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Reduce el riesgo de reventón con estos consejos

Pese a los adelantos en tecnología de neumáticos, sigue existiendo la posibilidad de una pérdida progresiva o repentina de aire. Para evitar la incomodidad de detener la mecha o que el vehículo se vuelva inestable hay que reducir los riesgos.

Si se enciende esta luz en el tablero, hay que comprobar el estado de todos los neumáticos (o del que venga la alerta), ¡puede estar pinchado!

Es muy habitual en verano ver a algún vehículo en el arcén víctima de un problema de los neumáticos. Si es un pinchazo, es un problema relativo, si es un reventón, entonces es un asunto más serio. Lo fácil es que sea un problema de mantenimiento, pero veremos cómo evitarlo. El sentido común nos dice que evitemos rodar fuera de carretera, sobre asfalto sucio o con restos, aparcar con violencia o pasar olímpicamente de los neumáticos.

Los pinchazos pueden provocarse por múltiples causas, como un objeto punzante en el asfalto (clavo, cuchilla, esquirla metálica), un "llantazo" contra un bordillo, un bache o una presión de inflado muy por debajo de lo recomendado. Cada mes o cada dos -como mucho- hay que comprobar la presión de los neumáticos, en frío, y ponerlas a lo que marca el fabricante. No está de más hacerlo antes de un viaje largo.

Si un neumático se ha deshinchado más de lo normal, puede estar pinchado

Podemos sufrir un pinchazo pequeño, en el que la fuga de aire es tan pequeña que no lo notemos circulando. Si el coche no dispone de un sensor de presión (TPMS) que nos alerte, llegará un momento en que se haya perdido tanto aire que el neumático ceda y acabe reventando, lo cual puede ser muy peligroso o un simple temblor en la dirección. En ese caso no queda otra que parar, corremos el riesgo de desllantar y encarecer mucho la avería.

Sistema TPMS en acción

Los modelos más modernos disponen de TPMS, que puede ser de dos tipos, activo (se conoce la presión de cada rueda) o pasivo (basado en ABS, detecta que algo no funciona bien). Los activos son los más fiables, porque los pasivos tardan varios kilómetros más en dar aviso. Una presión muy baja acaba sobrecalentando los flancos, el neumático se deforma, es muy fácil sufrir reventón.

Ante la eventualidad de un pinchazo, si disponemos de un kit de reparación de pinchazos podemos intentar detener la fuga. En caso de disponer de rueda de repuesto, lo inteligente es quitar el neumático pinchado y llevarlo a un taller especializado donde pueda ser reparado. Un reventón no tiene arreglo. En el caso de neumáticos runflat o run-on-flat, pueden circular pinchados unos 200 km a no más de 80 km/h.

La combinación de asfalto caliente + baja presión puede ser explosiva, sobre todo si el neumático no es "joven"

La legislación nos obliga a llevar o bien una rueda de repuesto, o bien un kit de reparación de pinchazos. Lo más normal es que el fabricante nos ofrezca esto último, pero tienen sus inconvenientes: no sirven contra reventón (grúa sí o sí), caducan al cabo de unos años y tampoco garantizan el sellado de cualquier fuga. Una rueda de repuesto de emergencia no llega a 100 euros.

Cambiar la rueda pinchada/reventada por la de repuesto es muy sencillo si lo hacemos en un lugar seguro, como podemos ver en este vídeo. Si, en cambio, no podemos apartarnos de la circulación en condiciones de seguridad, lo sensato es llamar a la grúa. Hay que colocar los triángulos, ponerse el chaleco y esperar, a ser posible, fuera del vehículo, detrás de un elemento de contención.

La rueda de repuesto puede ser de las mismas dimensiones que las demás o de emergencia/galleta. Estas últimas tienen una limitación de velocidad que más nos vale respetar, primero por la desestabilización del vehículo, segundo porque más rápido puede estallar también. Además, son de uso tem-po-ral, no hay que dejarla puesta por desidia.

La presión de la rueda de repuesto también ha de revisarse, el día que sea necesaria no puede estar mal inflada

Si hemos salvado el neumático pinchado a tiempo, este podrá ser reparado por poco dinero. En algunas compañías aseguradoras, aunque no cubren el daño en el neumático, sí ofrecen facilidades para reparar el pinchazo o cubren ese coste. Es mejor preguntar por las coberturas para no llevarnos una sorpresa desagradable.

Los neumáticos viejos y deteriorados tienen muchísimas más posibilidades de reventar aunque estén "bien de dibujo". Pasados los cinco años deberían ser revisados anualmente por un técnico cualificado

Si no es posible salvar el neumático pinchado, o si ha reventado, dependiendo del uso que lleve el neumático gemelo bastará con poner un neumático o tener que cambiar la pareja a la vez. En ese último caso, los dos neumáticos nuevos deben colocarse en el eje trasero, independientemente de cuál es el eje tractor.

¿Por qué? Favorecen mucho el frenado, ya que el peso siempre se traslada al eje delantero. Por otra parte, siempre es más fácil controlar un reventón en el eje delantero, con movimientos de volante suaves y frenada moderada, nada de brusquedad. De ahí que los mejores neumáticos deban ir atrás.

Lo ideal es tener un TPMS que nos avise de una pérdida de presión, pero es cierto que muchos modelos no lo tienen. Existen en el mercado sensores de presión de terceros que se instalan detrás de la válvula de seguridad (requieren instalación en taller) o por fuera, como si fuesen tapones, pero con medidas antirrobo. Es una pequeña cantidad que puede ahorrarnos un disgusto o simplemente una rueda nueva.

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