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    La Maison Pur Sang, el programa que hace más auténticos los Bugatti

    El primer prototipo del Bugatti Veyron Grand Sport 2008 cuenta con su sello de autenticidadBugatti

    Se llama «La Maison Pur Sang», y es el programa más exclusivo de Bugatti. El que certifica la calidad y autenticidad de sus modelos, el que aporta un extra de valor en las subastas. La firma ha otorgado este sello al primer prototipo del Veyron Grand Sport después de una ardua restauración.

    Todo el mundo sabe que la autenticidad de los modelos de Bugatti es absoluta. La firma francesa invierte escandalosas cifras de dinero en perfeccionar su tecnología, y la fabricación de sus modelos tarda meses, ya que se realiza enteramente a mano. Hasta las revisiones del mantenimiento necesitan más de un día, y solo bajo expertos que saben dónde y cómo tocar.

    Una de las cualidades que hacen única a Bugatti es que garantiza el perfecto funcionamiento del modelo más antiguo, y que no es una marca de volumen, por lo que sus modelos son más una inversión que un coche de diario. Raro es el cliente que lo utiliza para desplazamientos diarios. Más bien forman parte de colecciones. Su elevado precio impide que clientes no selectos puedan acceder a la marca, por lo que desde 2020 ofrece el programa «La Maison Pur Sang».

    Foto Bugatti Veyron Grand Sport 2008
    La placa del prototipo del Bugatti Veyron Grand Sport 2008 certifica su calidad y valor

    Los Bugatti más auténticos cuentan con un sello especial

    El nombre ya lo dice todo, «Pura Sangre». El mismo de lo un exclusivo modelo del que se fabricaron unas 7.000 unidades, y de los que quedan unas 2.000, según los archivos de la marca. Pero el programa «Pura Sangre» lo que ofrece es un sello de autenticidad que almacena toda la información relativa al modelo desde que salió de las instalaciones de la firma de Molsheim, sean históricos o modernos, contando con servicio de restauración en todos los ámbitos.

    De la era moderna, el primer prototipo del Veyron Grand Sport, que se presentó en la Semana del Motor de Monterey 2008, en California, cuenta con este sello. El prototipo se vendió en una subasta y ha sido la marca francesa el que lo ha recuperado recomprándolo al propietario. Se ha desmontado por completo y se ha devuelto a la configuración original del prototipo.

    Un trabajo de cuatro meses, en el que se ha certificado la autenticidad de las piezas y componentes clave, a través de números de identificación específicos. Lo más interesante de este programa es que el sello de autenticidad aumenta el valor de los modelos, el motivo por el que Bugatti ha llegado a dominar las cinco primeras posiciones en la casa de subastas de Bonhams y Gooding & Company. Lo que ningún fabricante ha conseguido nunca.