La FIA obliga a todos los monoplazas de la F1 a utilizarlo y ahora su fabricante afronta una demanda justo antes de Austin
El cambio de proveedor de una pieza obligatoria en la Fórmula 1 ha desembocado en una disputa judicial en Estados Unidos. Sentronics acusa a Allengra de utilizar tecnología protegida por una de sus patentes en los caudalímetros que llevan los 22 monoplazas de la parrilla de 2026.

La Fórmula 1 estrenó en 2026 una nueva generación de unidades de potencia, con un reparto diferente entre la combustión y la parte eléctrica. Y esos cambios técnicos también afectan a los sistemas que permiten a la FIA comprobar que los equipos respetan los límites establecidos por el reglamento.
El proveedor de uno de esos componentes se encuentra ahora en el centro de una disputa judicial. Sentronics Holdings, fabricante británico de sensores de caudal de combustible, ha demandado a Allengra GmbH, la empresa alemana que asumió el suministro para el campeonato en 2026.
La demanda se presentó el 16 de octubre ante el Tribunal Federal del Distrito Oeste de Texas, apenas una semana antes del Gran Premio de Estados Unidos. Sentronics sostiene que los dispositivos de su competidor infringen una patente de su propiedad y reclama una indemnización, además de posibles restricciones comerciales.
Una patente que enfrenta al antiguo proveedor con su sustituto
Sentronics suministró en exclusiva los caudalímetros de la FIA entre 2018 y 2025. Pero, de cara al nuevo periodo reglamentario 2026-2030, el organismo federativo abrió en noviembre de 2023 el proceso para seleccionar al proveedor. Un contrato que finalmente consiguió Allengra 12 meses después.
La controversia gira en torno a la patente estadounidense US 11.391.609, concedida el 19 de julio de 2022. Esta describe un método para medir el caudal de un fluido mediante señales ultrasónicas enviadas en sentidos opuestos a través de un conducto, con técnicas de modulación de fase destinadas a mejorar la medición.
Según la demanda, las pruebas de laboratorio realizadas por Sentronics a finales de 2024 detectaron que los dispositivos de Allengra empleaban métodos protegidos por esa patente. La empresa británica sostiene que su rival ha utilizado esa tecnología sin autorización y que la presunta infracción afecta tanto al caudalímetro suministrado a la Fórmula 1 como a otros productos de diseño similar destinados a competiciones como el Mundial de Resistencia (WEC), IMSA y WorldSBK.
Asimismo, Sentronics afirma que notificó a Allengra la posible infracción de su patente europea EP 3 449 221 B1 en agosto de 2025. Por su parte, la FIA confirmó el 17 de septiembre de ese año que había recibido una comunicación sobre el asunto y que su contenido había sido debidamente tomado en consideración.
En abril de 2026, los abogados estadounidenses de Sentronics enviaron un requerimiento formal a Allengra. Pero este no fue atendido, pues la demanda sostiene que la compañía alemana ya conocía las acusaciones y continuó con sus actividades comerciales.

Por qué el caudalímetro es obligatorio en todos los coches
El interés de la disputa para la Fórmula 1 reside en que no afecta a un componente opcional ni exclusivo de un equipo. El artículo C5.9.3 del reglamento técnico de la FIA para 2026 establece que todos los monoplazas deben llevar un caudalímetro homologado dentro del depósito y que todo el combustible destinado a la unidad de potencia debe pasar por ese sensor.
Su función es medir el flujo de combustible que llega al motor y permitir que la FIA compruebe el cumplimiento de las limitaciones reglamentarias. Este dispositivo no mide directamente la potencia del propulsor ni determina por sí solo su rendimiento, pero proporciona un dato necesario para la supervisión técnica de los coches.
Por eso, cualquier cambio en el proveedor o en el dispositivo debe respetar los requisitos de homologación de la FIA. Los equipos no pueden sustituir libremente el sensor por otro modelo si el componente deja de estar disponible o surge una controversia comercial.
La patente de Sentronics tampoco le concede automáticamente el control sobre todos los caudalímetros ultrasónicos. La cuestión que deberá resolverse en los tribunales es si los productos denunciados incorporan los elementos concretos protegidos por la patente y si su fabricación, comercialización o utilización vulnera la legislación estadounidense.

Qué reclama Sentronics y cómo puede afectar a la F1
La compañía británica solicita una indemnización por los daños económicos que atribuye a la presunta infracción, incluido el lucro cesante y las regalías que considera que le corresponden desde la concesión de la patente en 2022. También pide que la compensación pueda triplicarse al sostener que la infracción fue deliberada.
Además, reclama una orden judicial permanente que impida a Allengra fabricar, vender, importar o suministrar en Estados Unidos los productos afectados, así como realizar otras actividades que el tribunal considere infractoras. Sentronics ha solicitado asimismo que el caso sea juzgado por un jurado.
En cualquier caso, la demanda no implica una prohibición inmediata, entre otras cosas porque la empresa no ha solicitado una orden de emergencia para impedir que los coches utilicen los caudalímetros durante el Gran Premio de Estados Unidos.
Por tanto, el litigio no pone en peligro la celebración de la carrera de Austin ni permite concluir que los monoplazas estén incumpliendo el reglamento. Las consecuencias dependerán de la evolución del procedimiento y de una eventual sentencia o acuerdo entre las compañías.
Si el tribunal estimara las reclamaciones y ordenara restricciones sobre determinados productos en Estados Unidos, Allengra podría tener que negociar una licencia, modificar su tecnología o afrontar limitaciones comerciales. Cualquier cambio en el sensor utilizado por la Fórmula 1 tendría que ajustarse, además, a los requisitos técnicos y de homologación de la FIA.
La disputa también podría tener repercusiones fuera del campeonato, puesto que Sentronics menciona otros productos y aplicaciones comerciales de Allengra. No obstante, una resolución estadounidense no supondría automáticamente una prohibición mundial: la patente objeto de la demanda tiene un alcance territorial concreto y las posibles controversias sobre derechos europeos deberían examinarse por separado.
De momento, el conflicto enfrenta a dos proveedores por la propiedad intelectual de una tecnología utilizada en toda la parrilla. El resultado judicial determinará si las acusaciones de Sentronics tienen fundamento y si la disputa acaba teniendo consecuencias económicas o técnicas para el suministro de una pieza obligatoria en la Fórmula 1.
