Márquez desvela por qué ganó en Hungría pese a su brazo: "Desobedecí a todo Ducati"
El eneacampeón del mundo de motociclismo, Marc Márquez, admite que la hazaña conseguida en Balaton Park es muy poco probable que se repita a corto plazo. Para conseguirla, se ha dado una combinación de factores que incluye una apuesta técnica que Ducati no aconsejaba.

Marc Márquez volvió a sorprender a todo el mundo con un fin de semana de dominio en Balaton Park, un circuito que ya se le dio bien en 2025 y en el que ha vuelto a mostrar su clase a pesar de la reciente operación del hombro derecho.
Lo cierto es que el piloto ilerdense comenzó el fin de semana con mucha calma, y esa ha sido precisamente una de las claves de su pole y doble triunfo en la Sprint y la carrera del domingo. Y es que Marc Márquez sabía perfectamente que, tras su retorno en Mugello, su estado físico iba a pasarle factura.
La primera clave: el enfoque del viernes
Marc Márquez sabía que Balaton Park era un circuito propicio para adoptar un enfoque conservador de inicio. Primero, para conservar fuerzas de cara al sábado y el domingo. Segundo, por ser un circuito lento con predominancia de curvas a izquierdas y, además, un trazado que se le da especialmente bien.
«Es verdad que esperaba encontrarme peor en este circuito, pero yo creo que la clave fundamental fue dosificarme mucho el viernes», comenzaba diciendo el piloto de Ducati el domingo por la tarde. «Simplemente apreté dos o tres vueltas. Ayer [el sábado] me he encontrado mejor que hoy, pero bueno, lo he dado todo».
«Hacer un fin de semana como el que he hecho es muy difícil técnicamente», agregaba, consciente de que Balaton Park le favorecía. «Porque cuando tú el viernes no aprietas, el sábado apretar es difícil. O tienes muy por la mano el circuito o es imposible».
El brazo derecho es, claramente, el punto débil de Marc Márquez tras la reciente operación y tantas lesiones en el mismo. Por eso, el español duda que vaya a sentirse tan competitivo en otros trazados.
«Veremos si tenemos más oportunidades. Porque, repito, y no quiero ser conservador, pero me han salvado las curvas de izquierda este fin de semana», argumentaba. «Veremos en Brno, Holanda. Necesitamos tener esa paciencia para ir sumando y siguiendo; porque, como se ha visto, todo puede pasar».

La segunda clave: el neumático medio trasero
Si el enfoque ha sido clave en el éxito de Marc Márquez durante el fin de semana en Hungría, una decisión técnica del propio piloto no lo ha sido menos. Y eso, a pesar de la recomendación de Ducati y el resto de pilotos de la marca italiana.
«Al principio pensaba que había cometido un error porque todo Ducati, incluido Gigi [Dall’Igna], que es el que pesa más, me estaba empujando para ir con el [neumático] blando», desvelaba Marc Márquez. «Pero he seguido mi instinto y he decidido ir con ese medio trasero».
«Cuando he visto a Acosta, al principio no lo podía seguir, pero he decidido tener paciencia. Y sí que al final tenía mucho más a nivel de neumático, poco más a nivel de físico», apuntaba, en referencia al neumático blando trasero del piloto español de KTM, que en 2027 será su compañero de equipo.
La tercera clave: el accidente de la primera curva
Abordar el fin de semana con inteligencia, elegir el neumático adecuado y, como no, tener una pizca de suerte. Esto último es algo que nunca puede faltar a la hora de ganar y Marc Márquez también la ha tenido este fin de semana en Hungría.
«Hoy hemos tenido suerte», asegura el piloto de 33 años. «Afortunadamente, todos los pilotos están bien, pero en esa primera curva he visto las imágenes. Cuando he visto que nos habíamos ido Acosta y yo, digo: “Ha pasado algo”».
No en vano, Martín, Aldeguer, Bezzecchi y Fernández eran claros candidatos a pelear por el triunfo en la carrera. «He visto muchas marcas en la primera curva y justo se han caído los tres pilotos que tenían también muy buen ritmo para ganar la carrera. Esto ha sido un puntito de suerte, reconocía Márquez.

¿Hay Mundial o no hay Mundial?
Marc Márquez volvía en Mugello con una desventaja de más de 100 puntos sobre Marco Bezzecchi, pero en Balaton Park la ha reducido a 72 puntos. ¿Es entonces candidato al título El ilerdense sigue afirmando que ni se lo plantea.
«En un campeonato muy largo todo puede pasar, pero de momento no me encuentro en el estado [necesario para remontar», asegura. «Me encantaría decir que vamos a ir a por la remontada, que vamos a atacar. Pero lo he visto este fin de semana. Ya solo con dos frenadas de derechas, la 1 y la 5, me costaba, pero eran solo dos, y esto hacía que me pudiera reservar bastante.
«Pero seguiremos, seguiremos insistiendo», añade Marc Márquez. «Evidentemente, quiero disfrutar. Durante toda mi carrera deportiva me he puesto siempre mucha presión. Soy ambicioso, no cambiaré ahora con 33 años. Pero también quiero relajarme un poquito mentalmente y disfrutar, porque si disfruto, todo va a ir llegando. Pero depende de ese físico que tenemos que mejorarlo».
Y es que, en circuitos más exigentes, Marc Márquez tiene claro que sufrirá como en Mugello y que, como mínimo, hasta después del parón veraniego no estará al 100 %. «Se me ha agarrotado el brazo izquierdo, que es el que tengo bien, pero de hacer tanta fuerza, sobre todo en las aceleraciones».
«Veremos cómo podemos evolucionar. Lógicamente, ahora tenemos un plan muy específico con fisio, doctores, pero sobre todo más fisio. Los doctores ya han hecho su trabajo, que era liberar ese nervio. Ahora es trabajo de fisio, de recuperación-trabajo, trabajo-recuperación», agrega.
«Y a partir de allí, intentar seguir evolucionando. Y pasar estas tres carreras que vienen, sobre todo Brno y Holanda, que son dos circuitos físicos también. Luego tenemos el parón de verano; a ver si allí podemos dar un saltito más», comparte el piloto de Ducati.
La celebración, inspirada por el Papa
Finalmente, Marc Márquez también explicó el motivo de su celebración, en la que hizo el gesto del «six-seven» tan popular entre las generaciones más jóvenes. A este respecto, el menor de los Márquez explicaba que había sido «una coña de la clínica. Estábamos haciendo fisio con Diogo Moreira y Cal Crutchlow».
«Y yo digo: “El Papa ha hecho el seven-eleven”. Y Cal, que tiene la hija pequeña, dice: “No”. Y Moreira, que ya es de otra generación, dice: “Tío, estás fuera. No es seven-eleven, sino que es six-seven. Así que nada. Yo dije: “Si gano, yo te lo hago'», concluyó.
