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No habrá sucesor para el Audi TT

Al igual que pasó con el Volkswagen Scirocco, Audi tiene que desembarazarse próximamente de los coches que menor rentabilidad tienen. El Audi TT finalizará su vida cuando se agote el recorrido comercial de la tercera generación. Acaba de nacer un clásico.

Audi TT Roadster de primera y tercera generación

Actualmente el Audi TT se encuentra en la mitad de su ciclo de vida de la tercera generación, con las últimas versiones recién llegadas al mercado. El deportivo pequeño de Audi se ha convertido en un icono a lo largo de 21 años de historia, pero en este tiempo las cosas han cambiado mucho y modelos como este van perdiendo su sentido.

Cada vez más clientela se pasa a los SUV aunque el concepto dinámico no tenga nada que ver. Hay que entender esto por muchas razones, entre ellas cambios demográficos y económicos: los clientes más aspiracionales y jóvenes no los compran tanto, y los mayores prefieren ir más cómodos aunque sacrifiquen dinámica, a cambio de un diseño más imponente.

Los coches como el Audi TT están muriendo poco a poco. En las marcas generalistas los coupés 2+2 y los roadster biplaza casi han desaparecido, y en las marcas Premium el futuro no está garantizado. Audi va a suprimir este modelo para tener una gama más sostenible en términos económicos.

En estos 21 años la fórmula del TT era muy sencilla, partir de la plataforma de modelos compactos del Grupo Volkswagen, evitando un desarrollo específico para un coche que por definición se vende "poco". Las dos primeras generaciones partían de las plataformas PQ, y la tercera de la MQB. Los motores, cajas de cambio y sistema de tracción total también eran heredados.

Los Audi TT han sido pioneros en implementar algunas tecnologías del Grupo Volkswagen

Audi ha anunciado en su junta de accionistas anual que en 2025 tendrán 30 versiones electrificadas, de las cuales 20 corresponderán a modelos totalmente eléctricos. Como, de momento, los eléctricos puros no son tan rentables, habrá que compensar eso de alguna forma, y eso pasa por eliminar las versiones menos rentables de la gama: como el TT.

De boca de su CEO, Bram Schot, sabemos que cuando acabe la vida comercial del TT será reemplazado por un vehículo eléctrico "emocional" y situado en un margen de precio similar. A menos que haya cambios importantes en tecnología de baterías no será un modelo de gran autonomía, aunque podrá recargarse rápidamente, a ritmos de 100 kW o más. Vamos, cada 200-300 km hacer una parada de cuarto de hora o media hora.

Audi TT RS Roadster (segunda generación)

Audi intentó desde el principio que el Audi TT no fuese exclusivamente un capricho para gente con mucho dinero, y las versiones sencillas tenían tracción delantera, e incluso llegaron los diésel en la segunda generación. Ahora mismo todos los Audi TT son de cuatro cilindros, gasolina o diésel, y de 2 litros. Se ha estandarizado todo lo que se ha podido. El TT RS es la excepción y monta un 2.5 de cinco cilindros.

Pero del Audi TT no hay versiones de motorización alternativa, y diría que no hay que esperar a que lleguen a existir. No puede haber un G-tron, porque no hay dónde colocar las bombonas de gas, por no mencionar que el tipo de cliente que se compra un TT no busca el máximo ahorro en combustible.

Con la tecnología actual de baterías resulta también complicado hibridarlo -perdería capacidad en el maletero, y no le sobra ni un litro- o hacerlo eléctrico, pues tendría una autonomía muy justita. Es fácil electrificar una berlina o un SUV, pero un deportivo compacto desde luego que no, aunque la plataforma MQB presente esa facilidad. No sobra espacio.

Audi TT Coupé (tercera generación)

A lo largo de la próxima década vamos a ver una Audi muy cambiada. Los S5, S6 y S7 ya son exclusivamente diésel para el mercado europeo, para los que hacen kilómetros. Los RS acabarán electrificándose sí o sí. Desaparecerán los grandes motores de combustión tradicional y darán paso a los eléctricos.

Audi no quiere que Tesla le pase por encima

De aquí a 2023 Audi se va a gastar 14.000 millones de euros para invertir en electromovilidad, digitalización y conducción autónoma. No me miréis así, son las tendencias en automoción y Audi tendrá que seguirlas. Además, Audi necesita bajar rápidamente su huella de CO2 y para eso hay que recortar la oferta de vehículos de combustión interna.

Se da la paradoja de que los eléctricos darán menos dinero ahora, pero evitarán el pago de fuertes sumas de dinero por no cumplir las cuotas de electrificación o emisiones medias de CO2. Además, los eléctricos pueden dar paso a otras fuentes de negocio, como las redes de recarga, y los servicios digitales serán otra forma de sacar dinero a los clientes aunque pasen muy poco ya por los talleres.

¿Tienes un TT? Consérvalo. Acaban de convertirlo en futuro clásico.

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