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    ¿Cómo convertir un coche de gasolina o diésel a eléctrico?

    ¿Te imaginas un viejo clásico americano con un motor eléctrico bajo su capó? por muy loco que parezca, no

    ¿Alguna vez has pensado la posibilidad de no cambiar tu viejo coche por uno nuevo eléctrico, sino más bien convertir el tuyo a la movilidad más sostenible?. Aquí te explicamos todas las posibilidades que existen para llevar a cabo dicha transformación, que aunque no es económica, si lo es más que la adquisición de un vehículo 100% eléctrico nuevo.

    El futuro está cada vez más claro que pertenece a los vehículos eléctricos, o al menos a coches con un fuerte porcentaje de esta alternativa en su mecánica. Hace años ya comenzó la escalada de los híbridos. Portaban una serie de baterías que le daban la posibilidad de circular en modo eléctrico algunos metros, e ir alternando junto al motor térmico sus capacidades de desplazamiento. Con el aumento de tecnología, la autonomía eléctrica de estos también aumentó, y conocimos una nueva alternativa situada en un punto intermedio entre los híbridos convencionales y los vehículos 100%, hablamos de los híbridos enchufables o PHEV.

    Este tipo de vehículo es capaz de desplazarse durante varias decenas de kilómetros en modo puramente eléctrico y a coste cero, esto le garantiza a su propietario un considerable ahorro de combustible, así como una eficiencia muy alta teniendo en cuenta que también monta una mecánica, por lo general, de gasolina. Si quieres saber qué tipo de híbrido se adapta más a tus necesidades y tu gusto personal, ya os lo contamos en este artículo.

    Antiguos vehículos que tienen los días contados pueden pasar a tener una segunda vida

    Pero si los vehículos eléctricos están haciéndose poco a poco con el control de los desplazamientos privados, ¿qué puedo hacer con mi vehículo de combustión?. Una respuesta rápida a esta pregunta sería cambiarlo por uno con un tipo de mecánica más novedosa, pero eso sería ir a lo fácil. Una vez llegados al punto en el que las propias autoridades recomienden deshacerse de los coches más contaminantes y adquirir otro con alguna hibridación o eléctrico, ¿qué será de ese amigo que nos acompañó durante tantos años?, pues si le tienes un especial cariño a tu coche, existe la posibilidad de hacer una conversión completa a vehículo eléctrico, este proceso es conocido como retrofit.

    ¿De dónde viene esto del “retrofit” y a quién está dirigido?

    La terminología “retrofit” viene del inglés que significa “modernizar”. Deja las cosas bastante claras, ¿no creéis?. Aunque nosotros lo extrapolaremos directamente al mundo automotriz, y concretamente al de los coches. Esta operación se basa en actualizar un antiguo coche de combustible a eléctrico. Los coches más ideales para este tratamiento serían a los que les queda una vida útil cerca de su final, pudiendo dotarlos de una segunda juventud y adaptándolos para ser los compañeros ideales en un desplazamiento urbano.

    En España tenemos el condicionante de que nuestro parque móvil envejece a ritmos agigantados y la media de nuestros vehículos ya supera los 12 años de antigüedad. Este factor es determinante en ecuaciones sobre la eficiencia o la seguridad. El retrofit, lógicamente no transformará a estos viejos amigos en un vehículo actual, aumentando la seguridad en caso de colisión, pero al menos tendremos un coche acorde a las exigencias actuales en cuanto a emisiones.

    El retrofit puede devolver a nuestro viejo amigo a una nueva juventud

    Generalmente las capacidades de las que se dota un vehículo al que se le ha aplicado esto, no suelen superar los 200 kilómetros de autonomía, por lo que queda reservado a coches con los que no tenemos pensado recorrer largas distancias y dedicarlo únicamente para un uso urbano. Por lo que el perfil del cliente clave que ejecutaría esta transformación sería, el de un conductor con una fuerte concienciación con el medio ambiente, que posee un coche de combustión entrado en años al que le tiene mucho cariño y no quiere desprenderse de él.

    Los utilitarios eléctricos están alcanzando precios más próximos a los 30.000 euros, cifras con las que, hasta no hace mucho, comenzaban a coquetear las berlinas del segmento C alemanas. Pero ¿por cuánto puede salirnos ejecutar una conversión a eléctrico?, pues la cuantía aproximada que se baraja es de unos 15.000 euros, ya incluyendo la mano de obra y el propio coche.

    Por supuesto, en esa cifra, debemos contar con que tendremos un coche con unos 100 kilómetros de autonomía puramente eléctrica, pero con unas prestaciones mínimas y un chasis sin estar ideado para ello. Tampoco tendrá ayudas a la conducción ni las medidas de seguridad propias de un coche recién salido de fábrica, por lo que debo insistir en que este tipo de transformaciones son dirigidas a un nicho muy particular y que no es fácil encontrar.

    Aunque no podrá jamás rivalizar con los modernos eléctricos, sí que supondrá un ahorro de costes

    Con estos vehículos, sobre todo, buscaremos evitar la obsolescencia de muchos vehículos, procediendo a una reutilización parcial de su potencial (principalmente exterior), y dar al coche una segunda vida sin más opulencia que lo que vemos por su carrocería. De hecho desde hace años venimos viendo cómo propietarios, o incluso marcas, han convertido sus coches clásicos en eléctricos, aunque estos sean verdaderas joyas de la historia. Con los clásicos es mucho más sencilla la transformación ya que no tienen demasiada electrónica más allá de luces o la radio.

    Dicha segunda vida puede ser crucial para algunos vehículos que, lo más probable, es que acaben siendo pasto del óxido en un desguace o, en el peor de los casos, abandonados a su suerte. El retrofit es parte de una conversión y mejora de vehículos que ya han quedado desfasados, pero no por ello debemos abandonarlos para que el tiempo y el óxido hagan su trabajo.

    ¿Cómo se lleva a cabo la conversión a coche eléctrico?

    Lo más rápido y sencillo sería adquirir un eléctrico nuevo, pero eso implicaría enviar al desguace a nuestro viejo amigo

    Como ya podemos imaginar, la conversión a coche eléctrico no es algo tan sencillo, y podría demorarnos durante varios meses de trabajo. No es algo tan fácil y sencillo como vaciar el coche e instalarle algunas baterías, sino más bien es un proceso complejo y que resulta de adaptar cada parte a su nuevo cuerpo. Las fases podríamos dividirlas en 4:

    1. Lo primero de todo sería, por supuesto, vaciar toda la parte mecánica del coche. No solo hablamos del motor, sino transmisión, escape, depósito, ventilación… Todo. Dejando en sí únicamente una carrocería y un interior completamente libre de toda carga que un día funcionó gracias a un combustible fósil.
    2. Seguidamente, y como segunda parte, sería la preparación y adquisición de todos los materiales y repuestos necesarios para crear el coche puramente eléctrico, lo que nos llevaría a un tiempo de investigación y compras que podrían demorarse durante semanas. Motor eléctrico, placa de adaptación de la caja de cambios original, baterías, cables, acelerador, terminales electrónicos, y un largo etcétera. Un trabajo que, como vemos, no es de apenas unos días.
    3. El tercer apartado nos llevaría a la instalación de estos elementos. Adaptar cada una de las piezas y repuestos a su nuevo huésped. Esta parte no es tan sencilla como atornillar y conectar, sino que hablamos de que todas las funciones básicas han de ser completamente efectivas, como el sistema de luces, la dirección asistida (si la tuviere) o el claxon.
    4. Por último, y posiblemente el paso decisivo y más complicado de llevar a cabo es la temida homologación. Cada una de las nuevas piezas debe estar perfectamente documentada y dentro del propio proyecto de reforma, firmado por un ingeniero e instalado en un taller certificado para ello. Ya sabemos cómo es la temida burocracia en nuestro país, pero si todo se hace con su debida corrección, sin ningún tipo de prisa y contando con un buen colchón económico, una vez finalizado este paso estaremos disfrutando de nuestro coche de siempre, pero con un toque techie sin igual.
    Será extraño ver un Ford Ka o un Renault Twingo de primera generación cargándose así

    ¿Se puede hacer la conversión a coche eléctrico en España?

    La respuesta a esta pregunta podríamos generalizarla en un simple sí, pero como podemos imaginar el trámite no será tan fácil como ponerle las baterías a nuestro pequeño utilitario y empezar a llevar una vida cotidiana con él. Antes deberemos pasar por nuestra amiga la burocracia española, y debemos decir, que aunque estos coches estén completamente modificados en su interior, las homologaciones suelen seguir cierto patrón, por lo que encontraremos una cierta escapatoria si hacemos las cosas bien.

    Y a hacer las cosas bien, me refiero a plantear la modificación con cabeza, ya que esta conversión repercutirá en la obligatoriedad de unos ensayos certificados y otras no. Me explico: si cogemos un Ford Ka y le instalamos 70 kilos de baterías, en el espacio del maletero, es posible que ese peso no exceda la masa máxima permitida para el eje posterior, por lo que no sería necesario dichos ensayos de certificados, ya que no se modifica la distribución del coche, en cambio, si instalamos un conjunto de baterías de 250 kilos, es posible que si cambie la distribución y, en ese caso, precisemos de un posterior estudio certificado con su correspondiente riesgo de no pasar el examen y haber perdido tiempo y dinero en ello.

    Por ello, el tiempo de adaptación y transformación puede llevar más tiempo del que imaginamos si estudiamos cada coche individualmente y analizamos la conversión, siempre pensando en la futura homologación. Por ello, lo más recomendable siempre será sustituir las pieza de la mecánica de combustión por las eléctricas sin variar demasiado el peso. El motor de gasolina o diésel, por uno eléctrico, y que mantenga aproximadamente la potencia, o la instalación del conjunto de baterías donde antes se encontraba el depósito de combustible.

    No tendrá tecnología moderna, pero podremos movernos con ellos libremente

    Lo cierto es que la tediosa burocracia en nuestro país es muy confusa con respecto a estas modificaciones, así como anticuada, y no solo podemos quedarnos con la legislación española, sino que también tendremos que echar una ojeada a la europea. La documentación a presentar parece sencilla: proyecto técnico, certificado de conformidad del servicio autorizado y el certificado del taller que ha llevado a cabo la reforma. Así, no parece tan complicado, pero una vez buceas en el laberinto burocrático, la cosa se complica. Después de mucha investigación, hemos llegado a la conclusión de que sí se puede llegar a homologar este tipo de vehículos pero esto nos llevará tiempo y dinero. Los ensayos certificatorios pueden tener un coste de entre 2.000 y 8.000 euros por ensayo, las pruebas se hacen únicamente en el INTA, el cual puede darte cita para realizarla dentro de varios meses. Una falta total de información y estandarización.

    En España tenemos el ejemplo de algunas empresas como Elektrun Cars o eCoche, que su dedicación es la de la transformación y conversión de coches de combustión a vehículo 100% eléctrico. En ambas podrás tener un contacto directo y te realizarán la conversión completa del vehículo adaptándose a tus preferencias y, por supuesto, a la legislación vigente.

    ¿Estos modelos tendrán futuro?

    Como ya hemos comentado y todo el mundo sabe, el futuro es eléctrico, de eso no cabe la menor duda. Donde la legislación apura cada vez más a fabricantes a declarar unas emisiones medias más bajas, llegará el momento en que esas cifras serán prácticamente imposibles de lograr si no es conjugando toda su gama con baterías para la movilidad eléctrica. De hecho, por este mismo motivo, los antiguos vehículos de combustión tendrán cada vez más restringido el acceso a las grandes ciudades.

    El futuro es de los eléctricos

    Una manera de continuar dándoles una segunda vida pasa por transformarlos a eléctricos. Es posible que en unos años la industria de la conversión de coches de gasolina o diésel en vehículos eléctricos esté más estandarizado de lo que pensamos, ya que, al menos actualmente, no todo el mundo puede afrontar el gasto que supone un vehículo nuevo de motricidad eléctrica, mientras que el retrofit tiene un coste inferior y nos garantiza el poder utilizar nuestro viejo amigo por todas las ciudades con restricciones al tráfico contaminante.

    Este futuro, sin lugar a dudas, pasa por una legislación mucho más acorde con los tiempos actuales. Como hemos visto anteriormente, la actual se pierde entre ríos de burocracia lo que hace conllevar esto a niveles prácticamente insostenibles. Como pasa con otros muchos apartados referentes al mundo del automóvil, la legislación deberá actualizarse con el paso de los años por la propia inercia del sector, lo que sí esperamos es que esto se produzca cuanto antes, ya que todos saldremos ganando si estos trámites son más ágiles.

    Fotos: Pixabay y Motor.es

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