El Hennessey Blackbird no necesita ni turbo ni motores eléctricos: su V8 entregará 850 CV y hasta 354 km/h
El sucesor de los Venom GT y Venom F6 se inspira en el Lockheed SR-71 Blackbird, siendo un coche casi anacrónico capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos del cual se harán 71 unidades para todo el mundo por valor de 2,17 millones de euros.

La nueva bestia de Hennessey es tan rápida que ha viajado al pasado. El sucesor del Venom GT y Venom F6 se llama Blackbird, un nuevo hypercar que parece el hijo que podrían haber tenido uno de los susodichos Venom y un caza de combate. Y precisamente esa es la idea que han tenido los de Sealy, Texas, a la hora de diseñar este monstruo.
Según la marca, han partido de una hoja en blanco, igual que hicieron años atrás con el Venom F5, cuya producción se espera que termine para alrededor de 2028. Hennessey se prepara así con el siguiente paso, un coche tan analógico que parece que hubiera venido de hace dos o tres décadas, cuando era aún época de bonanzas para el sector del automóvil.

Hennessey Blackbird, un caza para la carretera
Esta bestia tiene detrás del cockpit un motor V8 6.2 atmosférico, desarrollado en conjunto con Ilmor Engineering - los encargados de hacer el motor Chevrolet de media parrilla de IndyCar, incluyendo Penske o McLaren, así como la empresa que colaboró con Mercedes-Benz en su retorno a la Fórmula 1 allá por 1993. El objetivo es que entregue entre 800 y 850 CV, acelere de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y logre alcanzar los 354 km/h (220 mph) de velocidad máxima, todo ello sin que el conjunto en vacío pase de 1.360 kg.
El objetivo es que sea el V8 de admisión natural, sin turbos y sin hibridar, sin nada de artificios, más potente del mundo. Directamente conectado a las ruedas traseras como única opción, acoplado a una caja de cambios manual de seis velocidades con engranajes expuestos. Una conexión igual en un coche que… te lo creas o no, no buscar ser extremo.
Un V8 para un hypercar que busca ser apto para largas distancias
Este Blackbird va a tener lo justo y necesario de ayudas: ABS, control de tracción y gracias. Eso sí, contará de fábrica con Michelin Pilot Sport Cup 2 y una suspensión adaptativa para pegarlo al suelo en todo momento, de manera que la aerodinámica se mantenga estable. Es un hypercar de Hennessey, sí, pero quiere ser más un coche emocional con carácter analógico con una conexión especial más que ser un coche de récords mundiales de aceleración o velocidad punta.

Su nombre viene del Lockheed SR-71 Blackbird y, como tal, hace muchas referencias a él. Por dentro es como subirse a un caza, con toques de lujo aquí y allá como una representación del caza en cuero con raíles imitando los afterburners cuando se acelera a fondo con el coche. Destaca el enorme cuadro de mandos y, en general, todo el habitáculo pensado para centrarse solamente en la conducción, en volar a ras de suelo.
Múltiples referencias en un diseño espectacular
Sorprende, con todo esto, que tenga comodidades como cuatro posavasos, espacio para meter varias maletas y un habitáculo de mayor tamaño que el Venom F5 al que reemplazará en unos años. De hecho, tiene conectividad con dispositivos, pero discreta - aquí te olvidas de la pantalla y vas a lo que vas.
En su diseño, no sólo es un homenaje al Lockheed SR-71 Blackbird, sino que hay un poco de todo. Los pontones se basan en los monoplazas de Fórmula 1 y los aletines en los antiguos LMP1 del Campeonato Mundial de Resistencia. La cuádruple salida de escape se inspira en el Bell X-1 de 1947, el primer avión que superó la velocidad del sonido al volar a Mach 1,06 (1.127 km/h) a una altura de 13.000 metros.

71 unidades y 2,17 millones de euros cada una, la mayoría con dueño
Este Hennessey Blackbird se mostrará por primera vez al público en apenas unos días: aparecerá el 14 de agosto en The Quail, en California, siendo un aperitivo - y es que, dado que se fabricará una vez acabe la producción del Venom F5, se calcula que su producción tendrá lugar durante 2029 y 2030. Un coche simplemente increíble, para quien quiera sentirse con un caza por la carretera - eso sí, un caza cómodo, pensado para hacerse 800 millas (1.287 km) por cualquier tipo de vías con una conexión como ninguna otra.
Un coche del que se fabricarán un total de 71 unidades para todo el mundo (fabricándose como un modelo global en términos de homologación) por un valor de 2,17 millones de euros (2,5 millones de dólares) cada unidad. Según la marca, más de dos tercios de las unidades ya tienen dueño, quedando aún en torno a unas 20 unidades aún disponibles. Y ya pasó con el F5, en el mismo evento pueden volar esas unidades.
