«El mundo ha cambiado»: Fernando Alonso aborrece los motores híbridos, pero no cree que la F1 tenga otra salida
El bicampeón del mundo de Fórmula 1, Fernando Alonso, extenderá al menos una temporada más su presencia en la categoría, a pesar de haber cumplido ya 45 años y reconocer que los motores híbridos actuales no le satisfacen. Sin embargo, afirma entender su razón de ser y por qué deben permanecer.

La Fórmula 1 afrontó un primer acercamiento a los motores híbridos en 2009, cuando introdujo el KERS que fue suprimido una temporada después. Ya en 2014, se alineó definitivamente con las tendencias del mercado automotriz, estrenando las unidades de potencia híbridas que este año han dado un paso más.
Sin embargo, los nuevos propulsores están siendo un fracaso, pues la gestión energética ha perjudicado notablemente el espectáculo y, además, la gestión electrónica se ha revelado muy compleja y con tendencia a generar fallos como los de Sepang.
Varios pilotos han sido muy críticos con los nuevos motores, encontrándose Fernando Alonso entre ellos. De hecho, el asturiano llegó a afirmar que su retirada de la Fórmula 1 era una opción real a consecuencia de unos monoplazas que no le satisfacían por el tipo de conducción que las unidades de potencia exigen.
Finalmente, Alonso decidió renovar su contrato con Aston Martin y seguirá al menos una temporada más, aunque eso no le impide seguir criticando unos motores híbridos que considera que han perjudicado el espectáculo y el disfrute desde su llegada a la Fórmula 1 en 2014.

La F1 debe mantener los motores electrificados
Ahora bien, que a Fernando Alonso, como piloto y aficionado a las carreras, le desagraden los motores híbridos no implica que estos deban desaparecer de la Fórmula 1. Al menos eso es lo que defiende el piloto de Aston Martin. ¿El razonamiento? El mismo que argumentó la FIA en su momento.
«Creo que el mundo ha cambiado. Obviamente, eran coches divertidos de conducir, muy ligeros y ruidosos, pero quizás ese tipo de tecnología no se ajuste al mundo actual», señala el piloto asturiano.
«Y cuando empecé, cambiábamos de motor constantemente. Teníamos un motor para el sábado, 12 vueltas en la clasificación, y luego otro para el domingo. ¿Es eso posible hoy en día? Probablemente no», reconoce Alonso.
La conclusión a la que el bicampeón del mundo llega es que no merece la pena intentar luchar contra el signo de los tiempos y lo mejor es asimilar el cambio como definitivo.
«Creo que debemos ser felices y adaptarnos al mundo. Y quizás los sistemas híbridos sean la solución. Solo necesitamos encontrar el equilibrio entre la combustión y la parte eléctrica, cuánto apoyo debemos darle a la parte eléctrica», concluye.
Hacia dónde se mueve la Fórmula 1
Alonso hace referencia al equilibrio entre potencia térmica y eléctrica, y no es en vano. De hecho, en 2027 y 2028 el reglamento desnivelará la balanza de potencia de los propulsores actuales.
Este año, el motor de combustión y el motor eléctrico aportan aproximadamente el 50 % de la potencia cada uno, pero en sucesivas temporadas esta llegará en mayor medida de la combustión para reducir así la gestión energética en las curvas y propiciar una conducción más natural.
No solo eso, además la FIA quiere introducir un nuevo motor de combustión V8 alimentado por combustibles sostenibles en 2030, algo a lo que los fabricantes están abiertos. Eso sí, mantendrán cierta asistencia eléctrica aún por determinar para seguir, de alguna manera, en consonancia con la tecnología que impera en el mercado automotriz.
