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    Dakar 2021Loeb deja el Dakar de forma ejemplar: se sacrifica por ayudar a Nani Roma

    Sebastien Loeb, en el vivac de la etapa 7 del DakarBahrain Raid Xtreme

    El francés dice adiós a una edición en la que le ha pasado de todo, y en la que ya llevaba más de 12 horas perdidas.

    En la 8ª etapa se quedó tirado con dos pinchazos, y le entregó su única rueda de repuesto a su compañero Nani Roma, que lucha por el 'top 5'.

    Para el hombre con más títulos mundiales de rallies, el Dakar, que no es exactamente la misma modalidad, se ha convertido en una piedra en el zapato. Sébastien Loeb cierra en blanco, un año más, su participación en el raid más duro del mundo, y esta vez es con una sensación nefasta.

    Aunque es consciente del potencial del Hunter T1 que Prodrive montó para que el Bahrain Raid Xtreme (in extremis) debutase este año, no se puede decir que le haya salido nada bien. Ha tenido de todo: problemas de navegación (el primer día ya perdió 15 minutos), una sanción por exceso de velocidad porque no se activó el aviso sonoro, una rotura casi catastrófica de la suspensión que le hizo ceder 8 horas, otra con los rodamientos que le hizo ceder otras tres... y al final, el colmo de la mala suerte.

    Después de una primera parte de la maratón infernal, que remataron bien entrada la madrugada, Loeb y su sempiterno copiloto Daniel Elena salieron con los repuestos justos: tres pinzas de freno, un trapecio y una rueda de repuesto. Llevaban 11 horas de retraso con la cabeza, pero el objetivo era completar este Dakar para recabar datos de cara al 2022.

    Pero no pudo: Nani Roma le necesitaba. El catalán pinchó y no le quedaban neumáticos, así que Loeb le entregó el único que tenía. El problema es que no pinchó una, sino dos veces. Sin posibilidad de recibir el apoyo de un camión de asistencia (el de Prodrive, el de los españoles Esteve, Tibau y Bastida, se quedó tirado el día anterior) no les ha quedado más remedio que abandonar. Con una rueda pinchada aún habrían podido llegar. Con dos, imposible.

    «Debemos renunciar al Dakar. La muerte en el alma... Estamos decepcionados por el equipo Bahrain Raid Xtreme, pero tenemos muchas lecciones que aprender de esta edición para volver con más fuerza el próximo año», resumía Loeb en twitter junto a una foto que lo dice todo. La buena noticia: es que implícitamente confirmaba que estará de vuelta en 2022, algo que antes incluso de esta edición no estaba claro.

    La solidaridad que ha mostrado Loeb no es demasiado habitual. Al fin y al cabo, no hay obligación de cumplir con esa disciplina de equipo más que desde un punto de vista moral: el alsaciano es consciente de que Roma haría lo mismo en su caso.

    Es una ley no escrita en el Dakar, pero que todos cumplen (o deberían): en el momento en que las opciones de un miembro del equipo se hunden, pasa a convertirse en un coche de apoyo para asistencia. Es lo que ha hecho Loeb, pero también Cristina Gutiérrez, que ni siquiera pudo tomar la salida de esta octava etapa y pese a abandonar la competición a efectos prácticos, seguirá bajo la modalidad 'Dakar Experience', que básicamente es continuar en carrera pero sin medir sus tiempos ni tener que cumplir con los puntos de control, para ejercer de asistencia a sus compañeros del Red Bull Off Road Junior Team, con el adolescente Seth Quintero por ejemplo.

    Roma: «Esta deportividad no se ve en otros deportes»

    Nani Roma se mostró muy agradecido a la labor de Loeb, pero más allá de eso destacó la camaradería que hay en esta modalidad de automovilismo.

    «En el vivac todos los pilotos se sientan juntos por las noches y se ponen al día de cómo ha ido la etapa del día. Hay una verdadera deportividad que quizás no veas en otros deportes, donde la rivalidad se impone. Aquí, todos los equipos se ayudan entre sí, por ejemplo, Carlos [Sainz] se quedó sin combustible de camino al campamento. Cuando lo vimos, lo remolcamos, sé que él habría hecho lo mismo por mí», confiesa, en declaraciones facilitadas por el equipo.

    En este 2021, Roma se ha visto ayudado a Loeb y en 2022, quizá, le toque a él sacrificarse por su compañero. Es la ley del Dakar, que todos aceptan (y potencian) con el mayor de los placeres.

    Fotos: Bahrain Raid Xtreme