El Clio acaba de renovarse, y Renault ya está pensando en el siguiente
El CEO de Renault, Fabrice Cambolive, adelanta que el próximo Clio no será retro y podría no ser 100% eléctrico. La marca detecta un hueco en el segmento «B-hatch» europeo y apunta a un coche de entre 4,1 y 4,2 metros para mediados de la próxima década.

Fabrice Cambolive, CEO de la marca Renault, ha dado las primeras pistas sobre la séptima generación del utilitario francés, que no piensan matar en favor del exitoso Renault 5 dejando al descubierto un par de certezas. Una que era completamente esperable y la otra casi que también.
La primera puede ser algo negativa para algunos, porque el nuevo Clio «no debería ser retro». La segunda es una incertidumbre que en 2026 ya resulta llamativa viniendo de un directivo de Renault, porque todavía no está decidido si tendrá motor de combustión. De hecho, puede que ni siquiera sea 100 % eléctrico, como otros muchos sí que se esperarían.

Un «saga car», no un icono
Cambolive divide el catálogo de Renault en tres secciones. Una para los iconos recuperados -llámese Renault 5, Renault 4 y Twingo-, coches que venden nostalgia con carrocería nueva. Otra para lo que él llama «saga cars»: modelos que no son un icono cultural «per se», pero que llevan décadas en la cabeza del consumidor europeo, y en el que sitúa al Clio, junto al Scenic, mientras que la tercera lo reserva para productos completamente nuevos, sin pasado que vender.
Esa clasificación importa para entender por qué el nuevo Clio no seguirá el camino del R5 o el Twingo eléctricos. «No hay que intentar meter al nuevo Clio en un mundo totalmente electrificado», ha explicado Cambolive. Es una frase que contrasta con el resto del discurso de electrificación de Renault, y que el propio directivo matiza casi de inmediato al apuntar que «Es un poco pronto para responder, pero, sinceramente, estaremos en un mundo puramente electrificado cuando llegue el próximo Clio».
La aparente contradicción tiene truco. Renault prepara una plataforma de nueva generación capaz de alojar tanto propulsión 100 % eléctrica como sistemas de autonomía extendida (EREV). Cambolive apunta a que en 2030 el objetivo de electrificación total de la marca se sitúa en el 50 % BEV -con la tendencia actual apuntando incluso más alto-, lo que deja la puerta abierta a que el nuevo Clio combine ambas tecnologías según el mercado, en lugar de dar el salto directo al eléctrico puro que sí han dado sus hermanos con nombre de icono.

El hueco que Renault quiere ocupar: el B-hatch «sin ser SUV»
Más interesante que la cuestión de la mecánica es el diagnóstico de segmento. Cambolive habla de un «sub-segmento descubierto» en Europa: el B-hatch de conducción baja, es decir, la berlina compacta clásica, no la SUV. Según su lectura, ese hueco debería ocuparlo un coche de entre 4,1 y 4,2 metros, y ahí es donde Renault sitúa al sucesor del Clio.
Es una declaración con más miga de lo que parece. Porque, mientras la industria entera -incluida la propia Renault, con el Captur y el Symbioz- apuesta por convertir cada segmento en una SUV, Cambolive defiende que todavía hay espacio para el hatchback bajo, no crossover, en el corazón del segmento B.
La pregunta que se hace en voz alta el propio directivo sigue sin respuesta, y probablemente no la tenga hasta bien entrada la década. Porque el calendario, aquí, juega en contra de la curiosidad inmediata: con el ciclo de producto habitual y el Clio actual recién estrenado, la próxima generación no debería llegar antes de mediados de la década de 2030.
Sin presión por el pasado
Cambolive ha sido explícito sobre algo que en Renault llevaba tiempo sin decirse tan claro: la marca no quiere seguir apoyándose en el recurso fácil del retrovisor. «Nuestro primer objetivo ahora es traer al mercado algunos modelos completamente nuevos, porque no tenemos que depender del pasado con el Renault 5 y el Clio», ha afirmado. El aviso llega después de que los modernos R5, R4 y Twingo hayan sostenido buena parte del relanzamiento comercial de la marca en los últimos años a base de nostalgia bien vendida.
No es un rechazo al retro-futurismo que tan bien le ha funcionado a Renault, sino una advertencia sobre sus límites: «se puede ir de retro si tienes un propósito, pero si no lo tienes, fracasarás». El Clio, en ese reparto, seguirá siendo saga, no icono. Y el próximo, cuando llegue, tendrá que ganarse el favor del comprador de la B sin épica de marca detrás.
Renault Clio y sus rivales
18.499 €
P.V.P 18.659 €16.810 €
P.V.P 24.923 €20.995 €
P.V.P 22.046 €15.330 €
P.V.P 21.104 €15.879 €







