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Prueba Skoda Octavia Combi RS 245, un lobo a la caza de corderitos

¿Qué pasa si juntamos la filosofía de Skoda con la potencia? Pues el resultado que obtenemos un coche como el Skoda Octavia Combi RS 245. Una berlina familiar que presenta todas las cualidades de la marca con la guinda de un motor de gasolina con 245 caballos.

Esta no es la prueba de un Skoda familiar cualquiera, este viene firmado por las letras RS

A veces nuestras propias ideas nos ciegan a la hora de comprar. Las marcas tienen un gran peso en la decisión y pocos asociarían a Skoda con el rendimiento. En esta ocasión he podido probar personalmente que los checos también saben hacer coches potentes sin con ello perder un ápice del raciocinio que les caracteriza. El ejemplo es el Skoda Octavia Combi RS 245, una berlina familiar que engaña con un diseño conservador pero con un rendimiento muy superior a la media. Lo que siempre se dice del típico lobo con piel de cordero.

Como ya digo nuestro propio desconocimiento nos hace perdernos grandes cosas. Aunque muchos asocien a Skoda con un "coche de taxista" la verdad es que éstos han hecho sus pinitos en el mundo de la competición, donde estrenó las siglas RS allá por el año 1975 en el legendario 130 RS que llegó a triunfar en el Campeonato Europeo de Turismos de 1981. Desde entonces el efecto se ha diluido aunque persistente ha sido su participación en el WRC con el Felicia, el Skoda Fabia y el propio Octavia.

Así que sí, Skoda sabe lo que es el mundo de la competición pero pocas veces ha traspasado la barrera de lo comercial. En las pocas que lo ha hecho ha llamado mucho la atención, como el caso del primer Fabia RS, que recibió excelentes críticas. A día de hoy los RS son contados, lo que hace que sean más especiales, de hecho el único modelo en poder disponer de semejante apellido es el Skoda Octavia, que lo luce tanto en carrocería berlina como familiar.

En noviembre del 2016 Skoda presentó una renovación estética del Octavia. Se incluían ciertos retoques además de sumar más equipamiento y tecnología. Muchos, entre lo que me encuentro, quedamos sorprendidos por el cambio de rumbo de diseño frontal que significó dividir los grupos ópticos en dos. Personalmente no es un adorno con el que me sienta cómodo, para mí el Octavia ha perdido parte de su atractivo con el cambio, pero también debo reconocer que cuanto más lo veo menos me molesta.

Las llantas de 19 pulgadas son específicas para esta versión

Skoda no es que sea revolucionaria en el campo del diseño, las cosas como son. Son una marca especializada en fabricar coches sensatos, cuanto más mejor, lo que también incluye estilos sobrios aunque elegantes como en el caso del Skoda Superb, que no rompen en absolutamente nada. Esto puede tomarse como una ventaja o como un inconveniente. Yo lo tomo como lo primero pues me gusta que un coche de buen rendimiento no lo exagere con detalles estúpidos e inútiles para así poder camuflarse entre una manada de corderos sobredecorados que no esperan lo que está por venir.

Sé que mis palabras pueden resultar algo "quinquis" pero es que ahí reside la gracia de este coche que por fuera apenas demuestra que esconde casi 250 caballos bajo su capó. De hecho si le ponemos unas llantas normales el resultado es tan sencillo como el de cualquier otro modelo diésel. Camuflado para asaltar a su presa desprevenida y relajada ante la presencia de una "inofensiva" ranchera checa.

Eso al menos de puertas para afuera, porque dentro deja claro que las siglas RS van acompañadas de algo más que de unas llantas atractivas y un motor más grande. Nada más abrir la puerta te reciben unos asientos tipo baquet en Alcántara y piel que van coronados y firmados por las letras deportivas de la marca. Solo con ellos el interior parece otro, pero no son los únicos en cambiar. La fila trasera también recibe unos asientos especiales y la palanca de cambios contempla la firma de una estirpe deportiva. 

El interior está compuesto por materiales sólidos y duraderos muy bien rematados

Curiosamente uno de los pocos sitios donde no pone RS es en el cuadro de instrumentos, aunque eso sí, las esferas no pueden engañar con un cuentarrevoluciones que marca el corte en las 6.000 vueltas, y un velocímetro que llega al tope de los 280 kilómetros por hora. Pero más allá de todos estos detallitos el interior del Octavia RS es exactamente igual de sensato que el resto de sus hermanos. Mucho espacio y una habitabilidad extraordinaria. 

Cierto es que Skoda echa mano de numerosos plásticos internos, pero estos no pretenden engañar ni hacer un efecto mentiroso. Es un coche que está bien montado, fabricado para durar, y aunque los plásticos puedan afear el habitáculo están ahí por dos motivos, uno para abaratar costes y otro para que así sea capaz de soportar un trato duro y duradero pues tampoco hay que olvidar que estamos ante un coche familiar.

El Octavia no dispone de cuadro de instrumentos digital, pero dadas las sinergias del Grupo VAG seguro que pronto lo hará

Familia igual a espacio. Hay todo el que necesites, lo mismo que compartimentos donde dejar los típicos juguetes, botellas y demás. Para quien no lo sepa el Octavia está catalogado como segmento C ya que toma prestada la plataforma de un Volkswagen Golf, es decir que está montado sobre la archiconocida estructura MQB, a la cual se le suman seis centímetros más de distancia entre ejes.

Con ellos el Octavia es uno de los más grandes de su categoría y difícilmente se le puede pedir más espacio. La fila trasera dispone de mucho tanto para la cabeza como para las piernas. La capacidad es de cinco pasajeros, o tres sillas infantiles sin anclaje Isofix. He tenido ocasión de comprobar que caben una silla del Grupo 0-1, otra del Grupo 2 y una Maxi Cosi en el centro. En cuanto a su maletero hablamos de un mínimo de 610 litros y un máximo de 1.740 si echamos abajo la segunda fila de asientos.

En la fila trasera podrán viajar cinco pasajeros, o en su defecto hasta tres sillas infantiles

Más arriba he dicho que a finales de 2016 Skoda estrenó el restylng de la tercera generación del Octavia. Habiendo hablado ya de los cambios estéticos, dicha actualización también se centró en mejorar la carga tecnológica. Entre todos los elementos introducidos cabe destacar la pantalla de la consola. El tamaño mínimo es de ocho pulgadas, pero opcionalmente hay una de nueve que resulta más llamativa si cabe. El precio a pagar por ella son 2.070 euros más, pero en su defensa hay que decir que el paquete también incluye algunos asistentes a la conducción y el sistema de navegación más alto de gama.

Si nos centramos en la seguridad activa y pasiva, el Octavia dispone de muchos elementos de asistencia, de hecho no le falta ninguno. Indicador del ángulo muerto, detector de fatiga, asistente de mantenimiento de carril, lector de señales de tráfico, asistente de luces, control de crucero adaptativo, Front assist y reconocimiento de obstáculos con aviso y frenado autónomo de colisión. Para acabar con la lista de gadgets debemos sumar el acceso y arranque sin llave, la cámara de aparcamiento trasera y el techo solar.

Imagino lo que estarás pensando; ¡será carísimo! Pero aquí viene lo mejor, no lo es. Bueno, no nos vamos a engañar, no es barato, pero teniendo en cuenta todo lo que ofrece, no es caro. El precio de salida, sin descuentos, del Octavia Combi RS 245 es de 30.590 euros, muy competitivo, y en el caso de la unidad de probada que venía con absolutamente todos los extras posibles, el precio final de configurador es de  41.500 euros. Te reto a que te pongas a buscar un coche que sea capaz de ofrecerte lo mismo por ese precio. Buena suerte.

Aunque también está disponible en carrocería berlina, yo prefiero la opción familiar

Está claro que es mucho más dinero que el común de los Octavia Combi que vemos circular por ahí, pero gran parte del incremento del presupuesto se lo lleva el motor. Es el Octavia más potente jamás fabricado, y deja por detrás a los otros RS que llegan a su límite de 230 caballos. Llegamos a la pregunta del millón: ¿cómo es un Octavia familiar con 245 caballos? Vamos a verlo.

Prueba Skoda Octavia Combi RS 245

Partamos de la base que un Octavia simple ya es un buen coche, con un comportamiento neutro tirando a blando para así ser más cómodo y rutero. Obviamente con esa base no vale solo poner un motor más potente y ponerlo en la carretera, no. La subida de potencia tiene que ir acompañada de más rigidez, una suspensión más dura y un tacto más deportivo, pero sin pasarse porque entonces no sería funcional como familiar.

Esto es lo que justamente ha hecho Skoda en el Octavia RS. Ha cogido un bloque de dos litros TSI al que le ha metido una nueva programación de la centralita para así llegar a los 245 caballos, lo ha asociado con un cambio automático DSG de siete velocidades y ha endurecido todo componente estructural y mecánico sensible de cara a un mayor rendimiento, pero sin pasarse, no vayas a pensar que el RS es una tabla incómoda. 

Las levas tras el volante dan un toque "racing" y aunque no se usen mucho, deben estar

Gracias a la electrónica se dispone de varios modos de conducción: Eco, Confort, Normal, Sport e Individual. Sus nombres dan clara muestra de la configuración que aportan al coche para así resultar ahorrador, cómodo, neutro y deportivo. El último ajuste es para aquellos que buscan una configuración más personal, pudiendo alterar el comportamiento de cada componente de forma individual, por ejemplo poniendo el tacto de la dirección en modo confort, el motor en modo Sport y el aire acondicionado en modo Eco.

La verdad es que las transiciones entre modos se notan, pero no en todos los aspectos. En modo ahorrador el Octavia RS presenta, al igual que otros coches, un tacto de acelerador blando y suave, la respuesta no es inmediata y la conexión con la caja de cambios parece ralentizarse. Es algo habitual, pero en este caso es más rápido que en otros, de hecho en otros coches el modo Eco me ha resultado demasiado perezoso, cosa que en este no.

Al activar el modo Sport el equipo de sonido filtra un ruido falso de deportividad. Con el rugido sincero del motor sobra

Los modos Confort y Normal para mi gusto sobran, no se nota tanto el cambio y con uno de los dos basta, o incluso los dos. Creo que si no vamos a darle caña al coche vale con el modo Eco, y si queremos algo más personal tenemos el modo Individual. Así que en resumen, no sirven para mucho. No pasa lo mismo con el modo Sport, que en este caso sí que transforma al coche de manera más notable.

Eso sí, una vez más los cambios principales vienen de la parte mecánica. El acelerador tensa su respuesta al máximo, lo mismo que la caja de cambios se vuelve más rápida, dando pequeñas sacudidas ante cada cambio. Es como si la comunicación entre ambas se volviera más rápida, trabajando más en sintonía. Gracias a ello el coche adopta su máximo rendimiento y por supuesto diversión. 

Los modos de conducción alteran el comportamiento dinámico del coche. Hay cinco en total

Debo reconocer que el RS es un coche más divertido por lo que esconde que por su conducción. En los tramos de curvas es donde saca lo mejor de sí. Una pegada fuerte y contundente por parte de un motor que se estira que da gusto entregando un par máximo de 370 Nm entre las 1.700 y las 4.300 rpm. ¡Quién diría que es un motor de gasolina! Si a eso le sumamos un autoblocante delantero que te mantiene siempre en la trazada la diversión se hace palpable. 

Solo tengo que poner unos pequeños peros a la cuestión dinámica. La dirección, aunque transmite bien, podría ser un pelín más dura, al menos en el modo Sport. Los frenos tienen un buen aguante, pero serán los primeros en fatigarse a la hora de correr carretera abajo, y por último el DSG, que podría ser algo más refinado en ciudad. Es un mal endémico de este cambio como ya he pude comprobar en la prueba del Volkswagen Golf 1.5 TSI EVO, aunque eso sí, en el caso del Skoda era menos acusado.

Como ya digo parte de la diversión del Octavia RS viene de lo que esconde. Confieso que durante la semana de pruebas he sido un poco malvado. Este coche es capaz de dejar atrás a más de un petrolero de esos que lleva un emblema alemán y que escupe un humo negro y denso por la cola. Su camuflaje externo hace que dejes con la boca abierta a muchos conductores ansiosos por adelantar donde no se debe o que se pegan a la trasera de forma tan insegura como ansiosa. Un correctivo nunca viene mal, igual que no debes fiarte de las apariencias.

El motor de gasolina es una maravilla, suave y agresivo a la vez. Muy buena puesta a punto

El RS también se preocupa de la economía familiar a la hora de ser eficiente y consumista. Gracias a los dispositivos de ahorro, como el modo a vela o el Start&Stop, el consumo medio de toda la semana fue de ocho litros a los 100 Kilómetros. Eso en el cómputo global, porque por supuesto varía según la conducción que se realice. Si vamos a tope sobrepasa los 10 y si vamos a ritmo tranquilo se pueden conseguir cifras en torno a los 6-6,5 litros. Con todo ello la autonomía ronda los 600 kilómetros. No está nada mal la cifra.

Conclusiones

El Octavia RS es un coche para todo, para llevar a los niños, para ir al trabajo, para viajar y para pasártelo como un enano en un tramo de curvas. Es un gran equilibrio entre un rutero y un deportivo. No es extremo, ni lo pretende, pero yo no cambiaría nada ni pediría nada más. Sus valoraciones lo evidencian, sobresaliente en todos los aspectos salvo en el confort, donde obviamente pierde frente a un modelo convencional, y el consumo que sin llegar a ser estratosférico es alto. Es un gran coche del que no te vas a arrepentir nunca.

Tras probar el RS me ha dado por pensar sobre qué futuro le sobreviene a Skoda. Está claro que el mercado demanda SUV, y la aparición de los Skoda Karoq y Skoda Kodiaq marcan la hoja de ruta de la compañía, sin embargo los checos no deben de perder de vista el factor emocional, y su ahora limitada gama RS debería crecer para así hacer frente a la competencia. Las primeras informaciones apuntan a que los SUV se sumarán a ella, aunque lo harán, por supuesto, con el enfoque habitual de sensatez de la marca, por eso es muy posible que veamos un RS híbrido. Con el tiempo lo sabremos.

Esto no es un "coche de taxista" elimina de tu mente las etiquetas. Es un cochazo en toda regla

Nota: 8.6

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