¿Llega la era de la limitación de velocidad en los coches a 120 km/h?
Los fabricantes están limitando voluntariamente la velocidad de sus coches, especialmente los eléctricos y urbanos. La medida busca reducir costes, mejorar la seguridad y conservar la autonomía. ¿Estamos ante el principio de una nueva era donde no podremos pasar de 120 km/h?

Que los fabricantes limiten por sí mismos la velocidad máxima de sus coches no es algo nuevo, pero la tendencia está en alza, y las restricciones se vuelven cada vez más bajas. Un día, quizá, todos los coches nuevos no superen los 120 km/h.
En los años 90, los aficionados a los deportivos alemanes escuchaban a menudo en programas como Turbo la frase “voluntariamente limitado a 250 km/h”, un comentario que alimentaba la fascinación por su velocidad máxima. Esa época parece quedar atrás: nuestros coches circulan cada vez más despacio. Los modelos limitados a 250 km/h siguen existiendo, pero ahora la limitación llega también a coches mucho más comunes y accesibles.
El último en hablar del tema ha sido Oliver François, director de Fiat. Según sus declaraciones, algunos modelos podrían limitarse a menos de 120 km/h. La razón principal es económica: considera que los sistemas de ayuda a la conducción exigidos por Europa, pensados para reducir riesgos a alta velocidad, no son relevantes en coches pequeños que se usan sobre todo en ciudad. Así, los Fiat 500, Pandina y Grande Panda podrían ver reducida su velocidad máxima.

François explicaba que: “Con todas estas normas, lo más complicado son los coches urbanos y la conducción en ciudad, porque son coches pequeños, accesibles, económicos, comprados por jóvenes para sus trayectos diarios… circulan mucho más despacio. El uso es distinto.” Para él, el coste extra de estos sistemas no está justificado, sobre todo porque están diseñados para velocidades mucho más altas que las realmente necesarias.
¿Reducir la velocidad disminuirá realmente los costes? La respuesta podría llegar con la creación de una nueva categoría de coches, más sencillos, los E-car.
En la práctica, Fiat ya limita la velocidad de sus modelos: el Panda eléctrico alcanza como máximo 132 km/h, mientras que su primo, el Citroën ë-C3, llega solo a 135 km/h. El Renault 5 de entrada no lo hace “mejor” en este sentido, incapaz de superar los 130 km/h.
Esta limitación voluntaria se está extendiendo con los coches eléctricos. Por ejemplo, la Renault Mégane E-Tech circula entre 150 y 160 km/h, el Peugeot e-208 llega a 150 km/h, mientras que su equivalente de motor térmico alcanza los 210 km/h. Incluso el futuro e-208 GTI, con 280 caballos, no podrá superar los 180 km/h.
El coste, después de la seguridad

En los coches eléctricos, la limitación puede ser técnica —como en la Alpine A290— o un criterio consciente para reducir el consumo y conservar la autonomía. Para Fiat, el objetivo parece más económico.
Hace unos años, la razón principal era la seguridad. Desde 2020, todos los Volvo se venden con límite de 180 km/h, un equilibrio entre seguridad y satisfacción del cliente. En 2022, Renault ofrecía el servicio safety car para limitar el Clio V a 110 km/h por 59 euros. En 2015, Ford ya permitía restringir la velocidad mediante la configuración de la llave. Más recientemente, Tesla permite configurar la velocidad máxima en la App, por si vamos a prestar el coche a nuestro hijo o un amigo de pie pesado.
Con estos movimientos, los fabricantes parecen preparar al público para un futuro donde la velocidad máxima de muchos coches, especialmente eléctricos y urbanos, estará voluntariamente limitada, combinando economía, seguridad y eficiencia energética.
Fuente: Caradisiac

