Vowles entona el 'mea culpa' con Mercedes y el déficit de Williams con el motor
James Vowles admite la falta de experiencia de Williams para exprimir al máximo la unidad de potencia Mercedes. El jefe de equipo descarta responsabilidades de su motorista y sitúa en el cambio reglamentario la solución definitiva a las limitaciones técnicas de la fábrica de Grove.

La relación del equipo Williams con el motorista Mercedes ha sido uno de los pilares del proyecto británico en la Fórmula 1 moderna. Sin embargo, con la llegada del nuevo reglamento, el equipo británico no está sabiendo exprimir al 100 % el potencial del propulsor.
A diferencia de lo que ocurría con la generación anterior, la complejidad de las nuevas unidades de potencia hace que la capacidad para extraer hasta el último caballo de rendimiento no dependa únicamente de la arquitectura del motor entregado. El software de gestión, la integración en el chasis y la sofisticación de los bancos de pruebas propios juegan un papel igual de determinante en el tiempo por vuelta.
Lejos de señalar al suministrador alemán por las diferencias registradas en pista (en lo relativo al motor), la dirección de Grove ha decidido asumir la responsabilidad de manera directa. El déficit de rendimiento no reside en la mecánica enviada desde la sede de Mercedes-AMG en Brixworth, sino en el nivel operativo que Williams es capaz de desplegar a día de hoy.
La autocrítica de James Vowles sobre el know-how técnico
El máximo responsable del equipo, James Vowles, ha vuelto a hacer gala de su ya clásico ejercicio de honestidad al evaluar el estado actual del equipo y sus herramientas internas. Y es que el británico asegura que Williams no cuenta en la actualidad con el grado de madurez técnica suficiente para competir en igualdad de condiciones en el área del software y la optimización eléctrica.
«No creo que nosotros, como Williams, tengamos todavía la suficiente experiencia y dominio de nuestras herramientas y sistemas como para estar hoy al nivel de Mercedes. Es un problema complicado, no hay duda, pero creo que hoy no tenemos el nivel de conocimiento necesario para estar ahí», explica Vowles al analizar las diferencias entre dos estructuras que conoce bien, ya que antes de fichar por Williams fue director de estrategia del equipo de la estrella de tres puntas.

El director de Williams insiste en que la unidad de potencia alemana rinde según lo esperado y que la tara responde exclusivamente al proceso de integración en el monoplaza de Sainz y Albon. «Eso no es culpa de Mercedes. Es cosa nuestra, de Williams. Es muy importante dejarlo claro. Hoy no tenemos su nivel de conocimiento y experiencia para poder optimizar la unidad de potencia», añade.
El reglamento como solución natural
El problema de integración al que alude James Vowles guarda una estrecha relación con la gestión de la energía eléctrica en la era híbrida. Optimizar el flujo energético requiere simulaciones avanzadas y bancos de pruebas que Williams aún está terminando de renovar tras años de abandono en lo referente a la inversión en mejoras tecnológicas.
Sin embargo, la perspectiva interna contempla un escenario diferente a medio plazo. La futura normativa de motores reducirá el impacto de la tecnología eléctrica para devolver mayor peso al motor térmico, un factor que simplificará las exigencias de calibración para los equipos clientes.
En este sentido, Vowles confía en que los cambios previstos en el reglamento de la categoría reina equilibren la balanza de forma progresiva. «Creo que, a medida que los motores se vuelvan más sencillos en 2027 y 2028, porque básicamente el reparto se aleja de la parte eléctrica, veremos cómo desaparece el problema», apunta con la esperanza de poder exprimir todo el potencial de Mercedes en un futuro.
Pero tendrá que hacerlo por sí mismo, ya que en esta nueva etapa reglamentaria, Mercedes tiene claro que no va a asesorar a sus clientes en este sentido. ¿La razón? McLaren es uno de esos clientes y, también, rival directo.
