La producción de batería en Europa se encuentra con un obstáculo inesperado: la política en Hungría
El nuevo gobierno de Peter Magyar está poniendo más trabas a nivel medioambiental que el anterior de Viktor Orban, llegando a detenerse el trabajo en algunas fábricas y algunas empresas recibiendo multas por contaminación.

El pasado mes de abril Hungría iniciaba un cambio histórico: después de 20 años con Viktor Orban en el poder (de 1998 a 2002 y de 2010 hasta este mismo año), el país de Europa del Este ha decidido cambiar su rumbo y escoger a Peter Magyar. Este está realizando un cambio radical y las empresas lo están notando: en particular, las que habían decidido realizar inversiones millonarias en fabricación de baterías.
Orban fue especialmente criticado por sus lazos íntimos con el gobierno ruso, además de casos de corrupción y amiguismos (es decir, puestos otorgados a dedo). Magyar prometió investigar la consecuencias medioambientales de las decisiones de Orban y, ahora como primer ministro, va a cumplir esa promesa que hizo al pueblo que le eligió por inmensa mayoría.

Las cosas están cambiando en Hungría
Una de sus medidas es la de aplicar multas que podrían acercarse a los 13 millones y medio de euros (5.000 millones de florines) a aquellas grandes compañías que infrinjan las normativas medioambientales hasta en tres ocasiones en un periodo de cinco años. De hecho, ya ha habido casos en este medio año que lleva la administración Magyar al frente del país.
Por un lado, durante la administración Orban el país recibió en su territorio inversiones de hasta 20.000 millones de dólares (cerca de 17.850 millones de euros aproximadamente). Por otro, se ha criticado mucho que el gobierno anterior hiciera la vista gorda a la hora de revisar si las empresas cumplían las normas medioambientales.
Ya ha habido varias empresas afectadas por el nuevo gobierno
La intensificación de los controles por parte del Ministerio de Medio Ambiente ya ha dejado sanciones concretas en el sector. La surcoreana SK On ha recibido multas por deficiencias relacionadas con la seguridad laboral en dos de sus plantas. Por su parte, la firma EcoPro ha visto suspendida parcialmente la actividad en su fábrica de cátodos, mientras que la planta de separadores de litio de Semcorp en Debrecen sufrió la paralización total de sus operaciones tras detectarse irregularidades ambientales.

Este caso es importante ya no solo porque esta planta lleve cinco meses parada. Semcorp, de orígenes chinos, es de donde sale el 40% de las membranas de las baterías de todo el mundo - es decir, las capas finas que separan los polos positivos y negativos dentro de una batería. Se usan para la producción de baterías tanto en Europa como en Norteamérica, así como socios del nivel de LG (siendo parte de la cadena de suministro de su planta en Georgia) o CATL.
Varios fabricantes están asentados en Hungría para modelos clave
El proyecto de CATL en Debrecen, diseñado como el mayor complejo de baterías del continente con una capacidad prevista de 100 GWh, se encuentra en el centro de esta fase de supervisión. El gigante chino ha tenido que gastar millones de euros para instalar un sistema para reducir el uso de agua - siendo una zona donde los recursos de agua son limitados. Las autoridades han advertido de que cualquier ampliación futura de la planta estará condicionada al cumplimiento estricto de la normativa ambiental y a la obtención de nuevas licencias urbanísticas.
Está por ver cómo afecta a los fabricantes asentados allí. Mercedes fabrica en Hungría el Clase G eléctrico, así como la variante BEV como del Clase C, mientras que BMW sigue fabricando a todo tren el iX3, a tal ritmo que ya cuentan con tres turnos desde el pasado mes de octubre. Otra marca presente allí es BYD, quien eligió Hungría como primer país para asentarse y fabricar dentro de la Unión Europea.
Fuente: Automotive News
