las gamas del Serena y del Kicks e incluso abrió las puertas a otros mercados asiáticos. Ahora por fin llega al Viejo Continente.

Para el estreno del Nissan Qashqai e-Power, el fabricante de Yokohama nos invitó a su presentación europea en Suecia de manera que pude conducir y conocer con mayor profundidad esta propuesta de movilidad. Qué mejor modelo que el Qashqai para alojar esta nueva tecnología que todo un icono dentro de la marca que a lo largo de 15 años y tres generaciones acumula más de 5,5 millones de unidades vendidas en todo el mundo.

Qashqai e-Power

La premisa de partida es que e-Power pretende ser un paso intermedio entre los coches híbridos y los eléctricos. Sí, hay que tener claro que el Qashqai e-Power es un coche híbrido y como tal lleva la etiqueta Eco de la DGT. Pero un híbrido poco convencional que es capaz de sumar algunas de las ventajas de los eléctricos.

Todo ello bajo una apariencia normal, como si buscara ser discreto. A parte de la insignia en el portón trasero y en la parte baja de las puertas delanteras, el diseño del Qashqai e-Power es idéntico al de cualquier otra versión con motorización DIG-T del crossover japonés. Las dimensiones exteriores tampoco varían por lo que sus medidas se fijan en 4.425 mm de longitud, 1.848 mm de anchura y 1.625 mm de altura para militar en pleno segmento C-SUV.

En el interior la versión e-Power se diferencia rápidamente por la consola central que tiene mandos distintos

De puertas para adentro todo permanece aparentemente igual, salvo algún botón relacionado con la electrificación. Dependiendo de la versión el equipamiento puede ser muy abundante y Nissan propone un sistema de sonido Bose de 10 altavoces, techo solar panorámico, base de carga inalámbrica para smartphones, asientos delanteros calefactados, con función de masaje y ajustes eléctricos, volante calefactable, cámara de 360º o head-up display.

Tampoco faltan pantallas como en cualquier coche con aspiraciones tecnológicas que se precio. La pantalla de infoentretenimiento Nissan Connect con 12,3 pulgadas incluye navegación con mapas Tom Tom, compatibilidad con Apple Carplay inalámbrico y Android Auto y asistentes de Amazon Alexa y Google Assistant. El panel de instrumentación es totalmente digital mediante una pantalla TFT que también tiene 12.3 pulgadas.

Tampoco hay diferencias apreciables en la habitabilidad, mostrando unas plazas traseras espaciosas. Sí que hay cambios en el espacio de carga. El volumen del maletero del Qashqai e-Power es de 479 litros, una capacidad algo menor que el Qashqai con motor DIG-T que llega hasta los 504 litros.

El maletero del híbrido pierde un poco de capacidad respecto a las variantes MHEV

¿Cómo funciona la tecnología e-Power?

Donde están las grandes novedades es obviamente en todo lo que se refiere a la dinámica. Su peculiar sistema de hibridación emplea un motor de gasolina turboalimentado de tres cilindros y 1,5 litros de compresión variable que desarrolla 156 CV, un generador de energía, un inversor y un potente motor eléctrico de 140 kW (190 CV). La energía eléctrica se almacena en una batería de iones de litio de 2,1 kWh, una capacidad sensiblemente superior a lo que es habitual ver en un coche híbrido.

El motor de gasolina que emplea este sistema tiene tres cilindros y se estrenó por primera vez en Infiniti, la submarca de lujo de Nissan, allá por 2018. Este propulsor puede variar la relación de compresión entre 8:1 y 14:1 gracias al movimiento de un actuador que cambia la longitud de la carrera del pistón de acuerdo con la demanda de potencia.

En los sistemas híbridos convencionales las ruedas son impulsadas por un motor eléctrico y un motor de gasolina. Sin embargo, en el sistema e-Power las ruedas son impulsadas únicamente por el motor eléctrico y por ello este motor eléctrico es mucho más potente que en el resto de híbridos no enchufables.

El motor de gasolina nunca impulsa las ruedas directamente, la tracción siempre es eléctrica

Ésa es la clave, el motor de combustión no está conectado a las ruedas y de hecho ni siquiera hay una caja de cambios. Su función es generar electricidad que se transmite a través del inversor al paquete de baterías, al motor eléctrico o a ambos, según las necesidades. Y gracias a todo esto el Qashqai no es un coche eléctrico pero proporciona la experiencia de conducción de un coche eléctrico.

Evidentemente no podemos pedir milagros y no contaremos con emisiones cero ni un consumo de combustible nulo. Durante las rutas por los alrededores de Estocolmo el consumo se mantuvo en torno a los 5 l/100 km, en recorridos con condiciones favorables para obtener buenos registros. Por gasto de combustible el Qashqai e-Power se sitúa entre los SUV más destacados y probablemente con otros híbridos de gran eficiencia como el Toyota C-HR habría conseguido resultados similares.

Sin embargo, insisto, el principal punto fuerte del Qashqai híbrido no son sus consumos sino las sensaciones al volante. Como la propulsión es 100% eléctrica la respuesta es lineal y la entrega del par máximo de 330 Nm es instantánea. En todo momento el funcionamiento es muy suave, sin ruido, vibraciones o tirones. El Qashqai e-Power es muy agradable y fácil de conducir.

El motor de gasolina del Qashqai e-Power permite ajustar la relación de compresión para ser lo más eficiente posible

El Qashqai híbrido opera de manera muy silenciosa. El motor de combustión solo se deja notar si hundimos el pedal derecho y aun así el ruido nunca llega de manera exagerada o desagradable. Tampoco proporciona la sonoridad constante de los híbridos con cambio CVT porque en el Qashqai e-Power la velocidad del motor de gasolina mantiene relación con la velocidad del vehículo gracias a un sistema bautizado como «Linear Tune».

Hay diferentes modos de conducción para variar los parámetros del vehículo de manera que se ajusten a las necesidades y gustos del conductor. Se disfruta más haciendo una conducción relajada pero sí se necesitan prestaciones el SUV nipón es capaz de mostrar los dientes y con sus 190 CV pasa de 0 a 100 km/h en apenas 7,9 segundos. La velocidad máxima es más baja que en las versiones no híbridas, solo 170 km/h de máxima, pero dudo que alguien necesite más.

Al igual que muchos coches 100% eléctricos, el Qashqai e-Power tiene una función de conducción con un solo pedal. El sistema e-Pedal Step permite al conductor acelerar y frenar usando solo el acelerador y se puede activar fácilmente pulsando un botón en la consola. Levantando por completo el pie del acelerador la capacidad de frenada es notable (0,2 g) pero el coche nunca se detiene por completo -algo que sí hace el Nissan Leaf-, como máximo reduce la velocidad hasta los 5 km/h.

El rediseñado selector de posiciones de cambio (con modo B incluido), el botón EV y la función e-Pedal son elementos propios del Qashqai híbrido

Como también ocurre en los eléctricos, este híbrido tiene un modo B (brake) en el selector de posiciones de cambio. Un selector que, por cierto, tiene un diseño exclusivo para la versión e-Power y es totalmente distinto a la palanca de cambios que tienen el resto de variantes del Qashqai. También hay un botón que obliga al sistema a circular en modo totalmente eléctrico siempre que haya carga suficiente en la batería.

No hay enchufe y no hay que preocuparse de la recarga. Lógicamente sí habrá que pasar por la gasolinera a llenar el depósito de combustible pero afortunadamente Nissan ha incluido un depósito lo suficientemente grande (55 litros) como para que la autonomía ronde los 1.000 km. Se agradece, porque es bastante habitual que los fabricantes pongan depósitos pequeños en sus híbridos. Definitivamente es un SUV para hacer kilómetros sin preocupaciones y con mucho confort.

¿El híbrido cuya conducción más se parece a la de un eléctrico? Sin duda, sí

La motorización e-Power es un pilar fundamental en la estrategia de electrificación de la marca y se irá extendiendo a otros modelos de la gama como el nuevo X-Trail. Además, esta tecnología también supone una importante diferenciación para el Qashqai dentro del superpoblado segmento C-SUV, una categoría que está en constante crecimiento y en la que ya hay más de una treintena de modelos en el mercado.

Ya se admiten pedidos del Nissan Qashqai e-Power, que está disponible con los niveles de equipamiento N-Connecta, Tekna y Tekna+ desde 39.850 euros, sin tener en cuenta posibles promociones o descuentos. Las primeras unidades llegarán a los concesionarios españoles a finales de septiembre.

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