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    Stellantis vende parte del mítico edificio Lingotto de Turín, esta es su historia

    Stellantis vende parte del mítico edificio Lingotto de Turín, esta es su historia
    Celebración del aniversario del Fiat 500 en el techo del Lingotto (2019)
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Uno de los puntos a visitar por cualquier amante de los coches en Italia es el Edificio Lingotto en la Via Nizza de Turín. Durante décadas fue una fábrica de Fiat y afortunadamente llegó a nuestros días, incluyendo su circuito en el tejado.

    En la actualidad Fiat forma parte del Grupo Stellantis, y justo antes era una de las partes de Fiat Chrysler Automobiles. La empresa multinacional tiene una enorme herencia, entre la que se encuentra el Edificio Lingotto, del que se acaba de desprender de una parte para reducir sus costes inmobiliarios.

    El nuevo inquilito del Lingotto -que significa «Lingote» en italiano- es la compañía de software Reply, a menos que las autoridades echen atrás la operación por el significado histórico del edificio. Stellantis mantendrá la propiedad de la vieja fábrica, que actualmente es un centro comercial, el circuito oval del techo y el museo Casa 500, entre otras instalaciones.

    Lo que ha vendido Stellantis son 20.000 metros cuadrados de oficinas. Parcialmente despejadas a partir del año 2020, el personal que quedaba en las mismas se ha reubicado en la factoría cercana de Mirafiori. Allí también se trasladó toda la producción de vehículos en su día, hace ya 40 años. Pero vayamos atrás en el tiempo casi 100 años.

    Una joya arquitectónica de los años 20

    Por encargo de Giovanni Agnelli, el presidente de Fiat hace un siglo, el arquitecto Giacomo Mattè-Trucco gestó la que fue la fábrica de coches más grande de Europa y la segunda del mundo. Tras colocar la primera piedra en 1916, los trabajos de construcción terminaron en 2023 y allí se concentró la actividad fabril de Fiat durante seis décadas.

    Su planteamiento era muy novedoso, ya que las materias primas y componentes llegaban a la planta baja del edificio y la cadena de montaje iba subiendo planta a planta, hasta que los coches llegaban terminados al techo. Allí, un circuito oval de 2,4 kilómetros de largo con cuatro curvas peraltadas servía de pista de pruebas.

    Una vez comprobado el correcto estado de los coches terminados, bajaban a superficie a través de unas rampas en espiral que recorrían las cinco plantas. Ese trayecto en espiral se conserva y actualmente es una de las atracciones turísticas de la ciudad italiana. El mítico arquitecto Le Corbusier se deshizo en halagos y lo puso como ejemplo de arquitectura moderna.

    Línea de montaje del Fiat 1100 (1939)

    A través de sus líneas de producción se fabricaron ingentes cantidades de coches. Llegaron a trabajar 13.000 personas en el edificio. Un total de 80 modelos se produjeron en sus entrañas en una cadena de producción en la que había mucho trabajo manual y muy poco robot. Modelos populares como el Fiat Torpedo, Balilla, Topolino o Nuova 500 contribuyeron a motorizar al país.

    Pero con el paso del tiempo la fábrica empezó a quedarse obsoleta por la irrupción de nuevas tecnologías, así que la producción terminó en 1982 con la salida del último Lancia Delta, dejando de ser la principal fábrica de Fiat. En vez de derribar el edificio, Fiat consideró que había que revivirlo y darle nuevos usos. Eso hicieron, encargando la tarea al arquitecto Renzo Piano.

    En el cine tuvo un papel breve en la película «The Italian Job» de 1969, así como en la serie «Cars of the People» presentada por James May

    Se puso en marcha una profunda renovación que respetase la estructura original -hecha para durar- y la vieja fábrica mutó en un centro comercial, espacio para exposiciones, sala de conciertos con 2.000 plazas, oficinas, aulas para el Politécnico de Turín, helipuerto e incluso un hotel. Los trabajos de reconversión del edificio terminaron allá por 1989. Más adelante Fiat Group reutilizó oficinas entre 1998 y 2020.

    Por dentro el Lingotto se puede recorrer con coche y subir al techo

    Hace unos meses el Lingotto sufrió otra adaptación a los nuevos tiempos y aún está el circuito de pruebas en el techo, pero se ha reconvertido en un jardín urbano -el mayor de Europa en altura- con espacios más amables para los peatones, ciclistas y pequeños vehículos eléctricos. A este espacio se le bautizó como Pista 500. Fue el escenario de la presentación del Fiat 500 RED.

    También es digno de mención el espacio Casa 500, con una superficie de 700 metros cuadrados y con el 500 como temática principal, desde el Nuova 500 de 1957 hasta el actual Fiat 500e de motor eléctrico. Al margen de Fiat también tenemos la sala de convenciones en forma de burbuja, a 40 metros del suelo, y la Pinacoteca Agnelli para exhibición de obras de arte.

    Aunque la utilidad del edificio para Fiat se ha ido diluyendo con el paso de los años, el Lingotto va a seguir albergando alta tecnología, pero ya adaptada a nuestros días, y seguirá formando parte del barrio de idéntico nombre, que en parte creció gracias al esfuerzo de los trabajadores de Fiat en sus entrañas durante 60 años.