
Los coches autónomos de Tesla chocan más que los humanos y el sueño del robotaxi puede tambalearse
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La movilidad urbana puede experimentar una revolución con la llegada de los robotaxis, una tecnología que promete transformar el transporte en las ciudades, ofreciendo una alternativa más segura, eficiente y sin necesidad de un conductor humano.

Un robotaxi es un vehículo autónomo diseñado para operar como un taxi sin necesidad de un conductor humano.
Utiliza una combinación de tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, sensores, cámaras, radares y sistemas de navegación GPS para detectar el entorno, tomar decisiones en tiempo real y transportar pasajeros de manera segura de un punto a otro.
Estos vehículos están programados para cumplir con las normativas de tráfico, evitar obstáculos y garantizar la seguridad de sus ocupantes y de los demás usuarios de la vía.
Los robotaxis forman parte del futuro de la movilidad urbana, promoviendo una reducción de los accidentes causados por errores humanos y ofreciendo una solución más eficiente y sostenible para el transporte en ciudades congestionadas.

En la práctica, los robotaxis son parte de los esfuerzos hacia la automatización completa del transporte, y varias empresas tecnológicas y automovilísticas están desarrollando y probando estas tecnologías en diferentes ciudades del mundo.
Algunos ejemplos de compañías que están en la vanguardia de los robotaxis son Waymo (de Alphabet), Cruise (de General Motors) y Tesla.
El funcionamiento de un robotaxi se basa en una combinación de tecnologías avanzadas que permiten que el vehículo se desplace de forma autónoma sin la intervención de un conductor humano. Los principales componentes y procesos involucrados son los siguientes:

Los robotaxis ya están operando en algunas ciudades, como Phoenix con Waymo y San Francisco con Cruise, aunque estos últimos fueron prohibidos tras verse involucrados en numerosos accidentes.
Precisamente esta es la causa de que su despliegue a gran escala esté aún lejos de convertirse en realidad. Factores como la regulación, la seguridad y la aceptación pública son clave para su expansión, al tiempo que la tecnología no ha alcanzado aún su madurez.
Actualmente, la regulación es uno de los mayores desafíos, ya que cada región tiene sus propios requisitos. La seguridad es prioritaria, y los desarrolladores deben demostrar que los vehículos autónomos son al menos tan seguros como los conducidos por humanos.
Además, la aceptación pública es crucial para que los robotaxis se conviertan en una opción de transporte común. Se espera que en la próxima década estos servicios se expandan a más áreas urbanas, especialmente en países como Estados Unidos y China, donde la tecnología y la regulación están más avanzadas.

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