EEUU obliga a Tesla a explicar cómo certificó un Cybercab sin volante ni pedales
Tesla tendrá que explicar a la NHTSA cómo certificó el Cybercab antes de ponerlo en servicio comercial. El regulador quiere saber incluso si instaló temporalmente controles humanos para demostrar que un vehículo sin volante, pedales ni espejos cumplía las normas.

Tesla tiene hasta el 30 de septiembre para responder una pregunta aparentemente sencilla, pero con implicaciones importantes: ¿cómo consiguió certificar para circular por carretera un coche que no tiene volante, pedal de freno, acelerador ni retrovisores convencionales? La NHTSA estadounidense ha enviado a la compañía una batería de preguntas sobre el proceso seguido con el Cybercab.
La investigación llega después de que el Tesla Cybercab haya pasado de las pruebas con empleados a enfrentarse al tráfico real de Austin. El modelo fue concebido desde el principio para circular sin conductor humano, precisamente la característica que ahora obliga a Tesla a explicar con detalle en qué basó su autocertificación.
En Estados Unidos no existe una homologación previa equivalente a la europea para cada vehículo. Son los propios fabricantes quienes certifican que sus productos cumplen las normas federales de seguridad, mientras la NHTSA conserva la capacidad de comprobar posteriormente esa declaración.
Y eso es exactamente lo que está haciendo ahora.
¿Tesla instaló controles temporalmente?
Una de las preguntas más llamativas formuladas por la NHTSA es si Tesla utilizó temporalmente controles para un conductor humano u otro equipamiento durante el proceso empleado para demostrar el cumplimiento de las normas.
El regulador quiere conocer qué elementos estaban instalados cuando Tesla realizó sus comprobaciones y cuál fue la base técnica que permitió certificar el vehículo.

La cuestión tiene sentido porque Tesla presentó el Cybercab precisamente como un robotaxi que prescinde por completo de volante y pedales. Tampoco incorpora los retrovisores tradicionales de un turismo convencional.
La NHTSA pregunta además si el Cybercab puede ser conducido manualmente de alguna forma y si los pasajeros disponen de controles en la pantalla táctil que permitan mover el vehículo.
No son cuestiones menores: determinarían hasta qué punto existe alguna posibilidad de intervención física desde el habitáculo cuando el sistema autónomo no puede resolver una situación.
Velocidad, horario y zona de circulación
La agencia estadounidense también quiere conocer las limitaciones operativas que Tesla ha impuesto a estos Cybercab.
Entre otras cuestiones, deberá indicar cuál es su velocidad máxima, en qué áreas geográficas pueden circular y si existen restricciones dependiendo de la hora del día.
Estas condiciones son especialmente relevantes en los primeros despliegues de conducción autónoma. Un vehículo puede estar capacitado para funcionar de manera automática dentro de un área concreta y bajo determinadas circunstancias sin que eso signifique que pueda desplazarse libremente por cualquier carretera.
Tesla ya siguió una estrategia progresiva con los Model Y utilizados inicialmente en Austin, que incorporaban modificaciones específicas para operar como Robotaxi frente a los Tesla que puede comprar cualquier cliente.
El Cybercab lleva esa filosofía mucho más lejos porque directamente elimina los mandos convencionales.
Las normas todavía no han terminado de adaptarse al robotaxi
Aquí aparece el principal conflicto regulatorio. Estados Unidos está modificando algunas de sus normas para facilitar la llegada de vehículos completamente autónomos, pero varias de esas reformas todavía no han entrado plenamente en vigor.
La NHTSA ha propuesto cambios relacionados con elementos como el pedal de freno o los retrovisores, precisamente porque una normativa creada pensando en coches conducidos por humanos puede resultar difícil de aplicar literalmente a un robotaxi.

Hasta que esos cambios sean definitivos, las normas actuales continúan vigentes.
Por eso la agencia quiere saber qué razonamiento siguió Tesla para considerar que su Cybercab podía autocertificarse bajo el marco existente.
Tesla ya tiene Cybercab en servicio comercial
La pregunta llega además cuando el debate ha dejado de ser puramente teórico. Tesla ya ha comenzado el despliegue comercial de un pequeño número de Cybercab en Austin.
El modelo comparte la ambición autónoma de los Robotaxi que la compañía lleva tiempo probando en Texas, aunque la ausencia de controles humanos lo coloca en un terreno regulatorio diferente.
Precisamente por eso el proceso de certificación ha ganado tanta importancia. No se está discutiendo únicamente cómo Tesla quiere fabricar su futuro robotaxi, sino cómo ha justificado que los primeros vehículos que ya circulan cumplen las reglas actuales.
Ahora la compañía tendrá que explicarlo punto por punto antes del 30 de septiembre: desde si hubo algún volante instalado temporalmente durante las pruebas hasta quién, y cómo, podría mover un Cybercab manualmente si fuese necesario.
