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    Prueba Skoda Octavia RS 2021, deportivo Simply Clever

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    Una de las berlinas compactas más populares del mercado se radicaliza con la llegada de su variante deportiva. El Skoda Octavia RS 2021 ya está con nosotros, y he tenido la suerte de ser uno de los primeros en ponerme tras el volante.

    La electrificación del parque automovilístico es algo casi obligatorio para los conductores y los fabricantes. La electricidad se postula como el arma definitiva para reducir la huella de carbono, aunque también puede servir para dar alas a esos deportivos "del pueblo". El Skoda Octavia RS vuelve a rugir, y lo hace con su siempre característica pinta de cordero y una gama mecánica de última generación.

    El nuevo Octavia RS no será más potente, pero sí que cambia y para mejor

    He de confesar que no es la primera vez que me pongo a los mandos del Octavia RS 2021. Meses atrás ya tuve ocasión de hacerlo, aunque brevemente, durante la presentación de la gama iV del Octavia. Pero aquellos primeros kilómetros solo me sirvieron para ponerme el dulce en la lengua a la espera de recibir más. Y esta vez sí he podido probarlo durante bastante tiempo, llegando a exprimirlo al máximo durante un tramo de montaña en la sierra de Madrid.

    Si miramos la ficha técnica del nuevo Skoda Octavia RS veríamos que no se ha producido muchos cambios. La potencia de salida es la misma que la de la pasada generación, la plataforma también es casi la misma, y por lo tanto deberíamos hablar de prácticamente el mismo coche, pero no es así. Los motores son de última generación, todos ellos, ya que para esta su cuarta edición la gama se presenta tan amplia como lo exigen las circunstancias.

    Hay Skoda Octavia RS diésel, de gasolina y también híbrido enchufable. Si sumamos las variantes MHEV de la familia "normal" del Skoda Octavia, tenemos un abanico motriz sin igual dentro de la historia de la casa checa. Es uno de sus modelos más representativos, y por los grandes servicios prestados a lo largo de su historia, es un pequeño homenaje el que pueda estrenarlos.

    Como ya he dicho, hay versiones de combustión e híbridas enchufables. La gama arranca con el Octavia RS TDI. 200 caballos extraídos de un bloque de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada. No solo es el que ofrece menos potencia, también el que luce las prestaciones más bajas. 400 Nm entre las 1.750 y las 3.000 revoluciones, de 0 a 100 Km/h en 7,4 segundos y velocidad punta de 249 Km/h, con un consumo combinado en ciclo WLTP de 4,9 litros a los 100 kilómetros.

    Multitud de versiones para multitud de clientes. ¿La mejor? El 2.0 TSI de 245 caballos

    Por prestaciones le sigue el Octavia RS iV, el híbrido enchufable. Cuenta con un bloque TSI de 1.4 litros y 150 caballos que se suma a un motor eléctrico de 116 caballos y a una batería de iones de litio de 10,4 kWh de capacidad real. Desarrolla una potencia máxima de 245 caballos y 250 Nm entre las 1.550 y las 3.500 vueltas. Hay que tener en cuenta que esa potencia se logra sumando los dos motores, por lo que si no tenemos batería nos moveremos exclusivamente con el motor de 150 caballos.

    La ventaja reside en que luce la etiqueta CERO de la DGT gracias a una autonomía 100% eléctrica de 60 kilómetros, y un consumo combinado homologado de 1,1 litros a los 100 kilómetros. Sus datos de prestaciones le permiten ofrecer una aceleración de 0 a 100 Km/h en 7,3 segundos y una velocidad punta de 225 Km/h. La batería permite una potencia de recarga de hasta 3,6 kW, lo que supone emplear tres horas y media en recuperar toda la capacidad de la pila en el mejor de los casos.

    Y llegamos al que pone las mejores cifras sobre la mesa, el Octavia RS de gasolina. Bajo su capó se instala un bloque TSI de dos litros y cuatro cilindros. Desarrolla 245 caballos de potencia y 370 Nm de par entre las 1.600 y las 4.300 revoluciones. Eso nos deja con una velocidad punta de 250 Km/h, una aceleración de 0 a 100 Km/h en 6,7 segundos y un consumo combinado en ciclo WLTP de 6,8 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Sin lugar a dudas, esta es la apuesta ganadora.

    La gestión siempre se deriva a un cambio automático de doble embrague y siete velocidades

    No solo por prestaciones, también por precio. El Skoda Octavia RS 2.0 TSI de 245 caballos se ofrece desde 37.490 euros, sin ofertas o promociones. A continuación, el Octavia RS TDI de 200 caballos con un precio de lanzamiento de 38.110 euros, sin descuentos. Y, por último, el nuevo Octavia RS iV de 245 electrificados caballos que se ofrece desde los 40.540 euros, sin contar posibles ofertas comerciales. Si aplicáramos descuentos de concesionario el más barato acabaría siendo el diésel, seguido del gasolina y finalmente el híbrido enchufable, que no superaría la barrera de los 37.000 euros.

    Si tenemos en cuenta los precios que se barajan ahora en el mercado, no me parece nada descabellado. Es mucho coche por ese precio. Me duele en el alma ver como SUV's de 150 caballos cuestan lo que esta berlina familiar de corte deportivo. Nadie te va a ofrecer este rendimiento por este precio. Los rivales más próximos del checo son: Honda Civic Type R, Cupra León y Hyundai i30 N Fastback. Podría sumar otros como Volkswagen Golf GTI, Renaul Mégane RS o Ford Focus ST, pero solo se comercializan en carrocería compacta.

    Porque Skoda no solo recompensa con rendimiento, también con apariencia y equipamiento. La familia RS, ya sea berlina o familiar, disfruta de un estilo particular. Altura rebajada en 15 milímetros, parachoques modificados, llantas específicas y detalles únicos como las pinzas de freno en rojo. Por delante y por detrás denota deportividad por los cuatro costados. Pero lo que más me gusta es que no es nada exagerado o recargado, lo que lo convierte en un verdadero lobo con piel de cordero.

    La deportividad interior se entrega en detalles como la Alcántara o el volante

    Solo los amantes del motor reconocerán al RS desde lejos, el resto lo hará cuando los deje atrás. Por dentro también es fácil captar que estamos ante la variante más radical del Octavia. Skoda entrega deportividad con cuentagotas. Un detalle aquí, otro allá y voila. Lo más llamativo del habitáculo son los asientos deportivos, muy cómodos por cierto, el volante achatado por debajo y con el anagrama VRS, el pedalier con acabado metálico y los muchos detalles en rojo, el color por excelencia de pasión y la deportividad.

    Parte del sobrecoste del Octavia RS se centra en el equipamiento. Es el tope de gama de la familia, y eso implica que de serie trae muchos elementos que en el resto de sus hermanos son opcionales. Algunos son el Virtual Cockpit con diseño Sport, los ya mencionados asientos, el modo de conducción RS, llantas de 18 pulgadas, climatizador bizona, cámara de aparcamiento, acceso y arranque sin llave, suspensión adaptativa DCC (promoción de lanzamiento), y sistema multimedia con pantalla de 10 pulgadas.

    Adicionalmente a eso, los concesionarios ofrecen una serie de paquetes que reúnen diferentes elementos que suman más asistentes a la conducción, asientos eléctricos y calefactados, Head-Up Display, llantas de 19 pulgadas, tapizado en Alcántara, equipo de sonido Canton y el equipo multimedia Columbus, también con pantalla táctil de 10 pulgadas, pero con funcionalidades añadidas. Los precios oscilan entre los 570 y los 2.535 euros. De esta forma los que busquen tener un Octavia RS más completo lo pueden hacer sin que se le escapen los euros.

    Cuadro de instrumentos digital con diseño RS específico para esta versión

    Por supuesto, huelga decirlo, la habitabilidad sigue siendo la misma. Aunque a nivel dinámico hay ciertas alteraciones, ninguna de ellas afecta al espacio interior. El Octavia RS ofrece el mismo espacio que sus hermanos no tan deportivos. Eso quiere decir una fila trasera muy amplia para piernas y cabeza, y un maletero gigante. 600 litros de maletero mínimo para el Octavia RS berlina (450 para el RS iV), y 640 para el Octavia RS Combi (490 para el RS Combi iV).

    Al volante del Skoda Octavia RS 2021

    Llega el momento de subirse y girar la llave, o mejor dicho pulsar el botón. Nada más entrar te das cuenta que este Octavia no tiene mucho que ver con los que he probado anteriormente. Se respira otro ambiente, aunque la estructura y el diseño son iguales. Los asientos con forma de baquet deportivo te recogen bien y sin apretar en ninguna parte. Detalle extra es que tengan la posibilidad de darte un masajito en las lumbares mientras sacas todo el jugo al motor de gasolina de 245 caballos, la unidad que he tenido posibilidad de probar.

    Analizamos a fondo al nuevo Skoda Octavia. La berlina más polivalente

    Antes de nada, he decir que me parece la compra más lógica de las tres que Skoda nos propone. Con descuentos no es la ni la más barata ni la más ahorradora, pero como la diferencia no es muy grande, compensa por el rendimiento extra que entrega. El motor es de sobra conocido. Es el último grito del Grupo Volkswagen, un TSI Evo de última generación. Logra lo mismo que el modelo saliente, pero con una 11% menos de consumo.

    La diferencia no radica tanto en el motor como en el chasis. Se nota que los ingenieros de Skoda han tenido la ocasión de meter mano a la plataforma MQB Evo. Se nota un coche más ligero y mucho más ágil. De hecho, una de las cosas que más me ha sorprendido es la rapidez de respuesta en el giro. El volante tiene un tacto bastante mejor que el de los modelos convencionales. El peso es bueno, aunque no pasaría nada si fuera más duro. También es algo que podemos gestionar mediante los diferentes modos de conducción: Eco, Comfort, Normal, Sport e Individual.

    En modo Sport los altavoces escupen un molesto y falso sonido falso de deportividad. Se soluciona quitándolo en los ajustes

    Si pasamos entre ellos vemos como diversos elementos van afinando su respuesta. Dirección, acelerador y cambio son los más notables. También cambia la respuesta de la suspensión, pasando de una calidad de rodadura buena a una más tensa con el modo Sport. La suspensión adaptativa DCC viene de serie como parte de un paquete de lanzamiento. Fuera de él tendrá un precio aproximado de 1.500 euros. En el programa Individual podemos ajustar esos componentes a nuestro gusto, pudiendo configurar la dirección en su tacto más deportivo, pero con el DCC en modo Comfort. Un buen detalle.

    Volviendo al tacto de conducción he de confesar que me ha gustado. Mucho. Es muy ágil y muy divertido. No es tan extremo como el Civic Type R, pero para sacar nuestro lado más canalla es estupendo. El Octavia RS nos permite hacer una vida completamente normal mientras espera a ser exprimido al máximo. Esa transición entre dulce coche familiar y alegre deportivo es muy natural, basta con hundir el pedal del acelerador o bajar marchas mediante las levas que hay tras el volante.

    Los asientos deportivos son cómodos a la par que sujetan el cuerpo en tramos cerrados

    Corre mucho y muy fácilmente. La rebaja de 15 milímetros en altura de suspensiones le permite ir más aplomado a alta velocidad. Es fácil encontrarte circulando a ritmos superiores a los legales. Buen aislamiento interior y buen tacto de conducción. Se siente tan cómodo en esos terrenos como yendo a por los niños al colegio o al centro comercial a llenar la nevera. Pero su hábitat natural es una carretera de curvas.

    En un mundo real el Skoda Octavia RS es casi tan rápido como un superdeportivo, y de hecho diría que mejor. Transmite mucha confianza. Puedes ir muy rápido en zonas donde con un coche mucho más potente tendrías que levantar por miedo a matarte. La dirección responde de forma rápida y fiable a nuestras órdenes, aunque es mejor operar la transmisión automática de doble embrague desde las levas, porque si le dejamos actuar por sí misma siempre tiende a llevar un régimen de giro algo bajo, aunque también más eficiente.

    Como ya he dicho, lo que más me ha sorprendido es el paso por curva. Parece un coche más pequeño de lo que realmente es. Entra el giro sin grandes problemas, con decisión mientras el ESP te permite cierto margen de diversión, y si ve que te estás animando mucho corta para dirigirte hacia la parte oscura. Si lo desactivas dejas que la física entre en juego, y el Octavia RS empieza a asomar una clara tendencia al subviraje. Pero hay que reconocer que la suspensión trabaja muy bien y trata de evitarlo al máximo.

    Los modos de conducción permiten configurar el tacto del Octavia RS a nuestro gusto

    Para lograr semejante comportamiento los ingenieros no solo han "retocado" el chasis, también han aplicado ciertos conocimientos como la suspensión multibrazo en el eje trasero o las barras estabilizadoras delante y detrás. El único punto débil son los discos de freno que pueden fatigarse antes de lo debido si llevamos un ritmo muy extremo durante un largo periodo de tiempo. En circuito este problema saldrá a relucir antes, pero no debería tomarse como un problema mayor.

    Conclusiones

    El Skoda Octavia RS 2021 no habrá mejorado mucho las cifras de su predecesor, pero sí que ha mejorado en cuanto a conducción. Se siente un coche más ligero y ágil. La respuesta en curva es muy alegre.Cambia de dirección como una centella, a la vez que es más preciso que la unidad saliente. No tendrá más potencia, pero no creo que eso importe mucho. Al fin y al cabo sigue mostrando el carácter habitual de un Skoda, pero con un toque más canalla. Es un coche sensato y también deportivo. Es fácil llevarlo al límite y eso siempre gusta en este tipo de coches.

    El 2.0 TSI de gasolina y 245 caballos es el que yo recomendaría a todo el mundo. El híbrido enchufable está bien, pero como te quedes sin batería vas a ir a lomos de un Octavia de 150 caballos con más peso. El diésel no está mal, pero la pérdida de rendimiento es tan clara que no tiene mucho sentido. Eso sí, sea cual sea el que elijas tendrás un aspecto muy bonito y un interior muy completo y equipado. Sin olvidar, por supuesto, esa fantástica habitabilidad tan típica de la casa. Deportivo Simply Clever.

    No será muy radical, pero el Octavia RS cumple con lo que promete de forma solvente
    Prueba Skoda Octavia RS 2021, deportivo Simply Clever