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    Los promotores de F1 piden ayuda: «Algo como lo de Australia sería la bancarrota»

    Pilotos y aficionados acudieron a Melbourne aunque el fin de semana de carreras nunca comenzó.

    Los organizadores de los Grandes Premios del calendario actual manifiestan serios problemas a la hora de abordar los contratos que han acordado previamente.

    Éstos esperan que la categoría reina del automovilismo mueva ficha y adapte las tarifas al escenario del presente.

    El revés económico que va a propiciar la difícil situación actual que afronta la Fórmula 1 en estos momentos no va a afectar únicamente a la parrilla: los circuitos y todo aquello que les rodea van a ser de los más perjudicados en esta ocasión, puesto que la mayor parte de sus ingresos en general depende de la cantidad de entradas que consigan vender de celebrar su Gran Premio en particular.

    Con las cancelaciones del GP de Australia y el de Mónaco además de las suspensiones de otras seis citas del calendario original, el resto de promotores piden a la Fórmula 1 que sea consecuente y rebaje los costes a los que se ven sometidos para poder subsistir en la categoría reina. «Tienen que estar dispuestos a aceptar tarifas más bajas si quieren mantener la salud de sus promotores», aseguró un organizador de carrera.

    Los monoplazas no han pisado el asfalto en un GP desde el pasado Gran Premio de Abu Dhabi más allá de la pretemporada invernal.

    «Contratamos cientos de autobuses que tienen que ser reservados 90 días antes de la carrera, y tienen gastos de cancelación. Tenemos otro contrato para el tráfico, porque contratamos a cientos de policías durante el fin de semana de la carrera, y ahí también penalizaciones por cancelación», agregó. «Luego está el montaje de todas las gradas temporales y las carpas de los hospitalities, que se ordenan y se negocian de seis a ocho meses antes de la carrera y se montan entre 60-90 días antes de la misma. Una vez que quedan seis semanas para la carrera, gastamos más de un millón de euros a la semana para prepararnos».

    «Normalmente vendemos la mayoría de las entradas ahora. La mayoría de las ventas son para visitantes de fuera de la ciudad, y normalmente no suelen hacer planes de última hora. Alrededor del 80% reserva con más de cuatro meses de antelación, así que para nosotros el momento clave de la venta es ahora», concluyó este representante de los promotores.

    «Alrededor del 80% reserva con más de cuatro meses de antelación, así que para nosotros el momento clave de la venta es ahora»

    Por su parte, el organizador del GP de Azerbaiyán, Arif Rahimov, resaltó el hecho de que actualmente van a disponer de menos tiempo para la venta entradas, un factor realmente significativo. «Sé, por ejemplo, que algunos promotores comienzan las ventas de la próxima carrera después de su evento. Esto significa que habrían perdido de tres a seis meses de ventas durante el periodo de incertidumbre», aclaró.

    Rahimov desveló que Bakú consiguó «un acuerdo con la Fórmula 1 por el que sólo confirmaremos nuestra fecha en el calendario una vez que la amenaza de otra cancelación haya pasado», por lo que su inclusión en el calendario quedará aún un tiempo más en el aire. «Por otra parte, necesitaríamos un plazo de al menos 10 o 12 semanas para poder prepararnos para la carrera», agregó.

    Adecuarse o morir

    Los responsables de los equipos atendieron a la prensa en Albert Park antes de la definitiva cancelación.

    Son varias las voces autorizadas que solicitan un trato de favor a la FIA y la Fórmula 1 en estos momentos de crisis para poder seguir adelante con cierta normalidad en el futuro próximo. «La venta de entradas no sólo ha bajado, sino que se ha detenido en todos los eventos deportivos de motor en todo el mundo», recalcó Ariane Frank-Meulenbelt, directora general de la agencia de entradas de F1.

    «Es comprensible que la gente tenga otras cosas de las que preocuparse más allá de la Fórmula 1 o MotoGP, y tampoco se sabe cuándo y dónde volveremos a correr o cuándo volverá el viaje gratis. Esto, junto a un cierre económico mundial, no es un escenario ideal para la venta de entradas. Sin embargo, seguimos siendo optimistas con que, una vez que la pandemia se ralentice o se termine, volvamos a las cifras habituales de ventas. Todavía está por ver si esto será en la segunda mitad de 2020 o sólo en la temporada de 2021», afirmo.

    «Seguimos siendo optimistas con que, una vez que la pandemia se ralentice o se termine, volvamos a las cifras habituales de ventas»

    En otro orden de factores, un nuevo organizador reparó en el hecho de que «una de las cosas de las que se pueden beneficiar las últimas carreras es de la emoción y la conciencia de la primera parte de la temporada», si es que la temporada 2020 echa a andar en algún momento. «Dependemos de que la gente se emocione cuando lo vea en televisión. Australia nos hace mucho bien; una vez que la temporada se pone en marcha, la gente empieza a prestar atención, pero si no hay temporada nadie prestará atención. Si la temporada no arranca hasta julio, el interés no será el mismo. Todas esas carreras anteriores son complementarias a la nuestra», espetó.

    De media, la tarifa que deben abonar los circuitos para acoger un Gran Premio es de casi 26 millones de euros, una cifra que debería ser menor en esta ocasión, según los promotores. «La Fórmula 1 está atrayendo una menor venta de entradas, por lo que deberían cobrar una tarifa menor», consideró otro organizador. «Si nuestros ingresos bajan con respecto al año pasado, nos gustaría que la F1 absorbiera la cantidad que hemos perdido. Deberían ajustar la tarifa por esa cantidad, y si sube pueden tener más».

    «La Fórmula 1 está atrayendo una menor venta de entradas, por lo que deberían cobrar una tarifa menor»

    «Es cegadoramente obvio: la gente necesita hacer planes para ir a una carrera, pedir días libres, reservar hoteles si vienen de otro país, etc. Creo que cancelar todo este año será la única forma en la que me arrepienta», garantizó otro de ellos. Finalmente, uno más de este grupo estipuló que en su caso «será mejor no celebrar el evento» de continuar así durante más tiempo.

    «Cancelémoslo con mucha antelación para no gastar dinero en gente y montarlo para luego tener que cancelarlo. Ese es el peor escenario. Para nosotros, un incidente como el de Australia sería nuestra bancarrota, porque ya habremos gastado millones de dólares. Los reembolsos de entradas son lo que nos mataría. Cogemos dinero de los aficionados y empezamos a comprar gradas, porque tienes que construir los asientos para ellos. Si la carrera se cancela de repente, las gradas se quedan ahí y tú tienes que devolver el dinero, así que estás jodido», cerró.

    Fuente: The Independent / Fotos: Red Bull Content Pool