La conducción autónoma off-road será una realidad en 2030 (o antes)

Nigel Clarke, al cargo de desarrollo de Jaguar Land Rover, cree que sus coches autónomos serán capaces de moverse fuera de carreteras convencionales con un mínimo de soltura. El fabricante trabaja para que puedan moverse en cualquier escenario, aunque no se pueda ni ver.

La conducción autónoma será una realidad a lo largo de la próxima década en modelos de producción en serie. Todavía está en fase experimental y los prototipos que la están desarrollando siempre tienen un conductor detrás del volante preparadao para reaccionar ante cualquier imprevisto o fallo del sistema.

Si hay algo que caracteriza a todas las soluciones de conducción autónoma que se están desarrollando, es que se están preparando para un entorno de circulación normativo: señales, prioridades de paso, limitaciones de velocidad, tráfico, peatones, un entorno artificial, etc.

Ahora bien, existe una aplicación poco explorada, que es la conducción autónoma fuera de carretera. Ese problema tiene una complejidad bastante más elevada, ya que no es un mundo simplificable con tantas reglas y comportamientos esperados y esperables, hay mucha más entropía.

Lo que vemos en este vídeo es una exageración del concepto, pero ¿y si se pudiese hacer sin nadie capacitado al volante?

Sin embargo, hay fabricantes que creen que se puede dar respuesta a la necesidad de circular por caminos de tierra, carreteras nevadas, a través de tormentas de arena, niebla, etc. Jaguar Land Rover está trabajando en ello, aunque tardará en ser una realidad una década.

La mecánica de funcionamiento sería similar a la conducción autónoma sobre carretera, combinar múltiples sensores (acústicos, cámaras, radar, LIDAR, GPS...) para que un vehículo pueda seguir una ruta aunque la visibilidad sea cero. En aviación ya existe el concepto, aunque la complejidad es mucho menor.

Gracias a la tecnología de vuelo instrumental (IFR), un piloto experimentado con la aviónica adecuada es capaz de pilotar un avión, despegar y aterrizar con una precisión de menos de un metro en una pista con una visibilidad nula. A través de señales de radio -principalmente- se puede volar a ciegas.

Ford lleva más de dos años haciendo pruebas de sus coches autónomos en circunstancias climatológicas muy adversas, como las nevadas que hay en Estados Unidos

En automoción conducir a ciegas es algo por definición imposible. Un conductor no podrá circular con un mínimo de garantías si no vé nada a un metro del vehículo, como puede ser una niebla densa o una tormenta de arena. Por otro lado, la adherencia no tiene mucho que ver si se compara una carretera seca y caliente con otra que está completamente helada o con barro.

Jaguar Land Rover pretende que se pueda circular en condiciones "por debajo de las ideales", pensando en clientes que viven en zonas de Rusia, Brasil, Oriente Medio o China, donde no siempre hay vías pavimentadas con una buena adherencia. En otras palabras, un margen de utilización muy superior.

Circular por vías no pavimentadas o con mala adherencia requiere una pericia adicional por parte del conductor, experiencia, y un conocimiento mínimo sobre las características del vehículo que se conduce y sobre la vía. Es, por tanto, un nuevo reto para los ingenieros, más desafiante todavía que la conducción autónoma sobre carretera.

En varios SUV modernos se pueden adaptar algunos parámetros de la conducción para circular con más garantías fuera de carretera, una aproximación primitiva al problema

Si hablamos de conducción autónoma pura, habrá circunstancias en la que los vehículos no puedan circular con garantías y no funcionen o lo hagan de forma limitada (como pasaría a un conductor humano, obviamente). Con la tecnología autónoma off-road, las situaciones de posible funcionamiento serían más altas.

Por otro lado, si hablamos de conducción autónoma como asistencia al conductor en cualquier grado, lo que falte para llegar al 100% siempre podría hacerlo un humano. No se trataría, por tanto, de suprimir el placer de conducción fuera de carretera, sino de aumentar la versatilidad de los vehículos, especialmente pensando en los SUV.

Esta tecnología permitirá reducir de forma considerable la siniestralidad en aquellos países donde la climatología es más dura, reduciendo los errores achacables al factor humano. Si llegase al 100% de madurez, se le podría pedir a un vehículo de una punta a otra de África sin necesidad de ser un experto como Rainer Zietlow. Puede que vivamos para verlo.

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