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    ¿Cómo hacer una conducción eficiente dependiendo del tipo de mecánica?

    Explicamos la manera más óptima de exprimir nuestra autonomía, ya sea gasolina, diésel o eléctrica

    El llevar a cabo una conducción eficiente nos ahorrará algún que otro euro, además de reducir considerablemente nuestra huella de CO2. ¿Pero cómo llevaré a cabo una conducción de este tipo si tengo un coche híbrido?. Vamos a desglosar las correctas formas de ahorro de combustible o electricidad, dentro de un coche sea cual sea su tipo de mecánica.

    Realizar una conducción eficiente en los tiempos que corren, sin lugar a dudas nos ahorrará más de una visita a la estación de repostaje, así como algún que otro euro. Además del ahorro lógico que obtendremos el llevar a cabo una conducción de este tipo, también podremos dar por hecho de que nuestra conducción será más amigable con el medio ambiente, puesto que la polución expulsada por el tuvo de escape de nuestros coches es uno de los agentes responsables del llamado “efecto invernadero”.

    Conducir de manera eficiente puede disminuir el consumo de combustible hasta en un 15%, en la misma medida que se reduce las emisiones de gases contaminantes. Pero, ¿cómo puedo llevarlo a cabo?, y sobre todo, ¿para qué tipos de vehículos está hecho este análisis?. Bien, la conducción eficiente no quiere decir únicamente emitir menos CO2 o ahorrar combustible, también se puede (y se debe) llevar a cabo en coches que no tengan una motorización tradicional, ya sean coches híbridos de cualquier tipo o eléctricos.

    Dependiendo del tipo de hibridación que posea nuestro vehículo, podremos llevar a cabo un tipo de conducción u otra

    Bien es cierto, que cuando mencionamos la realización de una eficiencia motora, nuestras neuronas conectan directamente con la idea de motores emisores de partículas contaminantes, ya sean diésel o gasolina, pero debemos tener en cuenta que ejecutar esta conducción, nos beneficiará considerablemente si conducimos un vehículo eléctrico, pues ganaremos kilómetros de autonomía. Vamos a hacer un repaso a través de los grandes grupos de locomoción actuales y cómo llevar a cabo este manejo en cada uno de ellos. Pero antes, haremos un repaso a las nociones básicas a tener en cuenta:

    1.- Que la primera marcha sea únicamente para salir

    Este primer punto está centrado principalmente para los vehículos con transmisión manual, ya que los equipados con cambio automático subirán hasta la 2º marcha cuanto antes para generar un menor consumo. Para salir desde parado siempre engranaremos la primera marcha, y un par de segundos más tarde, en cuanto hayamos ganado un mínimo de velocidad, pasaremos a segunda. Aunque apenas hayamos recorrido unos pocos metros. Muchas personas realizan un gran recorrido sin subir de esta marcha por que “hay un ceda el paso cerca” o “el semáforo está en rojo”, para estos casos, y siempre que la distancia sea la adecuada, es mejor cambiar a segunda, aunque el recorrido sea mínimo, pues así no revolucionaremos en exceso la mecánica y nos llevará a una pequeña eficiencia.

    2.- Mantener el vehículo en velocidad constante y en la marcha más larga

    Principalmente en las autopistas. Lo ideal es mantenerse en una velocidad constante, sin hacer variaciones bruscas ya que esto requeriría de una mayor presión en el acelerador o en el freno, lo que daría paso a un aumento del consumo de combustible. Por supuesto, nada de ir en cuarta o quinta (en caso de ser un coche con 5 o 6 marchas respectivamente) cuando estemos viajando a unos 110 o 120 km/h, al igual que expliqué anteriormente, esto llevaría a un aumento de las revoluciones y con ello a un mayor gasto.

    Establecer una velocidad de crucero constante es la mejor acción de eficiencia en viajes por autopistas

    3.- Mantenerse por debajo de la velocidad máxima de la vía

    Las velocidades establecidas para las diferentes vías, además de estar puestas así para evitar graves accidentes, también están posicionadas para evitar los consumos desmesurados de combustible. No gastará lo mismo un vehículo circulando a 110 km/h que otro de idéntica mecánica a 140 km/h, pues al ganar velocidad, también ascienden las revoluciones a las que gira nuestro motor, conllevando a un mayor consumo. La aerodinámica también hará su efecto, pues el aire golpeando a la masa a una velocidad superior generará directamente una gran resistencia, lo que directamente irá ligado a que el vehículo tendrá que realizar cada vez más fuerza para vencer esta resistencia.

    4.- Realizar los cambios a bajas revoluciones

    Esto viene a culminar los puntos tratados anteriormente. Los cambios de marchas deberemos hacerlos pronto, sin apurar el régimen de vueltas del propulsor, pues como ya hemos visto, esto aumenta el consumo de carburante considerablemente. Los cambios aproximadamente deberemos realizarlos entre las 1.500 y las 2.500 revoluciones en motores de gasolina, en el caso de los diésel se realizarán entre las 1.300 y las 2.000, ya que estos últimos tienen una entrega de potencia anticipada, así como un margen de vueltas mucho menos extenso. La aceleración hasta llegar a estas vueltas será progresiva, nada de pisar el acelerador a fondo para alcanzarlas lo antes posible. A pesar de esto, debemos ser conscientes de que un cambio demasiado anticipado, puede acarrear también un mayor consumo y deterioro de las partes mecánicas, por lo que lo más recomendable sería cambiar de media en torno a las 2.000 rpm.

    5.- Utilizar el freno motor

    A la hora de realizar una deceleración, si somos muy bruscos en las frenadas también se verá perjudicada nuestra meta de conseguir bajar los consumos y emisiones, por lo que lo más recomendable es soltar el acelerador y dejar que el propio motor sea el freno. Circulando con la marcha engranada sin pisar acelerador conseguiremos un consumo de 0, por lo que ejecutar una frenada paulatina gracias a esto nos podrá garantizar algunas gotas de carburante extras.

    El cambio de marchas tendrá un papel fundamental en esto de la conducción eficiente

    6.- Ser suave en las maniobras

    Ejecutar cualquier maniobra de forma brusca requerirá de una brusquedad añadida de aceleración y frenada, lo que, como ya hemos aprendido, genera unas emisiones y consumos más elevados, por lo que practicar una conducción eficiente también requiere de una conducción tranquila, y en caso de precisar ganar velocidad lo haremos paulatinamente, o en caso de encarar alguna curva pronunciada, disminuiremos la velocidad anticipadamente.

    7.- Evitar atascos u horas puntas

    Los atascos son uno de los mayores enemigos de la conducción eficiente. El continuo acelera-frena destrozará nuestras marcas de consumo, pues el no poder realizar cambios a segunda o establecer una velocidad constante nos mermará las cifras. Por lo que, siempre que sea posible, por supuesto, evitar las horas de más aglomeraciones de tráfico. Es posible que aún saliendo 2 o 3 horas antes pero sufriendo grandes retenciones, podamos llegar a la misma hora al destino establecido, si partimos algo más tarde pero sin tener que estar parados en medio de la calzada perdiendo mucho tiempo y combustible.

    8.- Comprobar el estado de los neumáticos

    Los neumáticos son el único contacto que tiene el coche con el asfalto. Unos neumáticos en mal estado o con una presión demasiado baja, puede acarrear una inestabilidad en la carretera. Con esto también debo hacer referencia al correcto mantenimiento del resto de la mecánica del vehículo, como es el control de niveles y filtros, o una avería no diagnosticada en el motor.

    Un estado óptimo de los neumáticos nos ayudarán a bajar cifras de consumo

    9.- Mantener las ventanillas subidas

    Realizar un viaje con las ventanillas bajadas creará una mayor resistencia al viento, y por lo tanto, el coche deberá trabajar más para alcanzar la velocidad requerida. A mayor velocidad, más grande será la resistencia que ofrecerá. Esto en zonas urbanas no será tan notorio, puesto que las velocidades no son altas, pero en el momento en el que entremos a circular por una vía rápida, puede llegar a provocar hasta un consumo extra del 5%. Es preferible activar la ventilación propia del vehículo, ya que aunque también ofrece un aumento del consumo, este no será tan acusado como llevar las ventanillas abiertas.

    10.- Anticipación y mantener la distancia de seguridad

    Todo lo que hemos mencionado anteriormente, aquí tiene un reflejo muy particular. Si mantenemos la distancia de seguridad y una velocidad sin salirnos de la legalidad, podremos anticiparnos con anterioridad a todo lo que suceda más adelante, nos dará tiempo a reaccionar rápido y sin brusquedades, lo que, como ya sabemos, generará un menor consumo de combustible.

    Realizar una conducción eficiente en un coche de mecánica tradicional

    Como ya hemos visto hasta ahora, la conducción eficiente es la traducción de efectuar muchas maniobras y operaciones con suavidad y anticipación, pero ¿cómo se traduce esto en la vida real?, es fácil, solo tienes que ser consciente de lo que se está llevando a cabo y sobre qué quieres conseguir. Si llevamos una media de consumo muy buena por una autopista, pero de pronto nos aburrimos y decidimos darle un poco de “vida” al coche, todo lo ganado anteriormente no habrá servido de mucho.

    Las mecánicas tradicionales son las que más familiares nos resultan a todos

    Hay varios puntos en los que ser precavido en una conducción real, como pueden ser las cuestas o los grandes desniveles en las vías por las que circulemos. En este caso, deberemos ser previsores y “preparar el coche” para encarar dicha pendiente. En caso de ser ascendente adaptaremos la velocidad del coche para poder hacer frente a dicho desnivel sin tener que pisar el acelerador en exceso, entrando un poco más rápido podremos encarar la mayor parte de la pendiente sin acelerar, para el resto recurriremos suavemente del acelerador, y una vez lleguemos a la cresta de la pendiente, soltaremos el pedal del acelerador para ir ganando velocidad de nuevo y con un consumo instantáneo de 0 litros.

    Jamás debemos descender un desnivel posicionando el cambio en punto muerto, lo correcto es dejar insertada una marcha y desplazarnos por la propia inercia, así el consumo será cero

    Otro punto a tener en cuenta es la incorporación a las rotondas, con lo que, como en todo caso, debemos ser previsores, y adaptar nuestro vehículo a la velocidad más adecuada para hacer frente a esta glorieta. Recordemos que siempre se deberá primar la circulación por el carril de la derecha y encararla con la velocidad propicia. Por supuesto, no subiendo de vueltas más de lo necesario nuestro vehículo y siempre ubicando el cambio en la marcha más alta.

    En un viaje debemos tener presente que a la hora de parar para repostar o simplemente tomarnos un refrigerio, será aconsejable mantener el motor arrancado sin movernos durante un par de minutos, esto favorecerá el enfriamiento del mismo, pero mantenerlo más tiempo activo supondrá un gasto extra de carburante. Aunque el coche esté completamente detenido, el motor estando arrancado continuará creando consumo, aunque este sea mínimo.

    El ahorro de combustible puede ser cuantioso si empleamos las técnicas de conducción eficiente

    Realizar una conducción eficiente en un coche micro-híbrido, híbrido o eléctrico

    Una vez que ya hemos analizado cómo llevar a cabo una conducción altamente eficiente sobre coches de mecánica tradicional, veremos ahora cómo ejercer el mismo efecto en vehículos equipados con una tecnología más novedosa y naturalmente eficiente. Los coches con algún tipo de hibridación fueron concebidos para tener reducir los niveles de consumo de carburante, así como minimizar las emisiones nocivas a la atmósfera, aunque siguen contando con unas mecánicas de combustibles derivados del petróleo, también poseen sus propias particularidades a la hora de bajar consumos.

    1.- Conducción eficiente en coches micro-híbridos (mild-hybrid)

    Los vehículos equipados con la tecnología micro-híbrida de 48 voltios, brillan particularmente en situaciones en las que el coche pueda circular a velocidad constante unos segundos sin pisar el acelerador. Por ejemplo, circulando en una autopista a 115 km/h soltamos el acelerador en una pequeña pendiente, ahorrando así gasolina, esta pequeña batería mantendrá el coche en esa velocidad generando el llamado “efecto vela”.

    Esta tecnología, en algunos modelos, sirve como apoyo a la hora de ganar velocidad o realizar el primer impulso para desplazar un vehículo. Por norma general, su funcionamiento es prácticamente calcado al de motores de combustión clásicos, por lo que todo lo que hemos aprendido hasta ahora en este artículo, podremos extrapolarlo mayoritariamente a este apartado. Muchas son las marcas que instalan en sus coches este tipo de ayuda eléctrica, pues el incremento de peso es irrisorio y dota a la mecánica tradicional de una pequeña disminución en sus emisiones y consumos.

    Los coches con tecnología mild-hybrid reducen emisiones y consumos de forma puntual sin renunciar a una conducción tradicional

    2.- Conducción eficiente en coches híbridos

    Por supuesto en este apartado debemos ser conscientes de que existen dos tipos de vehículos híbridos, los llamados auto recargables (HEV) y los enchufables (PHEV). Estos dos tipos de hibridación poseen grandes diferencias, entre ellas y posiblemente la más importante, sea la capacidad de circulación en modo 100% eléctrico durante un mayor recorrido.

    La manera más adecuada de realizar una conducción eficiente con estos coches de por sí muy eficientes, sería garantizar la durabilidad de la carga de las baterías, para, de esta manera, poder realizar una circulación plena en modo eléctrico. Los vehículos híbridos auto recargables poseen la capacidad de auto abastecerse una vez hayan consumido su carga, y esto se realizará mediante las llamadas frenadas regenerativas o llevar a cabo el llamado “efecto vela”, ello nos conduciría a un aumento o mantenimiento de la carga, llegando a poder circular por ciudad en modo eléctrico total. De hecho será su campo de batalla por excelencia, ya que muchos de ellos al sobrepasar una velocidad puntual automáticamente activarán el motor de gasolina.

    Los vehículos con tecnología PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicle) o enchufables, poseen la particularidad de poder recorrer una mayor distancia en modo 100% eléctrico. Podríamos decir que son el verdadero intermediario entre una mecánica tradicional y un vehículo eléctrico puro, ya que es capaz de ofrecer las virtudes tanto de un mundo como de otro. Estos coches tienen un nivel de baterías muy extenso y de ahí que necesite un medio de carga fuera aparte de su forma de auto recarga.

    Al igual que sucede con los mencionados anteriormente, lo más conveniente sería realizar una conducción tranquila, sin aceleraciones bruscas e intentando mantener el nivel de carga conveniente. Algunos modelos, como sucede en marcas como Kia o Hyundai, poseen varios niveles de sistema de recuperación de la energía a través de la retención o frenada al soltar el pedal del acelerador, esto funcionará como un propio freno motor a la vez que auto recarga la batería. Estos también podrán circular por vías rápidas como autopistas, dividiendo la fuerza lanzada a las ruedas a través tanto del motor térmico como el eléctrico, reduciendo considerablemente las emisiones y los consumos. El mejor consejo siempre será llevar a cabo una conducción tranquila, suave y anticipada.

    El cuadro de instrumentos del Lexus LC 500h, un modelo que utiliza tecnología híbrida auto recargable

    3.- Conducción eficiente en coches eléctricos

    Estos posiblemente sean los que más dudas generan al público. Debemos entender que estos vehículos funcionan y nos otorgan comodidades completamente gracias a la electrificación, por lo que debemos entender que todo lo que activemos irá en detrimento de una mayor autonomía con la que circular. De hecho, muchas cifras de coches eléctricos se han llevado a cabo circulando sin aire acondicionado, música o sistemas como el del control de crucero, ya que esto reduciría considerablemente la cifra de kilometraje.

    La mejor opción siempre será circular lo más libre de “cargas” posibles para las baterías. Por supuesto, nada de aceleraciones bruscas, pues esto, como es normal, recalaría en la autonomía total. Estos vehículos, al igual que sucedía en los PHEV, también poseen un sistema de recuperación de energía para la auto recarga, de modo que almacenará la recuperada en frenadas o a través del “efecto vela”, pero al tener un sistema de baterías muy extenso, esto no será suficiente para cargar completamente el vehículo, debiendo utilizar para esto un enchufe apropiado.