El mate argentino deja de ser solo una bebida y sorprende como biocombustible low cost

Es una de las bebidas más consumidas en países sudamericanos, y en Argentina. El mate presenta grandes propiedades antioxidantes, y ahora se ha descubierto que sus residuos también pueden tener otras aplicaciones. Por ejemplo, como biocombustibles.

El mate argentino deja de ser solo una bebida y sorprende como biocombustible low cost
La yerba mate usada y el bioaceite generado que se abre al mundo de los biocombustibles. - Inteligencia Argentina

Publicado: 07/01/2026 16:00

5 min. lectura

Europa le ha abierto la veda a la combustión tradicional más allá de 2035, incluso ha dejado una puerta abierta al uso de los combustibles sintéticos, pero la producción de esta solución está muy lejos de la realidad. La gran mayoría de la población europea no puede asumir el elevado coste de la producción de la gasolina artificial porque, no nos engañemos, eso de que el precio bajará con una fabricación a gran escala, es completamente falso.

Se hace necesario buscar alternativas, por ejemplo en los biocombustibles, significativamente más baratos. Los estudios para generar biocombustibles se suceden, como también la búsqueda de materias primas o los deshechos y residuos. La última gran novedad en esta materia llega desde la lejana Argentina, donde un grupo de científicos de la Universidad de Groningen, en Países Bajos, en colaboración con la Universidad Nacional de Cuyo, han logrado transformar en los residuos de la yerba mate en un aceite vegetal que puede ser usado como biocombustible.

Yerba mate
El mate es una bebida muy consumida en Argentina, con residuos hasta ahora desaprovechados.

Los residuos de la yerba mate que pueden ser biocombustibles

El mate es una conocida hierba que se consume en diferentes países sudamericanos en forma de infusión, y con una serie de propiedades para el cuero humano. Hasta ahora, se sabía que los desechos industriales de esta hierba eran preferentemente utilizados más para la producción de compost, por lo que estos científicos han logrado encontrar otra aplicación, una alternativa a los combustibles fósiles y derivados del petróleo.

Lo interesante no sólo es que la enorme cantidad de desechos de la yerba mate se puedan convertir en biocombustibles, sino también en resinas y hasta plásticos renovables. Martín Palazzolo, líder del equipo de investigación, ha destacado que este importante hallazgo es consecuencia también del proceso empleado, a partir de una pirólisis especial que consiste en la descomposición química de los materiales utilizando altas temperaturas y sin oxígeno.

Bioaceite y plásticos, el mate argentino tiene más usos que el compost

Un proceso que, normalmente implica, un reactor pero que los científicos han desarrollado a escala de laboratorio, y que se ha documentado por completo en una de las más prestigiosas revistas científicas en el mundo. La yerba mate usada se somete a un proceso previo en el que se separan la cafeína y minerales como potasio, magnesio y hierro para después someter el resto del producto a una degradación térmica a una temperatura de hasta 550º C obteniendo tres productos en diferentes estados: un carbón denominado biochar, una mezcla de gases principalmente dióxido de carbono (CO2), hidrógeno (H2), y metano (CH4)- que se pueden usar como biogás- y un líquido, bioaceite.

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Este último es el que más posibilidades tiene al contar con compuestos aromáticos que pueden reemplazar a los que derivan del petróleo. Palazzolo ha admitido que el resto de tratamientos aplicados al bioaceite lo que hacen es refinarlo hasta obtener una serie de moléculas con «un gran potencial.

Estas pueden aportar carbono renovable para elaborar productos que típicamente derivan del petróleo, como los plásticos. Y además puede seguir procesándose para generar fragancias, resinas y combustibles renovables». El investigador ha indicado otros usos para el residuo sólido y los gases obtenidos de la pirólisis, también como combustibles, pero estos «requieren una mayor inversión».

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