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    GP ChinaMemorias de China 2007: la pesadilla de Hamilton

    El gran circo de la Fórmula1 llegaba a China en octubre de 2007 con la alfombra roja preparada para que Lewis Hamilton ganara matemáticamente el título a falta de una carrera. El británico lo tenía todo de cara para convertirse en el campeón más joven de la historia, pero aquel domingo de sueño se convirtió en pesadilla.

    El campeonato 2007 fue íntegramente dominado por Mclaren y Ferrari. Ningún otro equipo ganó una sola carrera, los cuatro pilotos de esas dos escuderías ocuparon las cuatro primeras plazas del mundial y además la lucha se dio dentro de la pista y también fuera, con el famoso caso de espionaje. Aquel escándalo acabó con Mclaren sancionado y descalificado del campeonato de constructores, que ganaría, como no podía ser de otra forma, Ferrari. Pero aún faltaba por decidirse el de pilotos. Hamilton y Alonso por parte de Mclaren se disputaban la corona con Raikkonen, que pilotaba para Ferrari.

    A falta de tres carreras, un abandono por accidente de Alonso bajo la lluvia en Japón, sumado a la victoria de Hamilton y el tercer puesto de Raikkonen en ese gran premio, le ponían al británico el título en bandeja. Sacaba 12 puntos al español y 17 al finlandés, con solo dos carreras por delante. La puntuación vigente en aquel mundial otorgaba 10 puntos al ganador de la carrera, 8 al segundo, 6 al tercero, 5 al cuarto y así sucesivamente hasta el octavo. La ventaja de Lewis, por tanto, era de 12 y 17 puntos con solo 20 por repartir. El debutante acudía a China con todo preparado para ser campeón.

    A Hamilton le bastaba con quedar por delante de Raikkonen y Alonso, aunque ninguno de los tres puntuara, para ganar el título a falta del Gran Premio de Brasil. Incluso le valía que Raikkonen ganara la carrera, Alonso fuera cuarto y él quinto. Se avecinaba un domingo feliz para él, y más después de conseguir la pole en la jornada del sábado. Pero la lluvia apareció en la carrera y lo hizo de manera intermitente, con la pista mojándose y secándose, como queriendo añadir emoción obligada al final.

    Hamilton lideraba con cierta tranquilidad, con Raikkonen segundo y Alonso tercero tras superar a Massa, a falta de 30 vueltas. La mayor parte del circuito estaba seca y había alguna zona mojada. Se sucedían las salidas de pista. Raikkonen presionaba a Hamilton, y a falta de 28 vueltas lo adelantó, heredando la cabeza de carrera. Los neumáticos intermedios de Lewis estaban destrozados, y era mucho más lento que sus rivales. Trató de llegar a boxes como pudo, y mantuvo la segunda plaza pese a que Alonso había llegado a su altura. Pero, antes de llegar al pit lane, ocurrió la maniobra de la carrera y probablemente de la temporada.

    Solo 25 vueltas separaban al británico de convertirse en el campeón más joven de la historia. Sin embargo, al tomar la curva ya dentro del camino a boxes, Lewis perdió el control de su Mclaren y se salió, quedándose varado en esa escapatoria pedregosa cuyo nombre conocimos aquel día: la puzolana. La tele hablaba de milagros al tiempo que un desesperado Hamilton pedía a los comisarios que lo empujaran. Y lo hicieron, pero de nada sirvió. El destino quería que en esa, la decimosexta carrera del 2007, llegara el primer abandono del joven piloto en la Fórmula 1. No hubo Dios ni comisario que movieran ese monoplaza.

    Con el casillero a 0, Hamilton tuvo que observar desde el garaje cómo Raikkonen y Alonso le recortaban puntos. Salían de los cajones las calculadoras y pocos cayeron en la cuenta de Robert Kúbica, que con una estrategia diferente era el líder de la carrera con su BMW. Pero una avería le hizo retirarse, y Kimi recogió con gusto su primera posición. Alonso estaba segundo pero veía por los retrovisores una mancha roja, la del Ferrari de Felipe Massa, que poco a poco se fue alejando. Raikkonen vio la bandera a cuadros y Fernando sonrió bajo su casco con la segunda plaza final. Subió al podio con ellos Felipe Massa, que fue tercero, por delante de un veinteañero que disputaba su séptima carrera en Fórmula 1 a manos de un Toro Rosso, y que terminó cuarto pese a salir décimo séptimo. Un tal Sebastian Vettel.

    Hamilton, cuyo domingo de sueño terminó en pesadilla, se mantenía al frente en el mundial, con 4 puntos de ventaja sobre Alonso y 7 sobre Raikkonen con 10 por disputarse. La pesadilla se completó dos semanas después en Brasil, cuando Mclaren terminó de confirmar el desastre de un año que lo tenía todo para ser dorado y acabó negro. Raikkonen fue el campeón, dándole a Ferrari la que hasta la fecha es su última corona de pilotos. Hamilton se pudo resarcir en 2008 ganando en China y aumentando a 7 puntos la diferencia con Massa, su principal rival por el título ese año, a falta de la carrera de Brasil. Esa historia acabó, pese al sufrimiento y la intriga, con final feliz para Lewis. Sin embargo, probablemente, aún siga soñando cada cierto tiempo con aquel Gran Premio de China 2007.

    Fuente: Vídeo perteneciente a la FOM

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