«Es inaceptable»: El CEO de Siemens Energy lo deja claro mientras los fabricantes alemanes presionan a la Unión Europa a actuar contra China

La industria del primer país productor de automóviles exige al canciller Friedrich Merz a llevar a cabo medidas más duras contra Pekín, habiendo señales de una postura de su gobierno más cercanas a las de España, Francia e Italia, entre otros.

«Es inaceptable»: El CEO de Siemens Energy lo deja claro mientras los fabricantes alemanes presionan a la Unión Europa a actuar contra China
Cada vez más voces presionan para que se establezcan medidas en aras de proteger los intereses de Europa.

Publicado: 28/08/2026 11:00

6 min. lectura

La industria alemana está incrementando drásticamente la presión sobre el canciller Friedrich Merz para adoptar una postura más firme ante Pekín. Las grandes empresas del país, incluyendo al propio grupo Volkswagen (además que otras. como BMW y Mercedes, han notado el impacto de los fabricantes chinos en su país de origen) exigen medidas contundentes frente a lo que denuncian como competencia desleal por parte de sus rivales orientales.

Esto supone un punto de inflexión histórico en un país que, durante décadas, se resistió a levantar barreras comerciales con quien ha considerado un socio estratégico incluso a día de hoy. El déficit comercial de Alemania con el gigante asiático se disparó el año pasado hasta los 89.300 millones de euros (sólo el año pasado fueron 22.000 millones), impulsado por una caída de las exportaciones y una avalancha de importaciones chinas como las que vemos por parte de diferentes fabricantes.

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Los fabricantes chinos cada vez traen más producto hecho allí y ensamblado en Europa.

En China reciben entre tres y ocho veces más ayudas gubernamentales

El origen del descontento radica en el masivo apoyo estatal que reciben los fabricantes orientales. Un reciente informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) constata que las firmas chinas perciben entre tres y ocho veces más ayudas gubernamentales que sus rivales europeos, copando el 60 % del crecimiento de su cuota de mercado mundial. Varios de ellos están también importando coches para ensamblarlos en suelo europeo, como hace BYD en Hungría o Chery en España (y también hará SAIC en el futuro).

Recordemos que el pasado mes de mayo se dio a conocer que España, Francia e Italia están entre los países que están a favor de reforzar las defensas comerciales de la Unión Europea. Con las decisivas conversaciones entre la Unión Europea y China programadas para este mes de octubre, Berlín parece dispuesta a respaldar un paquete de medidas defensivas desde Bruselas. Así lo ha sentenciado el propio Merz para tranquilizar a sus líderes industriales: "La Unión Europea debe tener a su disposición instrumentos eficaces para defender de forma efectiva sus intereses en el mundo. Tenemos peso en el mundo y queremos usarlo".

Es obligatorio actuar, según la industria alemana

Ante esta realidad, Christian Bruch, CEO de Siemens Energy, ha denunciado que tratar las importaciones chinas como productos europeos «no es aceptable». Desde la poderosa asociación de fabricantes BDI, Wolfgang Niedermark advierte sobre el impacto inmediato en la economía local: «La situación se está intensificando debido a la enorme presión de precios a la que nos enfrentamos por parte de los proveedores chinos».

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La relación calidad/precio de los fabricantes chinos está suponiendo un problema en Europa.

Según Niedermark, el miedo a Pekín debe quedar atrás: «Las posibles contramedidas por parte de China deben incluirse en las consideraciones estratégicas, pero no deben determinar ni impedir en última instancia las acciones de Europa». En la misma línea, Volker Treier, responsable de la Cámara de Comercio DIHK, exige una mayor agilidad institucional: «necesitamos racionalizar y acortar nuestros procesos de toma de decisiones cuando decidimos actuar».

Algo que afecta a fabricantes y suministradores del sector

No son sólo los subsidios del estado chino los que juegan a favor de los fabricantes del gigante asiático. La propia devaluación del yen, en torno a un 15% con respecto al euro según los analistas del Deutsche Bank, permite que China pueda ofrecer los mismos productos que sus equivalentes alemanes a un 30% o un 40% de su precio. Esto lo vemos no sólo en los modelos de marcas chinas, sino también en los precios de repuestos o piezas de suministros, donde hay muchas empresas alemanas mucho más vulnerables que fabricantes gigantes.

Después de la imposición de aranceles a coches eléctricos fabricados en China, se está barajando la posibilidad de extender la medida a coches híbridos enchufables, donde sí que están obteniendo más cuota de mercado. China ha negado en todo momento que sus ventajas sean injustas, si bien la cantidad de subsidios en el sector automotriz han llevado a que sus empresas puedan funcionar con márgenes de beneficio tan irrisorios que, en el caso de una empresa europea, cerraría en cuestión de meses.

Fuente: Reuters

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