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    6 consejos para conducir llevando siempre la marcha correcta

    6 consejos para conducir llevando siempre la marcha correcta
    Saber manejar adecuadamente la caja de cambios nos permite una conducción mucho más eficiente.
    David Plaza
    David Plaza13 min. lectura

    Conducir es algo que prácticamente cualquiera puede hacer, pero no es tan sencillo hacerlo bien. Para muchos conductores, el cambio sigue siendo una asignatura pendiente, pues no siempre es sencillo identificar la marcha adecuada.

    Si eres de los conductores que tiene dificultades para llevar la marcha adecuada en el coche, este artículo te interesa porque vamos a darte algunos consejos útiles para identificar en cada momento cuál es la mejor relación de cambio.

    Claro está que hablamos de un coche con caja de cambios manual, en la que el conductor debe en todo momento determinar en qué marcha debe circular. Hacerlo bien no sólo nos permitirá disponer de la potencia necesaria en todo momento, sino que hará que el motor y otros componentes duren más tiempo en óptimas condiciones. Y, como no, nuestro bolsillo también se verá beneficiado porque ahorraremos en reparaciones y combustible.

    Ser consciente de las características de la vía

    Antes de profundizar en cómo utilizar cada marcha, debes tener claro que esto dependerá en buena medida de la situación en la que te encuentres.

    No es lo mismo circular por una pendiente ascendente que hacerlo ‘llaneando’ por una autovía. En el primer caso, necesitarás potencia para que el coche suba la cuesta con el menor esfuerzo posible, mientras que en el segundo lo único que necesitarás hacer es mantener la velocidad con lo que popularmente se llama «ir a punta de gas», es decir, pisar el acelerador lo justo para que la velocidad no decrezca. Incluso, si circulas por una bajada, ni siquiera será necesario pisarlo y podrás actuar de otro modo.

    Qué es llevar el motor alegre

    Cuando decimos que el motor debe ir «alegre» nos referimos a que debe ir suelto o cómodo. Dicho de otro modo, que debe ir a las suficientes revoluciones como para entregar potencia sin dificultad. Si lo llevas muy bajo de vueltas, se ahogará cuando pises el acelerador y no podrá subir de revoluciones o le costará mucho hacerlo.

    Por el contrario, si lo llevas demasiado alto de vueltas, el motor habrá pasado su punto óptimo de entrega de potencia y tampoco acelerará como podría, además de sufrir y consumir más de lo necesario.

    Carlos González ha probado una de las grandes novedades del año: el Cupra Born.

    Cierto es que nuestra forma de conducir determinará también cómo manejar el cambio de marchas, pues si eres de conducción tranquila no será necesario subir tanto de vueltas como si tienes prisa o eres más de conducción deportiva. Pero, seas el tipo de conductor que seas, los principios básicos serán los mismos.

    En un coche con motor de gasolina el régimen de giro es superior al de un motor diésel. Mientras que en el primero lo normal es que el régimen máximo ronde las 6000 o 7000 revoluciones por minuto (rpm), en un diésel difícilmente pasará de las 5000.

    Por tanto, llevar un motor diésel alegre implica hacerlo girar en el rango de las 2000/3000 rpm. En un coche con motor de gasolina, dicho rango es algo superior y oscila entre las 3000 y las 4000 vueltas.

    La marcha correcta

    Ya tienes claro que la marcha adecuada dependerá de la carretera y sus circunstancias y también sabes cuál es el rango óptimo de revoluciones en función del tipo de vehículo. Ahora debes llevar la teoría a la práctica.

    Arrancas tu vehículo y engranas la primera velocidad para salir del estacionamiento. Lo primero que debes evitar es salir en segunda (hay gente que tiene esa costumbre) y, en cuanto hayas lanzado mínimamente el vehículo, pasas a segunda. Y es que la primera, salvo que inicies la marcha en una gran pendiente ascendente, debes usarla lo justo para empezar a moverte, pues sube muy rápidamente de vueltas y pronto te quedarás sin potencia y además harás sufrir al coche de manera innecesaria con el motor en frío.

    Esto nos lleva al que posiblemente sea EL CONSEJO más importante para un conductor: NUNCA exijas más de lo necesario al coche mientras el motor no haya alcanzado al menos 60 grados de temperatura. De lo contrario, no habrás dado tiempo al aceite a calentarse y adquirir la viscosidad adecuada, generando fricciones y rozamiento en las piezas móviles en un motor que se deteriorará prematuramente. Adiós acelerones al arrancar y cosas por el estilo, son terribles para tu motor.

    Una vez que ya circulas en segunda, es cuando empiezas a estar pendiente del cuentarrevoluciones y la velocidad, los dos indicadores que te ayudarán a identificar el momento de cambiar de marcha.

    La cuestión es que lleves siempre el motor alegre, es decir, ni demasiado alto de vueltas ni demasiado bajo

    Una vez más, debes tener en cuenta el tipo de vía por el que circulas. Si lo haces por un entorno urbano en el que debes mantener una velocidad de 30 km/h, lo mejor será circular en tercera para no consumir más de lo debido. Si vas por una vía con limitación de 50 km/h, lo ideal es seguir en tercera, pues en cuarta irás con el motor ahogado y no permitirás que trabaje adecuadamente (aunque en muchos coches diésel sí es mejor pasar a cuarta, esto depende de la relación de cambio elegida por el fabricante).

    La cuestión es que, como hemos dicho antes, lleves siempre el motor alegre, es decir, ni demasiado alto de vueltas ni demasiado bajo. En esto ahondaremos un poco más adelante para que entiendas la importancia de este punto.

    Ahora imagina que circulas por una carretera secundaria de un carril por cada sentido. Lo normal es que circules a unos 90 km/h, por lo que la quinta marcha será lo más adecuado. Salvo que llegue una cuesta y necesites algo de potencia para mantener la velocidad, en cuyo caso lo mejor será reducir a cuarta.

    Antes de entrar en la rotonda, selecciona la tercera marcha para que el motor responda a la salida.

    También puede ocurrir que tengas que realizar un adelantamiento que, salvo que sea en una larga recta llana o descendente, nos aconsejará también bajar de marcha para ganar potencia y acelerar con mayor facilidad, reduciendo así la duración del adelantamiento. Eso sí, no olvides que durante el mismo tendrás que pasar a quinta a consecuencia del incremento de velocidad (recuerda el rango óptimo de revoluciones de tu vehículo).

    La conducción en 6 tips

    1. Utilizar la primera sólo para iniciar la marcha
    2. Evitar exigir al motor hasta que se haya calentado
    3. En llano, mejor un marcha más larga
    4. En subida o al adelantar, priorizar el rango óptimo de revoluciones
    5. No siempre consumir menos es ahorrar más
    6. Colocar la marcha adecuada antes de una curva cerrada, resalte o rotonda

    Finalmente, vamos a imaginar que circulamos por autovía a unos 110 o 120 km/h. Si lo único que debes hacer es mantener la velocidad en llano o bajada. La quinta o la sexta (si tu vehículo la tiene) será ideal, porque reducirá el consumo al máximo sin por ello hacerte perder respuesta en un momento dado. Sólo en pendientes muy empinadas o cuando debes adelantar tras haber reducido, por ejemplo, porque te has encontrado un camión, deberás reducir a cuarta o quinta (si tienes sexta).

    El consumo y la fiabilidad

    En muchos artículos relacionados con este tema se suele cometer el error de recomendar cambiar de marcha demasiado pronto, pues se prioriza el menor consumo. En muchas ocasiones llevar una marcha más larga hace que el motor necesite menos combustible, pero sólo en los casos en los que el conductor va a punta de gas.

    En cambio, cuando pisas el acelerador para incrementar la velocidad, el motor necesita subir de revoluciones con agilidad y, si no puede, tendrá que realizar un esfuerzo mayor y consumir más combustible, además de no poder satisfacer adecuadamente la demanda del conductor. ¿Alguna vez has acelerado y has notado como el coche vibraba y no aceleraba o lo hacía muy lentamente? ¡Era el motor suplicando una marcha más corta!

    En la práctica, el mejor modo de ahorrar a largo plazo es circular con el motor alegre y en la marcha adecuada. Primero, porque al necesitar potencia gastará lo que necesite, ni más, ni menos. Segundo, y más importante, porque eso evitará desgaste prematuro en el motor a consecuencia de esas molestas vibraciones que provocan desajustes y malas combustiones. Y, con el paso de los años, averías costosas.

    Las curvas y las rotondas

    Finalizamos este artículo con el modo de afrontar una curva o una rotonda. Y es que muchas veces ocurre que el conductor llega, por ejemplo, en cuarta o incluso quinta velocidad a una curva cerrada o a una rotonda y, cuando sale de la misma y acelera, el coche no responde porque el motor va muy bajo de vueltas.

    Lo mejor en estos casos es reducir a la marcha adecuada antes de entrar en la curva o la rotonda. Si la curva es muy cerrada, te encuentras un paso de peatones elevado o un Ceda el Paso en una avenida o calle que te obliga a frenar bastante, lo mejor es reducir a segunda justo antes. Si vas por una avenida y te encuentras con una rotonda, lo mejor es reducir a tercera antes de entrar en ella, pudiendo así salir con buena respuesta de la misma.

    Con el tiempo, la mente acaba aprendiendo todos estos consejos y costumbres, siendo capaz de ejecutarlos automáticamente y sin esfuerzo, de manera natural. Incluso, muchos conductores expertos ya no necesitan mirar la velocidad o el cuentarrevoluciones, pues con el simple sonido del motor o el tipo de vía detectan la marcha adecuada en todo momento.

    Cuéntanos qué tal te va con nuestros consejos, ¡y no dudes en preguntarnos si lo necesitas!