He probado el mejor utilitario eléctrico que te puedes comprar: es «made in Spain», lo firma Volkswagen y tiene 449 km de autonomía
El Volkswagen Polo entra por primera vez en la era eléctrica con un modelo desarrollado desde cero. Promete hasta 449 km de autonomía y un planteamiento que pretende conservar todo aquello que hizo grande al utilitario alemán. Hora de probar el lanzamiento más importante de la compañía.

Durante décadas, el Volkswagen Polo ha sido uno de esos coches capaces de cumplir prácticamente con cualquier cometido. Suficientemente pequeño para moverse bien por ciudad, pero también válido como coche principal para una familia o incluso para encarar largos viajes. Ahora Volkswagen traslada esa receta al terreno eléctrico con un ID. Polo que, más allá de compartir nombre, poco tiene que ver técnicamente con el modelo de combustión.
El nuevo Volkswagen ID. Polo nace sobre la evolución MEB+ de la plataforma eléctrica del Grupo Volkswagen y supone además un importante cambio respecto a los primeros modelos de la familia ID. Aquí el motor está situado en el eje delantero y la tracción también es delantera. Llegará con dos tamaños de batería, tres niveles de potencia y una autonomía máxima homologada de 449 kilómetros. En términos generales podríamos decir que es un coche que busca cubrir un uso eminentemente urbano, pero que también será válido en desplazamientos de mayor distancia.

Un Polo diferente, pero reconocible a primera vista
Mirándolo por fuera, queda claro que Volkswagen ha preferido no correr demasiados riesgos con su diseño. El ID. Polo mantiene unas proporciones bastante tradicionales y se aleja de algunas de las formas más particulares que caracterizaron a los primeros eléctricos de la marca. El resultado es un coche reconocible como Volkswagen y, sobre todo, como un miembro más de la familia Polo.
El frontal es posiblemente la zona donde más evidente resulta su naturaleza eléctrica. La parrilla prácticamente desaparece y los grupos ópticos quedan unidos visualmente, mientras que las entradas de aire se concentran en la parte inferior del paragolpes. Dependiendo del acabado también cambia la apariencia de algunos elementos exteriores, por lo que las versiones más equipadas pueden ofrecer una imagen algo más vistosas.
De perfil encontramos una silueta bastante convencional. El Volkswagen ID. Polo mide 4.053 mm de largo, 1.816 mm de ancho y 1.530 mm de alto, mientras que la distancia entre ejes alcanza los 2.592 mm. Además, la corta longitud del capó y una batalla relativamente generosa permiten aprovechar mejor el espacio disponible, pero sin recurrir a una carrocería excesivamente alta.

La gama de colores también introduce algunas opciones bastante llamativas. El «Amarillo Eléctrico» forma parte de la oferta de serie, acompañado por tonalidades como «Blanco Polar», «Rojo Tornado», «Azul Océano», «Gris Grafito», «Negro Noche» o «Plata», aunque la disponibilidad y el coste dependen de la configuración escogida. No obstante, hay que agradecer a la marca que incorpore algo de color en esta época marcadas por los grises y las pinturas neutras.
Más espacio y una vuelta a los mandos físicos
Echando un vistazo al interior, el ID. Polo conserva una instrumentación digital y una pantalla central para el sistema multimedia, pero recupera numerosos controles físicos. Una decisión especialmente bienvenida después de que algunos modelos de la primera generación ID. concentrasen demasiadas funciones en superficies táctiles.
El planteamiento resulta bastante más convencional. Los mandos del volante vuelven a utilizar botones físicos y algunas de las funciones que utilizamos con mayor frecuencia pueden manejarse sin tener que navegar constantemente por la pantalla. Volkswagen ha introducido además algún pequeño guiño a su propia historia. Entre ellos está una visualización denominada «Retro Display», capaz de modificar la apariencia de la instrumentación para recordar al cuadro de modelos clásicos de la marca.

Pero posiblemente el dato más interesante del habitáculo no tenga que ver con ninguna pantalla. La arquitectura eléctrica permite aprovechar mucho mejor los poco más de 4 metros de carrocería y Volkswagen anuncia espacio para cinco ocupantes. Tendremos que esperar a convivir con él para comprobar hasta dónde llega realmente esa amplitud, pero las cifras del maletero ya resultan prometedoras.
Son 441 litros con todos los asientos disponibles, una capacidad que supera en un 25% a la del Polo de gasolina, según datos de Volkswagen. Abatiendo los respaldos traseros se alcanzan los 1.243 litros, con una longitud máxima de carga de 1.393 mm. Son cifras que empiezan a dejar claro que este coche puede ser válido para cualquier tipo de circunstancias.
Aquí dentro también habrá diferencias importantes de equipamiento entre los acabados «Match», «Life» y «Style». Entre los sistemas disponibles aparece el Connected Travel Assist, que puede incorporar funciones como el reconocimiento de semáforos y el cambio de carril asistido, aunque Volkswagen especifica que se trata de equipamiento opcional y sujeto a los límites propios del sistema.
Dos baterías y hasta 449 kilómetros de autonomía
La oferta mecánica se ha estructurado alrededor de dos baterías y tres niveles de potencia. Las versiones de acceso utilizan una batería LFP de 37 kWh netos y pueden equipar motores eléctricos de 116 y 135 CV. Por encima aparece una batería NMC de 52 kWh asociada al motor de 211 CV. En todos los casos hablamos de tracción delantera.
Las diferencias de autonomía son considerables. Con la batería pequeña encontramos 323 km para el «Match» de 116 CV y 326 km para el «Style» de 135 CV, mientras que el «Life» de 116 CV se queda en 318 km. La batería de 52 kWh amplía considerablemente el radio de acción, llegando hasta 449 km en el «Life» de 211 CV y 447 km en el «Style» con la misma potencia. Los consumos homologados más favorables bajan hasta los 13,5 kWh/100 km.
Todo sea dicho, tampoco estamos ante un eléctrico especialmente rápido cargando, aunque las cifras resultan razonables teniendo en cuenta el tamaño de sus baterías. Ambas opciones admiten hasta 11 kW en corriente alterna. En corriente continua, la batería LFP de 37 kWh alcanza 90 kW y necesita aproximadamente 23 minutos para pasar del 10 al 80%. En el caso de la NMC de 52 kWh, la potencia llega a 105 kW y realiza la misma operación en unos 24 minutos.

En el apartado del precio, el Volkswagen ID. Polo «Match» de 116 CV parte en España desde 25.990 euros, sin incluir descuentos o ayudas de ningún tipo. Este puede verse rebajado hasta los 17.900 euros en caso de incluir algunas de las rebajas disponibles (campaña de lanzamiento, financiación y Plan Auto+). El acabado «Life» con 116 CV hará lo propio desde 28.860 euros sin promociones, mientras que el «Style» inicia su periplo desde 33.900 euros con la opción de 135 CV.
Primeras impresiones condiciendo el Volkswagen ID. Polo
Hora de ponerse a los mandos del esperadísimo Volkswagen ID. Polo. Como ya ha sucedido en otras ocasiones, al ser la presentación del coche no hay tiempo suficiente para poder exprimir las sensaciones a bordo y obtener datos plenamente reales. Para esto habrá que esperar un poco más hasta tenerlo en forma de cesión durante algunos días. Dicho esto, hora de ponerse en marcha.
Una vez en iniciada la marcha, el Volkswagen ID. Polo es capaz de transmitir rápidamente esa sensación de coche fácil que siempre ha acompañado al modelo. La buena visibilidad exterior ayuda mucho en ciudad. Su rango de giro ayuda también significativamente a los giros en zonas estrechas o con pequeña capacidad de maniobra, como garajes justos o en calles limitadas en espacio.

La dirección tiene una asistencia bastante marcada, pero no por ello resulta completamente artificial. Se nota electrónica, aunque también es suave, precisa y suficientemente comunicativa como para saber qué está ocurriendo bajo las ruedas delanteras. Bien es cierto que, como punto de vista totalmente personal, me gustaría que el ajuste en altura pudiese bajar un par de centímetros más. Como digo, mera apreciación propia.
Volkswagen también ha acertado con el ajuste de las suspensiones. Los amortiguadores tienen un tarado más bien tirando a suave y filtran bien las irregularidades. No obstante, se puede decir que no son tan blandas como para sufrir excesivo balanceo en zonas viradas, pero tampoco tan duras como para se incómodas.
Al entrar en una curva el ID. Polo apoya con bastante naturalidad y mantiene bien la trayectoria, algo especialmente interesante teniendo en cuenta que estamos ante un eléctrico que, para muchos, podría ser concebido como un coche urbano. Pero nada de eso. El nuevo Polo es capaz de presentarse como un coche para todo tipo de usos.

De hecho, en carreteras reviradas puede llegar a ser incluso divertido. No pretende convertirse en un pequeño deportivo, esa labor encaja más en su primo, el CUPRA Raval, pero enlaza curvas con facilidad y permite llevar un ritmo bastante alegre sin sentirse fuera de su zona de confort. Aquí, esa mencionada dirección relativamente comunicativa, junto al buen control de los balanceos, terminan jugando a su favor.
Concretamente he podido conducir la versión de 211 CV. Sin embargo, pese a ser el más potente, me ha dejado claro que su puesta a punto va más allá de la mera potencia bruta. Con la variante de 135 CV debería ser más que suficiente para todo tipo de uso y gustos. La de 116 CV sí estaría más enfocada en una finalidad urbana, pero sin eliminar de la ecuación los viajes por autopista.
En el caso de la opción que sí he podido probar, la de 211 CV, tiene potencia más que de sobra. Su empuje es sobresaliente. Adelantar, incorporarse en un cruce o simplemente ganar velocidad se convierte en algo especialmente sencillo de ejecutar. El ID. Polo corre bastante más de lo que sus dimensiones y planteamiento podrían hacer pensar.

Especialmente para rutas urbanas, el ID. Polo cuenta con un «Modo B» en el propio selector de cambios, con lo que podrá ejecutar la frenada regenerativa en cuanto soltemos el pedal del acelerador. En caso de no querer ningún tipo de «sujeción», el coche se desplazará en modo vela durante bastante tiempo, aprovechando así la inercia de la velocidad y sin consumir apenas energía de su batería.
Otro punto que me ha gustado ha sido su eficiencia. Durante nuestra toma de contacto nos movimos en torno a los 13 kWh/100 km, una cifra realmente baja y muy próxima a los registros homologados por Volkswagen. Más interesante todavía es que, aumentando el ritmo, el consumo tampoco se dispara con facilidad. Habrá que comprobarlo durante una prueba más larga y en condiciones más variadas, pero las primeras sensaciones en este apartado son muy prometedoras.
A velocidades de autopista mantiene además un nivel de confort más que correcto. La insonorización respecto al exterior está bien conseguida y no aparecen ruidos especialmente molestos procedentes de la aerodinámica o de la rodadura (esto último depende mucho del estado del asfalto en cuestión). Sumando la suavidad de las suspensiones y la estabilidad que transmite a velocidades altas, una vez más, el ID. Polo no da la impresión de ser un eléctrico pensado únicamente para moverse por ciudad.

Como ya he mencionado anteriormente, la primera toma de contacto ha sido relativamente breve, así que habrá aspectos que queramos analizar con mayor profundidad más adelante. Pero lo cierto es que el ID. Polo me ha dejado con muy buen sabor de boca y con ganas de pasar más tiempo con él. Volkswagen ha conseguido un coche cómodo, eficiente y fácil de conducir, pero también con ese pequeño punto de diversión que no siempre encontramos entre los eléctricos de este tamaño.
Y la que podríamos mencionar como «la impresión final» es difícil de ignorar, ya que el ID. Polo llega con argumentos para declararse, desde el primer momento, como uno de los grandes referentes de su categoría. Incluso me atrevería a decir que, por equilibrio general, se ha convertido por méritos propios en el rival a batir. Ahora queda comprobar en una prueba más larga si estas primeras sensaciones se mantienen cuando toque convivir con él durante varios días.
Volkswagen ID. Polo y sus rivales
P.V.P 25.690 €23.024 €
P.V.P 24.588 €23.654 €
P.V.P 28.515 €26.189 €
P.V.P 34.386 €25.370 €
P.V.P 34.354 €23.490 €







