GP de Estados Unidos F1 2026: el último día sin Antonelli campeón

Se llegaba a Austin con la posibilidad para el piloto italiano de Mercedes-Benz de ser campeón, pero era altamente improbable. O mejor dicho, no dependía de Kimi Antonelli, del que se esperaba que cumpliese, sino de que el resto se desplomase.

Kimi Antonelli, en el podio del circuito de Austin, saluda a su equipo con los pulgares arriba.
Kimi Antonelli celebra su victoria en el Gran Premio de Estados Unidos - Diego Merino / JG MP

Publicado: 26/10/2026 09:30

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Pese a ser complicado, uno nunca puede descartar nada. Pero cuando el fin de semana comenzó con una Scuderia Ferrari fuerte y con ritmo, parecía claro que no iba a darse ninguna de las condiciones, más con Russell teóricamente cerca.

Pero en la clasificación, se encendieron las alarmas. Tanto Hamilton como Russell quedaron muy retrasados, y cuando nadie lo esperaba, Antonelli hizo la pole, la séptima del año. Otra más. De modo que se abrían las opciones a que, con una carrera agitada, pudieran darse las combinaciones.

El Gran Premio

Y la salida del italiano no es que fuera buena, es que posiblemente es la más perfecta que se ha visto en años. Dejó atrás a Verstappen con una facilidad increíble, mientras que este se veía atacado por los Ferrari y superado por uno de ellos, el de Leclerc.

Pero desde ahí, el líder del mundial forjó una carrera sólida que sólo tuvo su parada en boxes como momento de debilidad, al perder el liderato. Pero era sólo una cuestión estratégica, que es la única que movió la carrera.

Kimi Antonelli se destaca del grupo tras la primera curva de la carrera.
Kimi Antonelli dejó claras sus intenciones desde la misma salida de la carrera.

Porque el Gran Premio de los Estados Unidos en el Circuit of the Americas de Austin fue un sopor destacable. Otro más en esta temporada en la que íbamos a vivir la Fórmula 1 más loca de toda la historia, y se está convirtiendo en el año más olvidable de todos los tiempos.

Porque tenemos a un equipo dominador, cuando se esperaba igualdad. Porque el mundial se decidirá mucho antes de que acabe la temporada, cuando se suponía que iba a ser una lucha cerrada e intensa. Porque a cada carrera que pasa, no sólo los circuitos se han vuelto más anodinos, sino que las carreras se parecen sospechosamente a las que íbamos teniendo los últimos años.

La carrera la salvaron cuatro protagonistas, exceptuando la soberbia actuación de Antonelli. Uno fue Max Verstappen, que fue el único elemento realmente imprevisible. Ese que ataca cuando todo parece en calma, o que adelanta cuando le lanzan un ataque para adelantar. Max, sin aditamentos tecnológicos, hace más por la competición que media parrilla junta.

Luego estuvieron los Ferrari, que en una pista que tradicionalmente se les da bien, cumplieron. Al menos en carrera. Leclerc aprovechó su estrategia y se hizo con un buen segundo lugar, adelantando a Verstappen. El monegasco se está marchitando en Ferrari, pero tampoco es que tenga una puerta abierta en ningún lado.

Y por su parte, Hamilton salió muy bien, y su carrera fue al ataque, positiva, y sólo el coche de seguridad virtual final quebró sus opciones de optar al podio. No en vano, entró a menos de un segundo de Max Verstappen. El británico firmó una mala clasificación, pero una estupenda carrera.

En cuanto a los españoles, está siendo también un año triste. Las esperanzas de febrero se han diluido en un mar de decepciones, y Austin no fue sino una etapa más en el camino de pocas alegrías de 2026. Alonso acabó superado por Stroll, y Sainz por Albon, ambos en decimosexta y decimoctava posición, con sólo diecinueve pilotos acabando. Las mejoras no funcionan, y el trabajo se centra ya en un 2027 que debería permitir a ambos equipos crecer. Pero el camino no va a ser inmediato.

Lo que sí será inmediato es el título de Kimi Antonelli, así como el de Mercedes-Benz. El año empezó dejando vislumbrar la superioridad plateada, pero parecía un año para Russell. Sin embargo, estamos en la situación en la que, salvo sorpresa mayúscula, este es el último fin de semana sin que Antonelli sea campeón.

Y con ello, marcará un récord casi imposible de batir. Se podrán decir muchas cosas para tratar de justificar y tamizar el año del italiano, pero con sus nueve victorias hasta ahora –qué tiempos en que ganar 9 como Mansell en 1992 o Schumacher en 1995 eran sinónimo de dominio–, su temporada es propia de un campeón.

No valen excusas de coches dominantes, facilidades o mejores pilotos en la infancia. No perdamos de vista que Antonelli es el que mejor ha comprendido estas normas, no ha entrado en guerras absurdas, y ha exprimido cada una de las posibilidades de la temporada. Con ser noveno en México, será campeón. Lo inevitable ha llegado.

Fotos: Diego Merino / JG MP

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