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    Previo y horarios de la Gateway 500 de IndyCar 2019

    Adrián Fernández
    Adrián Fernández10 min. lectura

    El populoso óvalo corto de 2 kilómetros acoge la antepenúltima prueba de la temporada, con los eventos de Pocono aún en la recámara.

    Penske, dueña y señora de los óvalos cortos, busca reafirmar el liderato de Josef Newgarden.

    Scott Dixon, a la caza de un quinto podio consecutivo.

    La idiosincrasia del irregular calendario de IndyCar, dictado en determinados casos por conceptos que van más allá de los deseos de la categoría, hacen que un periodo vacacional de dos semanas sin competición se vea sucedido por tres semanas consecutivas de carreras. La primera transcurrió de forma arrítmica, con unas 500 millas de Pocono que se quedaron en 320 por culpa de un mal tiempo que ya había obligado a cancelar la clasificación, y con un accidente múltiple cuyas consecuencias aún colean. En esta segunda semana de tres, IndyCar repite con la forma oval por última vez este año, pero en un escenario muy distinto, regresando de noche a las raíces del Medio Oeste americano (el estado de Illinois limita con Indiana) para la disputa de la carrera de 500 kilómetros en Gateway.

    El óvalo de Gateway, conocido por motivos de patrocinio como World Wide Technology Raceway, es un trazado de 2,012 kilómetros (1,25 millas) que, al igual que Pocono, presenta una configuración distinta en sus curvas, pero con una ejecución distinta, ya que se trata de un óvalo corto. Su forma es similar a la de un óvalo tradicional, con dos rectas separadas por dos curvas continuas de 180 grados, pero la primera es la más cerrada y la menos peraltada, con un gradiente de 9º similar a Indianápolis, mientras que la segunda es más larga y dispone un peralte de 11º. Aunque parezca poca diferencia, es realmente notable a la hora de mantener una velocidad media elevada.

    Es esencia, el óvalo es una versión a la inversa, y algo más corta, del óvalo de Motegi en Japón, utilizado para carreras de IndyCar entre 1998 y 2010, y cuya primera curva es la abierta, con peraltes muy similares a los de Gateway. La mayor longitud de las rectas respecto a otros óvalos "planos" que fracasaron en el pasado, como Phoenix, da algo más de juego de cara a los adelantamientos, pero el uso de la línea externa es, por lo general, bastante complicado, por lo que obtener un buen rebufo camino de la curva 1 sigue siendo la forma de proceder para ganar posiciones, habiéndose registrado un ligero incremento en ese aspecto en la pasada edición.

    El promotor del Gran Premio de Long Beach, Chris Pook, fue el encargado de concebir el óvalo de Gateway en 1994, un año en el que la situación de IndyCar era boyante y poderosa. Para ello, se eligió un terreno ocupado por un circuito en desuso en Madison, una ciudad al sur de Illinois, situada a medio camino entre los históricos óvalos de tierra de Springfield y DuQuoin, y recibió su nombre en base al monumental Arco Gateway situado en St. Louis, Missouri, al otro lado del río Mississippi. No obstante, la carrera debutó en 1997, en medio del Split, la guerra civil de los monoplazas americanos. De hecho, Gateway fue lanzado al foco de la disputa, ya que la edición inaugural fue organizada por la CART el 24 de mayo, el día antes de las 500 millas de Indianápolis de la Indy Racing League, después de que CART celebrase el año anterior una carrera de 500 millas en Michigan el mismo día de la Indy 500 como competencia directa.

    Paul Tracy ganó la primera edición a dos vueltas del final, y la carrera seguiría ocupando el mismo lugar en el calendario dos años más, siendo en 1998 el primer óvalo corto en probar el fallido experimento de usar alerones de superspeedway. Tras las victorias de Alex Zanardi y Michael Andretti, y pese a moverse la prueba a septiembre, con triunfo de Juan Pablo Montoya, la asistencia pasó a ser la mitad que en 1997, y Gateway se sumó a Homestead cruzando la acera rumbo a la Indy Racing League en 2001. Después de un popular triunfo de Al Unser Jr. en 2001, y dos palizas de Penske con Gil de Ferran y Hélio Castroneves, unas gradas cada vez más vacías, agravadas por el éxito del óvalo de Chicagoland al norte del estado, fulminaron la carrera tras la edición de 2003.

    Pese a seguir con carreras de NASCAR y drag, el óvalo fue cerrado en 2010, aunque reabrió dos años más tarde. Con nuevos gestores, se persiguió el regreso de la unificada IndyCar, y se consiguió en 2017, con un éxito brutal de asistencia y una gran victoria de Josef Newgarden, pasando a su compañero Simon Pagenaud con toque incluido, y Will Power triunfó el año pasado imponiendo una estrategia agresiva en una carrera muy táctica. En esta tercera edición consecutiva, se espera que el evento siga siendo un éxito de taquilla, bajo el auspicio de un excelente promotor, asentado como la gran perla que IndyCar ha encontrado en el mundo oval esta década, y un gran contraste con el desastre del regreso a Phoenix.

    En Gateway se rescata una tradición de los óvalos de tierra, en la que los pilotos forman en filas de tres en las vueltas de formación como saludo a la afición / © Chris Owens - IndyCar Media

    En base a lo visto los dos últimos años, y este mismo año en el óvalo de Iowa, todo lo que no sea un dominio de Penske en cuanto a ritmo puro, al menos en clasificación, resultará muy sorprendente, aunque en el mismo Iowa ya se observó que las condiciones nocturnas cambian el juego de forma relevante. Un buen día de Penske beneficiará notablemente las opciones de título de Newgarden, quien recibió un gran espaldarazo con el abandono de Alexander Rossi en Pocono, y al que le vendrían bien todos los puntos posibles para repeler las amenazas de su compañero Simon Pagenaud y, sobre todo, de un enrachado Scott Dixon (una victoria y tres segundos en las últimas cuatro carreras) que ya rozó la victoria el año pasado.

    Ganassi sabe de la importancia de esta carrera para las posibilidades de hexacampeonato del neozelandés, y por eso ha llevado a cabo varios test aquí, permitiendo que su segundo espada, un Felix Rosenqvist que lucirá una espectacular decoración "monstruosa", haya podido ganar confianza por primera vez en óvalo. Con todo, Andretti Autosport debería reaccionar tras el desastre de Pocono, al igual que un Spencer Pigot que debería beneficiarse del buen hacer del equipo Carpenter en estos terrenos. La parrilla volverá a tener 22 coches, siendo de nuevo Conor Daly y Charlie Kimball la pareja en Carlin, toda vez que Kimball firmó una carrera adicional gracias a un nuevo patrocinador. Eso sí, todavía ni rastro de DragonSpeed. Si aguantan durante la madrugada del sábado, la carrera puede merecer bastante la pena.

    Sesiones y horarios de la 10ª GATEWAY 500 2019

    * Horario peninsular. La carrera se emitirá en directo a través de Movistar Fórmula 1.

    clasificación de la indycar (14 carreras de 17, 216 puntos en juego)

    Fotos: IndyCar Media