Opinión Huida hacia adelante

La jugada ha sido tan sorprendente como inesperada. Fernando Alonso no disputará el Gran Premio de Mónaco para participar de la mano de McLaren, Honda y Andretti en las 500 Millas de Indianápolis, que este año superan las 100 ediciones.


La tierra que vio nacer a Michael Jackson celebra desde hace más de un siglo, con unas pocas paradas debido a las guerras mundiales, una suerte de Final de la Liga de Campeones de la velocidad norteamericana en las que cualquier piloto que se precie de tal, desearía al menos estar de mirón.

Como en el billar francés, la jugada ha sido a cuatro bandas, con McLaren, Honda, Andretti y Fernando Alonso como presuntos implicados. Todos tienen algo que ganar y perder, y hay varias lecturas.

McLaren

Indy 500 coincide con el Gran Premio de Mónaco, esa cita ineludible en la que se firman dos de cada tres contratos publicitarios de la Fórmula 1 no va a ser este año un enorme escaparate para la escudería británica. Con un chasis bastante potable según diversos análisis pero una caballería ramplona que siendo optimistas podría rondar los cien jacos de menos, no parecen impresionar a los gestores del equipo a la hora de llevar sus dos coches con cierto éxito deportivo al final de la prueba.


Una vez estudiadas las posibilidades, todo indica que han echado cuentas y han debido pensar que tienen más que perder de lo que hay por ganar. Por ello han mandado a su primer espada a las antípodas, donde al menos pueda brillar como enviado especial y embajador de una formación que no se cierra a desarrollar un programa específico para Trumplandia. La mano de Zak Brown ya mece de facto la cuna de Woking y este puede ser su primer hijo fuera de lo ya conocido. Sin duda alguna el propulsor de la maniobra ha sido él y no otro. Poco que perder, mucho que ganar.

Honda

Los japoneses están atascados y con los pies metidos en un lodazal inesperado. Sólo los muy ingenuos o los creyentes en milagros pudieron tragarse lo del atractivo pero irreal “ganaremos este año”. No es desdecir a los orientales, pero cuando se hacen brindis al sol, se inauguran concesionarios, o se bautiza a un niño son cosas que se dicen de forma habitual pero luego hay que cumplir, y cumplir… no cumplieron.

Los problemas de juventud de sus ingenios fueron asumibles en su primer año, en el segundo se apreciaron mejoras de cierto calado en una progresión normal, pero que en su tercera temporada anden como al principio no es de recibo. Las mejoras, modificaciones y revisiones en una arquitectura repleta de problemas traen de cabeza a los orientales y sabedores de que esto no lo van a solucionar de un día para otro, por mucho que digan que llevan soluciones para los tests post-Bahréin, desvían la atención con una jugada maestra.


La alianza con Andretti a través de sus motores es un disparo al aire que puede salir bien o mal. Si sale bien, el cielo estará abierto, y si no “lo hemos intentado porque jamás nos rendiremos, y tal y tal”, como dijera el candidato a montar un equipo de F1 en su momento, Jesús Gil. (Si, estuvo a punto de comprar uno) Bajo coste, alto impacto, amortización mediática instantánea, y capote torero a sus chicos que seguirán trabajando. Bien jugao. Poco que perder, mucho que ganar.

Fernando Alonso

El de Oviedo está hasta la pera, parece estar un poco cansado de no ganar en la F1 y desde hace tiempo no oculta su interés por otras categorías. Sabe que tiene el tiempo contado, que no va a disfrutar de su status para siempre, y ha dicho “vamos a divertirnos un poco”. Ha negociado con su gente, le dejan hacer para aliviar sus malos ratos, y de paso puede que les traiga una copilla a sus vitrinas. En Indianápolis van a poner una alfombra roja de doble espesor al asturiano con un mensaje simple pero contundente que va a venderse a los cuatro vientos indianapoliseros: “los nuestro es tan guay que los más grandes dejan de lado la F1 para venir a correr aquí”. Va a ser un pelotazo de alucinar sólo con el mero hecho de decirlo. Si además gana, pondrán a uno de sus cincuenta y dos estados Fernando por nombre, y hasta le darán la doble nacionalidad. Puede ser épico.


Una de las claves del aura de invencibilidad, de magia, y gloria andante que rodeaba a los pilotos clásicos del siglo pasado era su capacidad de correr en lo que les echasen. Esto es muy frecuente en los EEUU pero en la vieja Europa es moneda poco común, especialmente en los pilotos de Fórmula 1. Si eres de la F1, solo comes en su cuenco y te olvidas del resto. Ok, esto es muy profesional, pero ciertamente no ayuda a crear una imagen mítica de los pilotos. La sola presencia del asturiano en Indianápolis le hará más grande.

Alonso anda en horas bajas y poco o nada hace pensar que van a ser altas a corto plazo. Esto puede ser una buena manera de rematar una carrera brillante que en la F1 está llamada ya a brillar poco, al menos tal y como están las cosas. El final de su carrera merecía un aspecto mejor pero hay lo que hay, no lo que nos gustaría, y esto puede ser bueno, o muy bueno para el corredor. Poco que perder, mucho que ganar.

La F1

Si la Fórmula 1 es Mónaco y Mónaco es la Fórmula 1, perderse un gepé de semejante calibre es como no asistir a tu propia boda. Pero ¿sería un problema si un piloto condenado a quedar fuera de los puntos no participa? ¿Pedirán la devolución de las entradas los seguidores de Alonso? ¿La carrera será peor, menos disfrutable?

En Mónaco seguro que la jugada no ha hecho mucha gracia, las miradas se convertirán en las de un camaleón con un ojo en cada pantalla para los aficionados y seguidores, y el resto del año ALO volverá a la senda marcada… sin olvidar a Liberty. Los americanos, amos del cortijo ‘envían’ a Alonso a modo de sonoboya y que les marque un poco las posibilidades de crear allí más carreras, pruebas conjuntas, alternativas, complementarias o lo que sea.

El movimiento les va a venir de perilla para observar cómo sienta el aterrizaje de un personaje de semejante fuste en su icónico mercado de referencia en el que se ponen como meta organizar al menos tres pruebas más. Si Alonso pega un pelotazo, los bigotes de Chase Carey se arquearán y mostrarán una sonrisa como la de los paquetes de patatas Risi viendo la plenitud del todo, y no el detalle de lo unitario. El conjunto de la F1 no va a perder sino que va a avanzar, y mucho, si Fernando sale por la puerta grande de Indianápolis. A coste cero… poco que perder, mucho que ganar.


El Trofeo Borg-Warner que recibe el ganador de las 500 Millas de Indianápolis.

Ojalá el de Oviedo se traiga para acá el ‘Borg Warner’, esa especie de trofeo sólo para gigantes que es la copa del ganador de Indy y que mide más de un metro setenta. Eso no cabe en ninguna vitrina de las que hay a día de hoy en Woking; para albergarlo van a necesitar hacer obra en el MTC; ojalá tengan que llamar a los albañiles. Y a Fernando, buen viaje, que es lo que se les desea a los buenos. Ellos ya ponen el resto, así que “ladies and gentlemen, start your engines”.

Fotos: McLaren F1

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