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    Tengo un coche automático y no acelera, ¿qué ocurre?

    El cambio automático puede dejar de funcionar por varias causas.Pixabay

    Uno de los principales inconvenientes con los que nos podemos encontrar en un coche automático es que el cambio no funcione bien y, al pisar el pedal del acelerador, el motor gire en vacío y el vehículo no se mueva. Veamos cuál es la causa.

    Cuando aceleramos en un coche con caja de cambios manual y, al engranar una marcha, este no acelera, damos por hecho que el problema reside en el embrague. Pero, ¿y si ocurre esto mismo en un vehículo con cambio automático?

    La mayoría de las cajas de cambio automáticas son de funcionamiento hidráulico, para lo cual utilizan un acoplamiento fluido o convertidor de par, además de un conjunto de engranajes planetarios que permiten la multiplicación del par. Este convertidor de par está asociado a una bomba que envía el aceite hidráulico o líquido de transmisión a una turbina.

    Generalmente, esto ocurre porque el aceite no llega con suficiente presión a la turbina y esta no es capaz de girar

    Este caudal de aceite, además, lubrica los engranajes y el resto de componentes de la transmisión y está ubicada en el cuerpo de la caja de cambios, junto al convertidor de par. Al ir asociada al motor, cuanto mayor número de revoluciones imprima este, mayor presión producirá la bomba.

    Su principio básico es el de la transmisión de energía entre una bomba centrífuga y una turbina con el líquido de transmisión como catalizador de la misma. Un buen ejemplo de su funcionamiento sería el de dos ventiladores enfrentados uno contra el otro. El primero está conectado a la red y proyecta aire hacia el otro ventilador, que comienza a girar al recibir dicho flujo en movimiento a pesar de estar desenchufado, sincronizándose ambos. Pero, ¿qué está ocurriendo si al acelerar nuestro vehículo no se mueve?

    Avería en la caja de cambios automática

    Generalmente, cuando esto ocurre es porque el aceite no llega con suficiente presión a la turbina y esta no es capaz de girar. Esto puede ocurrir a consecuencia de una fuga que reduce la presión y, en ocasiones, el coche acelera al estar el aceite frío (y por tanto, más denso), pero deja de funcionar cuando este se caliente y se hace más fluido. También podemos notar que las marchas entran con mayor brusquedad.

    Así funciona una transmisión automática por convertidor de par.

    Pero esta no es la única causa por la que nuestro coche automático podría no acelerar:

    • Rotura de la bomba: en este caso, el caudal de aceite no es enviado al convertidor de par y la turbina no gira, por lo que no se traslada movimiento a las ruedas.
    • Desgaste del dentado de la turbina: cuando ocurre esto, la turbina se desgrana y gira sin conectar con el eje primario. Esto provoca que las ruedas no se muevan.
    • Líquido de transmisión insuficiente: otra causa es que no haya aceite suficiente en la transmisión, por lo que la bomba no podrá generar la presión suficiente para mover la turbina. Generalmente, el cambio de dicho aceite se recomienda cada 20.000 km.
    • Tuberías, filtro o válvulas antirretorno taponadas: el cambio automático cuenta con todos estos elementos, que pueden obstruirse a consecuencia de los pequeños fragmentos que se desprenden de los metales al friccionar unos contra otros.

    Este último supuesto suele ocurrir cuando existe una fuga o falta de presión, que propicia un calentamiento excesivo y la consiguiente degradación del ferodo del embrague puente. Llega un momento en el que la base del pistón roza con su asiento y se producen las limaduras que posteriormente quedan alojadas en el interior y provocan la obstrucción.

    Si llegamos a un punto en el que todo el circuito queda contaminado, el filtro acaba bloqueado y es habitual que este produzca un silbido agudo.

    Otras causas de fallo

    Además de las causas más habituales, que ya hemos repasado, existen otras causas que pueden ocasionar que nuestro vehículo con cambio automático no se mueva al pisar el pedal del acelerador.

    • Problemas con el acelerador: el cambio de un coche automático depende de las revoluciones del motor, pero si existe un problema con el cable del acelerador, la transmisión no sabrá cuándo debe cambiar o lo hará tarde y a destiempo.
    • Desgaste de los engranajes: de manera similar a lo que hemos comentado en relación a los dientes de la turbina, si los engranajes se desgastan no podrán transmitir el movimiento a las ruedas.
    • Problemas electrónicos: algunos modelos cuentan con controles electrónicos específicos para el freno de estacionamiento o de emergencia. Si estos controles fallan, el centralita no permitirá a la transmisión realizar cambios y, por tanto, comenzar a avanzar. Esto también puede ser debido a un problema en el cable de transmisión o en la centralita.