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Historia del Corvette ZR1, las siglas más míticas del deportivo americano

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Las siglas ZR1 siempre han tenido un significado especial dentro de la gama Corvette, por lo que nunca han sido adjudicadas por motivos banales o comerciales.

Los Corvette ZR1 siempre han sido los más potentes y prestacionales de sus respectivas gamas, no estando presente en todas las generaciones del Corvette.

Corvette C6 ZR1, 'The Blue Devil'.

Hoy día conocemos sobradamente lo que significan las siglas ZR1, la versión más explosiva del Chevrolet Corvette, sin embargo, no es tan conocido el origen de estas siglas, que hacen referencia a un paquete deportivo que nacía en 1970 para el C3 y estuvo disponible solo hasta 1972. En el que el protagonista absoluto era el motor ZR1 de más de 370 CV. Básicamente una versión de menor cilindrada del poderoso V8 427 L88, un Big Block desarrollado por la marca con elementos de competición.

Hace años, los fabricantes norteamericanos no estructuraban su gama de una manera lineal u ordenada, combinando opciones mecánicas y niveles de equipamiento ya estructurados. A partir de una versión base, el cliente podía escoger entre muy distintas opciones mecánicas y de transmisión, así como diversos elementos de equipamiento y por supuesto, los consiguientes paquetes opcionales que incluían diversos elementos o bien mecánicas o bien de equipamiento.

Este era el caso del “ZR1 package”, que incluía el motor LT1 small block debidamente modificado con diversos elementos del enorme L88, además de radiador de aluminio, transmisión reforzada de 4 velocidades en lugar de la estándar de solo tres relaciones, nuevo sistema de frenos más efectivo y suspensión revisada deportiva con barra estabilizadora.

Rarísimo ejemplar del Corvette C3 ZR1 convertible, uno de solo 8 fabricados.

Al ser una opción considerada por Chevrolet exclusivamente para competición, los Corvette ZR1 no podían incluir elementos de confort tales como la propia radio, elevalunas eléctricos, sistema de aire acondicionado, tapacubos o algo tan simple como la luneta térmica trasera.

Estas opciones, que a simple vista pudieran ser la descripción de una versión potenciada más, transformaban por completo al Corvette en todo un vehículo listo para el circuito, pero curiosamente, podía ser solicitado en cualquier concesionario de la marca como una opción más, opción que además no estaba oculta a los ojos de los clientes particulares.

Sin embargo, con un precio que rondaba los 1.220 dólares de la época, cuando el precio base del Corvette era de unos 5.200, hacían de este paquete una opción que raramente era considerada por los clientes. Por lo que de los 66.121 Corvette que salieron de fábrica entre 1970 y 1972, tan solo 53 equipaban el paquete ZR1, de los cuales solo 8 unidades disfrutaron de la carrocería convertible como la que aparece en las imágenes, que fue vendido en Monterey 2016 por 159.500 dólares.

En 3 años que estuvo disponible el paquete ZR1 solo se ensamblaron 53 unidades.

Por lo que la unidad que podemos ver en las fotografías no podemos considerarlo tan solo un Corvette C3 convertible más, ya que es uno de los solo 25 Corvette modelo 1970 que fueron encargados con el especial ZR1 package, de los cuales tan solo 8 fueron encargados con la carrocería convertible que luce este ejemplar, una extraña combinación, ya que esta variante nacía única y exclusivamente con el objetivo de maximizar el rendimiento del Corvette, con vistas a aquellos clientes que desearan competir con el, no simplemente emplearlo como vehículo de paseo, como hoy día es habitual en el segmento de superdeportivos.

Tras 1972, la opción ZR1 desapareció de la gama, y no fue hasta 1990 que Chevrolet no desempolvó estas siglas, para bautizar la versión más explosiva y técnicamente avanzada de la gama C4 nacida en los ochenta.

En aquella época General Motors había adquirido la renombrada Lotus, por lo que la compañía británica colaboró con Chevrolet para evolucionar el motor L98 convencional y crear un nuevo motor V8 de 32 válvulas que fue denominado LT5. Con la misma cilindrada, 350 pulgadas cúbicas o 5.7 litros, era capaz de erogar 380 caballos, un 50 por ciento más potente que el convencional, convirtiéndose en el V8 más potente de su momento.

Corvette C4 ZR1, 'The King of th Hill'.

El motor fue tan evolucionado, que no podía ser fabricado en las propias instalaciones de Chevrolet, por lo que en lugar de ser ensamblado en las instalaciones de Lotus, lo que lo habría encarecido gravemente, tuvieron que recurrir al fabricante Mercury Marine, que en ese momento fabricaba motores V8 marinos para GM.

Pero la mecánica no fue la única novedad del modelo firmada con Lotus Engineering, ya que estos también revisaron convenientemente el bastidor del Corvette, con una nueva suspensión FX3 creada para este modelo. Así mismo, los trenes rodantes se revisaron, que ahora contaban con nuevas llantas de 17 pulgadas. Al contrario que su antecesor, todos los cambios eran notablemente visibles desde el exterior, por lo que con un poco de atención, es posible distinguir un ZR1 de sus hermanos de gama. Así mismo, Chevrolet practicó pequeños cambios estéticos en el exterior que en 1991 fueron extendidos al resto de la gama.

Una de las curiosidades del ZR1 es que si bien era presentado y anunciado como un modelo individual, como actualmente es costumbre, lo cierto es que realmente no era una versión diferenciada del Corvette base, ya que a nivel interno seguía siendo una opción más de acabado, identificada con el código RPO ZR1, con un sobrecosto de 27.000 dólares en el momento de su lanzamiento, aunque poco después este fue aumentado.

Preparado por Lotus Engineering, el ZR1 de 1990 era un salto inmenso en prestaciones.

Su potencial y prestaciones le hicieron ganarse el apodo “The King of the Hill” entre los aficionados, con una aceleración de cero a cien por debajo de los 4.5 segundos, una velocidad máxima cercana a los 300 km/h y una manejabilidad muy mejorada con respecto al modelo estándar, lo que lo acercaba a sus rivales europeos realmente por primera vez.

Cerca de 6 años en producción, Chevrolet comercializó cerca de 7.000 ejemplares del ZR-1 entre 1990 y 1995. Hasta la llegada de la versión Z06 del nuevo Corvette C5 en 2001, los números del C4 ZR1 no fueron superados por otro Corvette.

Más de diez años después y ya siendo comercializada la sexta generación del ´Vette, Chevrolet volvía a utilizar las siglas ZR1, y como en la anterior ocasión, para un modelo que realmente las merecía. Nacido ya en la era de Internet, el desarrollo de esta bestial versión no pudo ser tan secreto como las anteriores. Desde los primeros rumores que apuntaban a la creación de un Corvette más prestacional, hasta las diversas filtraciones que revelaron la creación de un nuevo bloque sobrealimentado, el nuevo ZR1 estuvo unos cuantos años generando titulares.

Las prestaciones de los superdeportivos más insignes por un precio considerablemente inferior.

Desvelado a finales de 2007, el nuevo ZR1 disponía de un nuevo V8 denominado LS9 de 6.2 litros que entregaba 648 caballos, 136 caballos más que el LS7 de 7.0 litros atmosférico que montaba en ese momento el Corvette Z06, que compartía plataforma de aluminio con el ZR1.

Con un bastidor desarrollado en el Nürburgring, el nuevo ZR1 apuntaba aún más alto que la anterior generación del modelo, plantando cara a los más consagrados deportivos europeos, de hecho, esta generación fue la que comenzó a tener una presencia más visible en Europa.

Fabricado con numerosos elementos en fibra de carbono, embrague de doble disco, suspensión Magnetic Selective Ride y frenos carbonocerámicos, el último ZR1 era todo un salto adelante incluso para la propia generación, lo que contrastaba gravemente con el diseño y los acabados que tenía la sexta generación del deportivo, con una consola central más próxima a la de un utilitario que a la de un vehículo de más de 100.000 dólares. Además, contaba con un nuevo sistema Performance Traction Management que gestionaba la tracción en todo momento para elevar el rendimiento.

Radical y muy tecnológico, compartía bastidor de aluminio con el Z06.

Al igual que su antecesor directo, la versión C6 ZR1 también era distinguible del resto de versiones, sobre todo por el impresionante ensanchamiento generalizado en toda la carrocería, las entradas y salidas de aire y sobre todo, la ventanilla transparente que coronaba el capó, dejando a la vista la tapa superior del V8.

Todo un salto con respecto a la gama regular del Corvette, que permitía a los de Chevrolet poder medirse con las vacas sagradas del segmento deportivo.

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