La Fórmula 1 dejó Valencia hace 14 años, pero aún tiene una deuda pendiente de 1,3 millones
14 años después de la última carrera, la Generalitat Valenciana continúa disputando en los tribunales el pago de 1,3 millones de euros al Consorcio Valencia 2007 por el uso del puerto durante el Gran Premio de 2011. La empresa pública alega ahora que la deuda ha prescrito.

Han pasado 14 años desde que los monoplazas rugieron por última vez junto al puerto de Valencia, ahora en un estado mucho más precario. El circuito urbano donde Fernando Alonso firmó una de sus victorias más recordadas se desmontó, la fachada marítima recuperó su uso habitual y el Gran Premio de Europa quedó como un episodio cerrado en la historia reciente de la Fórmula 1 en España. Aunque no del todo.
Porque la administración autonómica sigue resolviendo, casi año a año, las facturas que dejó aquel proyecto. La última en discutirse en los tribunales es un canon de 1,3 millones de euros que el Consorcio Valencia 2007 —el organismo que gestionaba el espacio de La Marina, hoy en liquidación— reclama a la Generalitat Valenciana por el uso de suelo y edificios portuarios durante la edición de 2011 del Gran Premio.
La empresa pública que arrastra esa deuda, Sociedad Proyectos Temáticos, ya no organiza carreras: ahora impulsa proyectos de innovación digital. Pero antes de cambiar de vocación tuvo que cerrar, o intentar cerrar, las cuentas pendientes de una etapa muy poco exitosa.

El origen del canon: ocupar el puerto para la F1
La disputa se remonta a la organización del Gran Premio de Europa de 2011, cuando la Sociedad Proyectos Temáticos ocupó espacios y edificios del dominio público portuario para montar la infraestructura de la carrera: paddock, gradas, zonas de hospitalidad.
Ese uso conlleva, como en cualquier ocupación de suelo público, el pago de una tasa: el canon que ahora reclama el Consorcio Valencia 2007. La cifra, algo más de 1,3 millones de euros, es relativamente modesta si se compara con el agujero total que dejó la Fórmula 1 en las arcas valencianas.
Pero es precisamente su carácter residual lo que la mantiene viva: mientras las grandes partidas —el canon anual a Bernie Ecclestone, la deuda de Valmor Sports, los derechos de televisión— se saldaron hace tiempo, esta factura menor sigue sin cerrarse.
Un aplazamiento en 2012, un nuevo intento en 2021
La Generalitat no ha ignorado la reclamación: la ha litigado, aplazado y ahora directamente disputado. En 2012, la Sociedad Proyectos Temáticos acudió al juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 6 de Valencia para lograr el fraccionamiento del pago.
Lo consiguió, y de paso obligó al consorcio a tramitar de nuevo su solicitud: el juzgado detectó «infracciones procedimentales» en la forma de reclamar la deuda.

Ahí podría haber terminado el asunto. No fue así. En abril de 2021, el ente que gestionaba La Marina de València —participado por Gobierno central, Generalitat y Ayuntamiento— volvió a notificar la liquidación de la tasa.
Y la empresa autonómica respondió con un argumento distinto al de 2012: recurrió ante el Tribunal Económico-Administrativo alegando que el derecho de cobro había prescrito.
Esa segunda batalla legal sigue sin resolverse. Mientras tanto, Sociedad Proyectos Temáticos ha llevado el caso hasta la Audiencia Nacional, que ha accedido a suspender cautelarmente la liquidación hasta que se aclare si la deuda es exigible o no.
La compañía pública, eso sí, no se ha limitado a esperar el fallo con los brazos cruzados: ya ha presentado un aval bancario por el importe total, 1,3 millones de euros, por si finalmente pierde la partida.
De organizar la Fórmula 1 a gestionar el Distrito Digital
Sociedad Proyectos Temáticos no es una empresa cualquiera dentro del organigrama valenciano: además de la Fórmula 1, impulsó otros proyectos que terminaron convertidos en sinónimo de fracaso económico, como Terra Mítica o la Ciudad de la Luz.
En 2022, con Ximo Puig al frente de la Generalitat, la compañía cambió de nombre y de rumbo: pasó a llamarse Sociedad de Proyectos para la Transformación Digital y hoy está detrás de iniciativas como el hub de innovación Distrito Digital, con sede en Alicante, o la llegada de la Ocean Race a la ciudad como puerto de salida de la regata.
Así, la misma sociedad pública que en su día prometió que la Fórmula 1 no costaría un euro a los valencianos hoy se dedica a la transformación digital, arrastrando todavía, 14 años después, la última de sus cuentas pendientes de aquel proyecto.
Fuente: Levante
