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¿Quién es Ken Miles, personaje que interpreta Christian Bale en Le Mans '66?

Uno de los duelos más míticos de la historia del automovilismo se produjo en La Sarthe durante la década de los años 60.

Aquel enfrentamiento personal entre Enzo Ferrari y Henry Ford II tuvo dos principales protagonistas: Carroll Shelby y Ken Miles.

Christian Bale, intérprete de Ken Miles, durante uno de los fotogramas del rodaje.

Nacido en Birmingham, Inglaterra, el 1 de noviembre de 1918, Kenneth Henry Miles fue uno de los pilotos más infravalorados de la época en el mundo de la competición automovilística y clave en la victoria de Ford sobre Ferrari en las 24 Horas de Le Mans en 1966.

El oscarizado actor Christian Bale (The Fighter, American Hustle, Vice) interpreta al británico en Le Mans ‘66, película dirigida por James Mangold que narra uno de los duelos más intensos de las carreras, ya que escenificó un enfrentamiento personal entre Enzo Ferrari y Henry Ford II.

La guerra y el nuevo mundo

Este talentoso piloto con un excelso sexto sentido para la ingeniería y la puesta a punto, nunca tuvo gran éxito por diversas circunstancias. De familia muy humilde, Miles mostró un desinterés total por los estudios desde su infancia, pero pronto aprendió mecánica experimentando de manera autodidacta. Su primera oportunidad le llegó en Wolseley Motors, pero la Segunda Guerra Mundial truncó su progresión y debió alistarse en el batallón de ingenieros de tanques, donde llegó a ser sargento.

Al finalizar la guerra, Miles prosiguió su carrera automovilística como piloto y preparador de sus propios bólidos, pero las numerosas victorias no le permitieron subsistir económicamente y sólo la llamada de un antiguo amigo de Wolseley Motors para trasladarse a California le permitió ver el futuro con mayor optimismo.

Así, en 1952 comenzó a trabajar como mecánico y preparador para un concesionario de MG, mientras continuaba con su carrera de piloto, que siguió siendo igualmente exitosa. Pronto se labró una merecida fama de talentoso, rápido e intimidante dentro y fuera de la pista, pero también de trabajador y técnicamente excelso. Todo ello llamó la atención de Carroll Shelby, que tras retirarse de la competición en activo, inició un negocio de preparación de vehículos con los AC como base y motores Ford como complemento.

De izquierda a derecha, Chris Amon, Bruce McLaren, Ken Miles y Denny Hulme en las 24 Horas de Le Mans de 1966.

Para todo ello, Shelby necesitaba un piloto de desarrollo, por lo que llamó a Ken Miles, que no conseguía ascender en la escalera de las carreras debido a su controvertido carácter. Pronto Miles se convirtió en imprescindible para Shelby por su precisión a la hora de detectar los problemas de los coches, así como para aportar soluciones a los mismos.

La amarga derrota

Tras sufrir un duro correctivo en 1964, el estreno del Ford GT40 en las 24 Horas de Le Mans, Henry Ford II llamó a Carroll Shelby para que tomara las riendas de un proyecto inicialmente capitaneado por John Wyer y Eric Broadley.

Shelby American desarrolló dos unidades del GT40, con Miles trabajando incansablemente en diversos circuitos y aeródromos para tener listo el coche de cara a Le Mans. Una de las anécdotas más llamativas -que se ve reflejada en la película- fue la utilización de tiras de algodón sobre la carrocería para analizar los flujos aerodinámicos y detectar por qué el coche se aligeraba en exceso del tren delantero a alta velocidad, perdiendo además velocidad punta.

Tras una primera participación en Le Mans con un MG y John Lockett como compañero en la que consiguieron la quinta posición de la clase S1.5, Miles se presentó en Le Mans como piloto oficial de Ford para Shelby American y con Bruce McLaren como acompañante. Sin embargo, la caja de cambios acabó con las opciones de ambos y del resto de GT40 durante la primera fase de la carrera, permitiendo a Enzo Ferrari volver a humillar a Henry Ford II.

La gran carrera… con un amargo final

En 1966, Ford llegaba con todo lo disponible: ocho GT40 con el descomunal motor V8 de siete litros y cinco más con el de 4,7 litros de cilindrada. La presión de Henry Ford II sobre todos y cada uno de los empleados de la marca era brutal, por lo que se palpaba en el ambiente la tensión de la que podría ser la última oportunidad.

Sin embargo, Ford arrasó a Ferrari y llegó a copar las seis primeras posiciones de madrugada, tras la retirada del último coche italiano superviviente. En el duelo interno, Ken Miles y Denny Hulme dominaban a placer con el GT40 #1 sobre Bruce McLaren y Chris Amon en el #2, pero una llamada de Leo Beebe, máximo responsable del departamento de competición de Ford y enemigo declarado de Ken Miles tras el desplante de este en Sebring al no dejar ganar a Dan Gurney como se le había ordenado, precipitó un final inesperado.

Bruce McLaren cruza la meta unos metros por delante de Ken Miles.

La orden era clara: los tres Ford debían entrar en formación, propiciando un empate entre el #1 y el #2. A pesar de mostrar efusivamente su desaprobación, Miles terminó obedeciendo la orden por la lealtad y respeto que sentía hacia Carroll Shelby, por lo que ralentizó y permitió que Bruce McLaren se acercara.

A partir de ahí, caben varias interpretaciones. Una de ellas habla de que McLaren decidió acelerar un poco más para pasar por meta primero y así hacerse con la victoria. Otra habla de que el desempate llegó a raíz de un artículo del reglamento que decía que, en caso de empate, el coche que hubiera partido más atrás en la parrilla ganaría, pues habría recorrido más metros en el mismo espacio de tiempo. Información que las malas lenguas dicen que Beebe sabía, pero no comunicó a Henry Ford II ni a Carroll Shelby para propiciar la victoria de McLaren y Amon.

Sea como fuere, Miles perdió un triunfo que le habría catapultado a la tan perseguida fama deportiva, debiendo conformarse con la segunda posición. Un par de meses más tarde, durante la prueba del nuevo prototipo del GT40 -el denominado J-car que incorporaba la técnica de panal de abeja para aligerar el chasis-, Ken Miles perdió la vida al romperse algo en el coche que propició su salida de pista, varios vuelcos posteriores y, finalmente, un incendio. Miles había salido despedido del coche, perdiendo la vida en el acto.

A raíz de ello, Ford optó por incluir una jaula de seguridad en el coche, lo que posteriormente fue vital para salvaguardar la vida de Mario Andretti tras un fuerte accidente en Le Mans con uno de los Ford GT40.

La marca estadounidense derrotó de manera ininterrumpida a Ferrari desde 1966 a 1969 y Ken Miles fue incluido en el Motorsport Hall of Fame of America en 2001, donde también residen los nombres de Carroll Shelby, Bruce McLaren, Denny Hulme y Chris Amon, entre otros.

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