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    Bosch inaugura su segunda fábrica de microchips en Alemania

    Bosch arrancará la producción de microchips en julioBosch

    El gran problema de los microchips que afecta a Europa tiene visos de terminarse más pronto de lo que algunos fabricantes valoran. Bosch acaba de inaugurar una nueva planta, la segunda, dedicada a la producción de semiconductores, elemento indispensable en la producción de coches, localizada en la ciudad alemana de Dresde.

    La gran mayoría de los fabricantes está acusando severamente la escasez de microchips en Europa. Algunas como BMW han dejado de ofrecer equipamientos en determinados modelos dedicando las reservas que tiene de los semiconductores para otros modelos, los híbridos de Land Rover se encuentran en «stand by» y Mercedes no espera que la situación se regularice hasta bien entrado 2022.

    Un factor que ya está causando estragos con listas de espera de hasta un año, y cancelando pedidos en otros casos, además de que supone una pérdida de producción en muestro continente que, fuentes de Bosch, valoran entre dos y cuatro millones menos de coches en el cómputo anual. El líder de los componentes y tecnologías de automoción acaba de inaugurar una nueva factoría de microchips en Dresde, Alemania, la ciudad que aloja la fábrica de cristal de Volkswagen.

    Foto microchips Bosch
    Detalle de los microchips que fabricará Bosch en la nueva fábrica de Alemania

    Bosch dará un respiro a los fabricantes con una nueva planta de microchips

    Un nuevo sitio de producción, el segundo, que se dedicará íntegramente a la fabricación de microchips, avanzando que «la producción arrancará en julio, por lo que podrá suministrar a los fabricantes a partir de septiembre, tres meses antes de lo planeado inicialmente», dice Harald Kröger, director gerente de Bosch. El responsable también ha apuntado que la gran de los componentes electrónicos están reservados principalmente a los sistemas del proveedor, con una pequeña proporción que irá destinada a los fabricantes.

    Una nueva instalación que también está equipada con la más avanzada tecnología de inteligencia artificial y que contribuirá con los planes de la Unión Europea de fabricar los componentes en nuestro continente, reduciendo la dependencia con las empresas asiáticas. Kröger ha explicado que los semiconductores son imprescindibles en la producción de coches nuevos, con una media de 17 microchips a bordo, un número que hace unos años era de nueve y que con los nuevas tecnologías de propulsión, de asistentes de conducción y la conducción autónoma ascenderán mucho más.

    Bosch, que ha recibido una importante inyección de Europa y de Alemania, además de fondos propios, ha invertido 1.300 millones de euros en esta nueva sede, que se suma a la de Reutlingen, funcionando desde el pasado año 2010. Con esta segunda factoría en Dresde, Bosch se ha marcado el objetivo de escalar posiciones en el ranking de los fabricantes de microchips a nivel mundial, ocupando hoy el sexto puesto de la lista.