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    Probamos el Skoda Octavia iV, y catamos el Octavia RS iV, enchufado y deportivo

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    La tecnología eléctrica no es nueva en Skoda. El Skoda Octavia iV llega al mercado español con la vitola de ser el más eficiente y también el más deportivo de toda la gama. Ya lo hemos probado y con una sorpresa añadida.

    Tal y como están las cosas la movilidad electrificada se ha convertido en el pan nuestro de cada día y en una realidad indiscutible. Las normativas europeas de emisiones y contaminación han provocado que los fabricantes de coches se vean obligados a emprender una transformación radical de sus gamas. La electrificación llega a todas las casas y modelos en mayor o menor medida. El Skoda Octavia iV es esa alternativa necesaria en los tiempos que corren. Una solución enchufada que ya he tenido la ocasión de probar.

    El Octavia se ha vuelto un coche más maduro, por diseño y por mecánicas

    El Octavia es el gran referente de Skoda. Desde que fuera lanzado al mercado en el año 1997 se ha convertido en el modelo más exitoso de la casa checa por razones evidentes. Una berlina compacta que atrae por su excelente relación precio-producto. Con el paso de los años y las generaciones el Octavia ha ido ganando en todos y cada uno de los apartados, también en coste. Una consecuencia irremediable de los avances tecnológicos y de los nuevos sistemas de movilidad.

    La cuarta generación del Skoda Octavia se adentra en los mercados como la más moderna y polivalente de todas las que ha habido. Mejoras en diseño, tecnología, dinamismo e incluso habitabilidad, si es que eso fuera posible. Mecánicamente hablando también estamos presenciando la generación más eficiente y multidisciplinar de todas las que ha habido. Un porfolio de última generación tal y como exige la más rabiosa actualidad.

    La gama electrificada de Skoda siempre llega acompañada de la denominación iV, una terminación muy moderna que nos facilita el reconocimiento de aquellas unidades que monten tecnología eléctrica, ya sea total o parcialmente. En el caso del Octavia se agradece porque en cuanto a diseño no hay grandes cambios a la vista. Solo un ojo muy detallista podrá comprobar las diferencias con respecto a una versión con motor térmico. El único nivel que aporta un toque diferente es el acabado RS, que nos obliga a coger las versiones mecánicas más potentes.

    Por su diseño no lo vas a reconocer. Hay que fijarse en los detalles y los emblemas

    Skoda ha pensado que la tecnología electrificada debe centrarse en mejorar las prestaciones. El hecho de incorporar un sistema híbrido en un coche implica elevar el coste de producción y de venta. Eso, en un segmento tan ajustado como el de los compactos, puede causar estragos a las ventas. Dado que las normativas les obligan a montar motores electrificados, Skoda ha pensado que es mejor centrar esas versiones en la deportividad, creando modelos aspiracionales en los que la gente sí esté dispuesta a pagar de más por ganar sensaciones.

    Me gusta esa estrategia porque la veo más racional. El que quiera un Skoda de gasolina o diésel de bajo consumo lo tiene a un precio razonable, y el que quiera prestaciones (dispuesto a pagar más), tendrá el añadido de tener un sistema híbrido con etiqueta CERO y múltiples ventajas. El único inconveniente es que se depende de un enchufe para obtener las máximas prestaciones, pues al fin y al cabo cuando la batería se agota vamos a echar mano únicamente del motor térmico con el peso extra todo el conjunto eléctrico.

    Pero siguiendo con las modificaciones, el Octavia iV muestra un espacio agradable donde estar. De puertas para dentro la calidad es buena, materiales blandos se combinan con superficies de plástico de correcta sensación. En términos generales hablamos de un habitáculo mejor rematado que otros modelos del segmento, como por ejemplo el Volkswagen Golf. Obviamente no hablamos de un Skoda Superb, pero no hay pegas que poner a la calidad y a la fabricación del Octavia.

    Como ya he dicho, a nivel tecnológico el Octavia disfruta de los últimos avances de la casa. Un montón de chucherías donde caben destacar muchos elementos, pero yo me quedo con algunos como los faros Matrix full LED, llantas de 18", climatizador, cuadro de instrumentos digital, cámara trasera de aparcamiento, sistema Columbus con navegador y pantalla táctil de 10 pulgadas, conexión WIFI, conectividad para smartphones, y una larga lista de elementos de seguridad y asistentes a la conducción.

    Mucha tecnología, aunque el sistema de infoentretenimiento podría ser mucho mejor

    Lo único que no me gusta, tal y como ya destaqué en la prueba del Skoda Octavia Combi, es el sistema de infoentretenimiento. Skoda se define como una marca pragmática y funcional, y el equipo multimedia es todo menos eso. La pantalla central se lleva todo el protagonismo porque todos los sistemas del coche se gestionan a través de ella. Es algo corriente en la actualidad, pero eso no implica que sea mejor. El hecho de tener que tocar constantemente para modificar cualquier cosa, incluso la temperatura, no es lo más seguro del mundo. Un sistema complicado que no me convence nada salvo por la calidad de imagen que transmite.

    Es el único punto débil de un interior muy bien pensado. En todo lo demás el Octavia expone a la perfección la filosofía de Skoda. Como ya es corriente la habitabilidad resulta excelente. A pesar de disponer de la plataforma MQB del Grupo Volkswagen, compartida con otros modelos como el SEAT León y el Audi A3, ofrece un espacio trasero muy generoso incluso para pasajeros de tallo alto. Mucho espacio, plazas cómodas y elementos prácticos son la tónica general. En este punto da igual de qué motor monte el Octavia, toda la gama es igual.

    El único inconveniente llega a la hora de hablar de la capacidad de carga. La introducción de todo el equipo eléctrico, batería, motor y componentes auxiliares, ocupa espacio. Por ese motivo el Octavia iV tiene una capacidad de carga mínima de 450 litros, 150 menos que un modelo convencional. Es una pérdida sustancial y que debe considerarse para aquellos interesados. El maletero sigue siendo grande, pero no tanto. Para solventarlo se puede optar por la carrocería familiar, agrandando la capacidad mínima de carga hasta los 490 litros.

    Los cables de carga se ocultan en un espacio específico para ello en el maletero

    Pero adentrémonos en lo que interesa realmente al hablar de un coche tan eficiente como el que nos ocupa. El sistema híbrido enchufable del Octavia iV es una novedad absoluta en la casa. Es el primer producto de Skoda en disfrutarla y por el momento no es del todo conocido. La denominación comercial es 1.4 TSI iV 150kW. Eso quiere decir que bajo el capó se instala un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.395 centímetros cúbicos que desarrolla por sí solo 150 caballos de potencia y 250 Nm de par motor.

    A él se suma un motor eléctrico delantero con 102 caballos y 330 Nm que queda alimentado por una batería de iones de litio de 13 kWh de capacidad ubicada en la parte central y trasera del vehículo. Trabajando de forma conjunta el Skoda Octavia iV alcanza una potencia máxima de 204 caballos y 350 Nm de par motor. La gestión se deriva siempre a una caja cambios automática de doble embrague y seis velocidades que envía toda la fuerza al eje delantero sin opción de incluir un sistema de tracción total.

    Con esas cifras en su ficha técnica, el Skoda Octavia luce buenas prestaciones. De 0 a 100 en 7,7 segundos, velocidad punta de 220 Km/h y autonomía 100% eléctrica homologada en ciclo WLTP de 60 kilómetros con un consumo combinado de 1 litro por cada 100 kilómetros. Ni que decir tiene que cuenta con el distintivo ambiental CERO de la DGT y todas las ventajas que eso implica.

    No hay carga rápida. La potencia máxima de recarga es de 3,6 kW

    La recarga es una condición exigible para todos aquellos que se compren un híbrido enchufable, porque de no cumplir con este requisito habrán invertido su mal dinero. Los sistemas de recarga rápida son costosos y elevan el precio de venta. El Skoda Octavia iV carece de carga rápida. Su equipo permite potencias de carga de hasta 3,7 kW, lo que se traduce en unos tiempos de recarga entre las 5 horas, en una toma doméstica de 2,3 kW, y las 3,5 horas en una toma de 3,7 kW. Tiempos razonables que permiten aprovechar la noche y su facturación menor.

    Y ya que hablo de coste, antes de adentrarme en la parte dinámica, es necesario hablar de precios de venta para contar con toda la información necesaria. El Skoda Octavia iV tiene un precio de salida de 36.420 euros, sin ofertas o promociones. Ese valor corresponde a un modelo con acabado Ambition, el más bajo de los dos posibles para el PHEV (Ambition y Stu). Eso supone un diferencial de 7.030 euros con respecto a un Octavia 1.5 TSI de 150 caballos con cambio DSG y mismo acabado, o 5.130 euros más que un 2.0 TDI de 150 caballos, cambio DSG y mismo acabado. Es mucho dinero de más.

    Prueba Skoda Octavia iV

    Lo bueno del Octavia iV es que tiene todas las ventajas de un Octavia normal y corriente pero con el clásico confort de marcha de un coche electrificado. No es un coche que anime a ir alegre, más bien lo contrario. Nada más sentarte en él te entra un frenesí de ahorro y eficiencia. Suavidad y prestaciones conectadas entre sí. Mucho rendimiento, más del necesario en una berlina de esta categoría, pero he ahí la gracia de la electrificación, que te da más de lo que te quita.

    A fin de cuentas un PHEV tiene el inconveniente (me repito más que el ajo) de depender de un enchufe. Sin el extra que otorga la batería es como si tuviéramos un coche convencional pero con más peso. Y como ya sabemos, el peso es la muerte de las prestaciones y los bajos consumos. En este caso podemos buscar un lado positivo, y es que ayuda a bajar el centro de gravedad del coche, y por lo tanto obtener una mejor conducción dinámica. Y se nota.

    Cambio automático Shift-By-Wire sin conexión física entre la palanca y la transmisión

    El Octavia normal tiene un tacto correcto, y este va mejor. No es el Octavia RS, que por cierto también he tenido de catar como te voy a contar más abajo, pero más que suficiente para lo que un cliente puede exigir. Para sacar el máximo partido a todo el esquema, hay tres modos de conducción: E-Mode, Hybrid Auto y Hybrid. Como su propio nombre indica, el primero de ellos aplica una conducción exclusivamente eléctrica siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos que son: batería suficiente, no pasar de 140 Km/h y no requerir más potencia de la otorgada por el bloque eléctrico.

    En el programa Hybrid Auto el coche se encarga de controlar toda la gestión motriz de forma automática. El solo enciende y apaga motores en función de nuestra conducción y los requerimientos que le solicitemos. Y por último está el modo Hybrid a secas, que nos da la posibilidad de regular el porcentaje de carga de la batería. De esta forma podemos guardar carga para cuando queramos o bien podemos cargar la batería hasta el nivel que nosotros queramos.

    Además de esos programas, existen modos más personalizados de control dentro de cada uno de ellos. Estos son más habituales: Eco, Comfort, Normal, Sport e Individual. No hace falta que diga en que consiste cada uno de ellos pues salta a la vista con su propia denominación. Decir que estos modos están disponibles cuando optamos por el chasis adaptativo DCC. Gracias a él se consigue tal grado de personalización en la dinámica del coche. ¿Obligatorio? Pues no. De hecho si quieres salvar esos euros e invertirlos en otra cosa, no te va a pasar nada.

    Los modos de conducción aparecen claros y legibles. Muchas opciones diferentes

    Me llama la atención que Skoda no ha montado los modos de regeneración habituales en híbridos enchufables y eléctricos. Las levas de cambio solo actúan sobre la transmisión, incluso en modo 100% eléctrico (algo bastante extraño). Pero tampoco se echa de menos esa gestión porque el sistema lo hace automáticamente con el radar de proximidad. Tal y como lo hacen los EQ de Mercedes. Al detectar un coche delante y nosotros levantar el pedal del acelerador el sistema gradúa de forma automática la retención necesaria para mantener esa distancia. No actúa como un modo de pedal único, pero funciona realmente bien.

    Durante la prueba no ha dado lugar a comprobar la eficiencia real del equipo, a medir consumos precios o a calcular autonomías eléctricas. Pero si te sirve de orientación, la ruta ha sido de 66 kilómetros en ciclo mixto, urbano y carretera. He tardado casi dos horas en recorrer esa distancia, a una velocidad media de 39 Km/h. Los datos de consumo han quedado en 2,2 litros de gasolina cada 100 kilómetros y un consumo eléctrico de 13,9 kWh/100 kilómetros. Obviamente la batería ha terminado completamente fulminada.

    En líneas generales me parece un buen resultado pues el objetivo de la presentación no se centraba tanto en averiguar estas cifras como en descubrir otros apartados del coche. Ni que decir tiene que cuantos más kilómetros hagas más gasolina vas a consumir, y de hecho diría que la autonomía real del coche no creo que pase de los 600 kilómetros, aproximadamente. Insisto que para ser una berlina, Combi en mi caso, con 204 caballos de potencia el dato me parece bastante bueno. Y ahora es cuando viene la sorpresa.

    La familia iV seguirá creciendo, llegando a más modelos de Skoda en el futuro

    Skoda Octavia RS iV

    A lo largo de la presentación también he tenido la suerte de catar brevemente el Skoda Octavia RS iV. Como ya he comentado más arriba, Skoda ha planteado la gama electrificada para que aporte prestaciones. Son modelos más caros pero el potencial comprador sí está dispuesto a rascarse el bolsillo por acceder a esas nuevas sensaciones. Sobre el papel el RS monta el mismo bloque que las versiones convencionales pero con una calibración diferente de la centralita para entregar más potencia. Además de ciertos retoques estructurales para una mejor conducción.

    Con esto quiero decir que el Octavia RS luce el mismo bloque de gasolina 1.4 TSI de 150 caballos, con la batería de 13 kWh de capacidad y el único motor eléctrico delantero. Pero en este caso se eleva la tensión nominal hasta los 400 voltios, lo que implica que el propulsor eléctrico eleva su potencia hasta los 109 caballos. La gestión combinada de ambos motores también se ha retocado y en lugar de 204 caballos el RS muestra una potencia máxima de salida de 245 caballos y 400 Nm de par motor. Más potencia, más par y un ajuste de componentes como el cambio, la respuesta del acelerador y la dureza de la suspensión (específica para el modelo).

    El Octavia RS iV estira la potencia de su esquema PHEV hasta los 245 caballos

    Eso si hacemos referencia a la variante RS híbrida enchufable, porque también hay dos Octavia RS con motores térmicos, uno diésel y otro gasolina. El diésel sinceramente no tiene mucho sentido, es caro y no ofrece las mismas prestaciones. El más atractivo es el 2.0 TSI de 245 caballos y 370 Nm de par. De hecho, a pesar de no llevar esquema eléctrico, es el que ofrece las mejores prestaciones. De 0 a 100 Km/h en 6,7 segundos (7,3 para el RS iV), velocidad punta de 250 Km/h (225 km/h para el RS iV). Y todo ello sin perder un solo litro de volumen de maletero.

    En los pocos kilómetros que he podido hacer, apenas 30, las primeras sensaciones han sido positivas. La entrega de potencia es ligeramente mejor con un tacto más duro en suspensiones y una sensibilidad mayor en el pedal del acelerador. Es pronto para determinar sus capacidades reales, pero todo pinta bien. Lo único que no me ha terminado de convencer es el sonido enlatado que emite el altavoz central al activar el modo Sport. En lugar de agradar o aportar sensaciones deportivas, molesta y mucho. Al segundo acelerón lo he tenido que desconectar, algo que por suerte se puede hacer.

    No solo es potencia extra. El RS ofrece un tacto de conducción diferente

    Como el tope de la gama que es, el Octavia RS obviamente luce unos precios superiores a los de sus hermanos. La variante más económica es el Octavia RS con motor de gasolina de 245 caballos, su precio de salida es de 37.490 euros, sin ofertas o promociones. El diésel de 200 caballos es ligeramente más caro, desde 38.110 euros. Y por supuesto el más costoso de todos es el híbrido enchufable, que ofrece un coste mínimo de 40.540 euros. No es una diferencia tan grande como la de un Octavia iV pero sigue sin salir a cuenta porque hay una pérdida en prestaciones y de habitabilidad.

    Conclusiones

    Está claro que la tecnología electrificada es cara. Es así. Los materiales, las baterías y todo el desarrollo que se esconde por detrás dispara el precio de venta. Por ese motivo los coches eléctricos no son todavía una realidad absoluta para todo el mundo. Los híbridos enchufables se encuentran en un limbo intermedio. Son más caros pero no tienen tantos condicionantes. El no depender exclusivamente de un enchufe para poder moverse dice mucho a su favor, pero que quede claro: se necesita recargarlo para sacarles el máximo provecho.

    El Skoda Octavia iV y el Skoda Octavia RS iV son dos coches geniales, pero teniendo en cuenta la filosofía habitual de la casa, son demasiado caros. Con la tecnología híbrida pierden el gran atractivo de la relación calidad-precio. Cada uno debe echar cuentas para ver si le merece la pena pagar tantos euros extra. Pero si te lo estás planteando no hay nada que temer. Tienes todas las cualidades de un Octavia con más prestaciones y unos consumos ajustados. Ofrece mucho confort de marcha, una etiqueta ventajosa y una habitabilidad, aunque algo mermada, sigue siendo ideal para las familias.

    El Octavia sigue siendo la mejor berlina compacta generalista que te puedes comprar
    Probamos el Skoda Octavia iV, y catamos el Octavia RS iV, enchufado y deportivo