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    IndyCarSe pospone el GP de Long Beach; St. Petersburg se hará a puerta cerrada

    Por el momento, la icónica fuente de Long Beach no verá a Alexander Rossi pasar por su lado en 2020IndyCar Media

    La prohibición de concentraciones numerosas en Long Beach tumba temporalmente el segundo evento más importante de la categoría.

    El alcalde de St. Petersburg ratifica la continuidad de la carrera de este fin de semana, sin aficionados ni entrenamientos el viernes.

    ACTUALIZACIÖN (23:55h): Tras esquivar la bala de la cancelación de la primera ronda de la temporada, el evento más emblemático de IndyCar después de las 500 millas de Indianápolis no tendrá lugar en su fecha original en 2020. Los organizadores del Gran Premio de Long Beach, previsto para el fin de semana del 17 al 19 de abril, han anunciado que el evento queda postergado, a la vez que reconocen la posibilidad de que la edición de este año pueda resultar cancelada.

    La decisión parte del anuncio del alcalde de Long Beach, Robert Garcia, de prohibir la celebración de todos los eventos con una asistencia superior a 250 espectadores en la ciudad. La asociación promotora del evento, GPALB (Grand Prix Association of Long Beach) ha asegurado que «mantiene conversaciones con la ciudad, varias organizaciones de carreras y el Centro de Convenciones de Long Beach» (rodeado por el circuito urbano) «para discutir la viabilidad de celebrar el evento a lo largo del año en una fecha más tardía».

    El aplazamiento afecta también al campeonato IMSA, que hoy mismo ha anunciado el traslado de las 12 horas de Sebring al mes de noviembre, y que comparte el evento de Long Beach con la IndyCar Series. La GPALB ha manifestado también que, en el caso de que no se pueda llegar a un entendimiento para programar de nuevo el evento, este quedará cancelado, emplazando a la edición del año próximo que tendrá lugar entre el 16 y el 18 de abril.

    NOTICIA ORIGINAL: Las cancelaciones y aplazamientos masivos en la práctica totalidad de los deportes a nivel mundial ya se reflejan en los Estados Unidos, un país muy poco preocupado hasta hace pocos días por el avance inexorable del coronavirus. La reciente restricción de vuelos internacionales impuesta por su presidente Donald Trump el contagio de varios deportistas de élite y la suspensión de grandes ligas como la NBA o la NHL amenazaba con ser una bola de nieve que derivase en la suspensión de la primera carrera de la IndyCar Series, pero ésta finalmente no se ha producido.

    Este jueves amaneció en St. Petersburg con la noticia del grupo promotor Green-Savoree de que el acceso de los aficionados al trazado urbano quedaba totalmente prohibido durante el fin de semana, anunciándose también una rueda de prensa posterior sobre el futuro de la carrera poco después de que las populares 12 horas de Sebring, albergadas también en el estado de Florida y que iban a disputarse la próxima semana, fuesen aplazadas al mes de noviembre. Finalmente, el alcalde Rick Kruseman ha confirmado oficialmente que el Gran Premio de St. Petersburg continuará adelante este fin de semana.

    Dirigiéndose a los medios desde la Estación Policial de St. Petersburg, Kruseman ha confirmado restricciones adicionales, siendo la más importante la del programa de competición. La actividad en pista del viernes queda totalmente cancelada, y solo habrá sesiones oficiales el sábado y el domingo, con una programación condensada aún por anunciar, aunque el horario de la carrera y su emisión en directo no varía. Con ello, IndyCar sigue la estela de NASCAR, organismo que también ha confirmado que sus carreras en Atlanta y Homestead-Miami estas dos semanas tendrán lugar en condiciones similares.

    A raíz de la política de competir "a puerta cerrada", el acceso al circuito se verá reducido a los miembros de los equipos, operarios del circuito y un número limitado de miembros acreditados de la prensa. A su vez, todas las actividades públicas relacionadas con la carrera han quedado canceladas, en pos de proteger a los espectadores de posibles contragios del COVID-19. Como medida adicional, todos los pilotos rellenarán un cuestionario para monitorizar su estado de salud antes de acceder al trazado.

    A su vez, todas las categorías soporte del Gran Premio, tanto las tres disciplinas del Road to Indy (Indy Lights, Indy Pro 2000 y US F2000) como la Pirelli GT4 America, tendrán lugar, aunque sufrirán recortes similares. Los detalles específicos sobre el reembolso de las entradas o las circunstancias contractuales que rodean a esta decisión, tomada en conjunto entre el gobierno de la ciudad, los responsables médicos y los principales representantes de IndyCar, todavía no son públicos.

    El futuro de las próximas rondas, tanto para IndyCar como para el resto de competiciones, sigue en el aire, después de los numerosos cambios de calendario que han afectado a casi todas las disciplinas posibles: Fórmula 1, MotoGP, Formula E, Mundial de Resistencia, Super Formula, IMSA, Mundial de Superbikes y muchos más. Por lo pronto, las competiciones americanas continúan adelante, a tenor de la falta de casos detectados de coronavirus en sus paddocks, pero más allá de este domingo, todo es una incógnita, incluída la Indy 500 en "solo" dos meses.

    Fotos: IndyCar Media

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