Vowles admite su preocupación con Williams: «Si no entendemos el presente, no podremos cambiar el futuro»
Las alarmas de Williams han vuelto a encenderse después de un mes de mayo en el que todo parecía volver a la normalidad. El director del equipo, James Vowles, considera vital entender bien los errores que están propiciando que el FW48 no esté evolucionando según lo previsto.

Si no fuera porque Aston Martin ha reventado todas las mediciones posibles, muy probablemente Williams sería señalado como el equipo más decepcionante de la temporada 2026 de Fórmula 1. Y lo cierto es que está a un AMR26B que cumpla las expectativas de acabar siéndolo a final de año.
No en vano, Williams suma apenas 11 puntos, 10 más que Aston Martin. Si el monoplaza de Adrian Newey cumple lo que promete —colarse en el grupo de mitad de parrilla que pelea por los puntos a partir de Hungría— no es descartable que incluso supere a los de James Vowles. Aunque este también prepara ya la versión B del FW48, en su caso para el Gran Premio de Azerbaiyán.
Analizar los datos para entender qué está ocurriendo
Carlos Sainz encendió las alarmas en Silverstone, donde Williams estrenó un nuevo alerón delantero que se suponía que iba a procurar una gran mejora y, sin embargo, no tuvo demasiado efecto en el rendimiento del monoplaza.
El español incluso habló de la posibilidad de que el túnel de viento y las simulaciones estén arrojando datos erróneos, ya que esta no ha sido la primera vez que una evolución ha fallado.
En su tradicional reflexión posterior a cada gran premio, James Vowles ha incidido en la necesidad de entender lo que está pasando, pues de lo contrario será imposible aplicar las soluciones necesarias.
El ingeniero británico apunta que el equipo está «analizando todo lo que sabe basándose en datos y hechos, pero, a la inversa, está creando un conjunto de incógnitas, de las cuales surgieron más en Silverstone».
«Luego, descartamos todo aquello a lo que podemos aportar respuestas o datos, y nos centramos en los elementos clave que nos guiarán en la dirección correcta», agrega James Vowles, para asegurar a continuación que «todo esto tiene un impacto directo en lo que hagamos en el futuro, en cómo moldeemos o modifiquemos el rendimiento que mostremos en la pista. Pero si no entendemos el presente, no podemos cambiar el futuro».

Spa-Francorchamps, un duro test para Williams
Esta misma semana, Williams tendrá otra oportunidad para reconducir la situación, si bien no parece que eso vaya a suceder en un circuito con curvas de media y alta velocidad, precisamente el punto débil del FW48.
James Vowles ha analizado lo que le espera a su equipo este fin de semana, comenzando por su admiración por el circuito belga. «Es uno de los circuitos favoritos, si no su favorito, para muchos pilotos. Y entiendo por qué».
«Tenemos la clásica recta de Eau Rouge, que antes no era tan rápida y se convirtió en eso a medida que le añadimos más y más potencia al coche. Hay varios puntos de adelantamiento. Es todo un reto», prosigue el ingeniero británico.
«Se pasa por los sectores 1 y 3, que en gran medida se centran en la velocidad en recta, pero luego el sector 2 es una parte técnica muy complicada del circuito. Así que hay un equilibrio perfecto entre los tres sectores», continúa, antes de hacer referencia a la inestabilidad meteorológica propia de la zona.
«El clima suele ser un desafío. Entiendo que, en este momento, estamos en medio de una ola de calor. En Bélgica, puede que no sea así. Así que veremos si, como consecuencia de eso, terminamos con nuestro primer Gran Premio de 2026 bajo la lluvia. Pase lo que pase, a mí me gusta ir allí», admite James Vowles.
«Me gusta ir allí porque es un desafío diferente al de la mayoría de los demás circuitos del calendario. Y es una oportunidad para recargar energías y volver con fuerza», concluye, haciendo gala de su ya clásico optimismo.
